20 frases para superar una ruptura o Manual para los dejados…


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En mi corta experiencia he aprendido a sobrevivir a difíciles rupturas, siendo una mujer que cada vez que ama, se entrega. En estos días he escuchado algunas historias más y hablado con algunos amigos, por lo que quiero compartir algunos pensamientos que a mí me han hecho sentir mejor. Esto se trata de ayudar a alguien, espero que lo haga, aunque de ninguna manera todos somos iguales, necesitamos lo mismo o tengo la verdad absoluta.

Aquí van algunas frases que a veces me repito y me ayudan en esta transición de duelo.

1. La persona que yo amaba murió.

Puede sonar algo radical, pero un día escuchando un programa con la psicóloga Silvia Olmedo, explicó que es algo real. Cuando perdemos a alguien parece que cambió de la noche a la mañana, a lo mejor no, a lo mejor siempre fue así, simplemente sus sentimientos cambiaron de lugar, por lo que ya no es la misma persona con nosotros y dado a que ese sentimiento “murió”, también la persona que nos quería. Es por esto que también es un “duelo”.

2. Él (la) ya no existe en mi presente.

¿L@ viste el día de hoy? ¿Te llamó? Si llamas ¿es lo mismo que antes? Esto se trata de pensar más en el presente, en que “el día de hoy que tengo que ir a trabajar y hacer varias cosas, no existe en mi vida, pues tengo cosas que hacer”. En cada momento, concéntrate en lo que estás haciendo. “Ahorita me estoy bañando. Ahora tengo que desayunar, ¿qué tanta hambre tengo? Del trabajo debo entregar esto, voy a esforzarme para hacerlo bien, sólo es un jalón, terminemos bien o empecemos bien el día”. Además, viviste muchos años sin él o ella antes de conocerl@, podrás vivir bastantes más ahora que vuelves a estar sin pareja. Ahora, tampoco se trata de irte al pasado con los irreales: “es que hubiera”…, “si yo no hubiera hecho esto”… Entiende lo que nos dicen las mamás, tías, abuelitas, amigos, etc.: “El hubiera ¡no existe!” Ni te puedes ir al futuro, no albergues o alimentes falsas esperanzas o fantasías del tipo: “Cuando regrese”… “Ahora sí le voy a ofrecer todo lo que quería”… “Le propondré que hagamos una vida juntos”… No funciona. Un día que vivas sin esa persona ayudará, como los adictos: “un día a la vez”, “sólo por hoy”.

3. No puedo obligar a nadie a quererme o estar conmigo. Si ya tomó una decisión, tengo que respetarla.

Si la otra persona fue quien tomó la decisión de alejarse, tenemos que tener muy presente que no podemos obligar a nadie a querernos y debemos respetar sus decisiones. No tenemos control sobre nada ni nadie, sólo sobre nosotros mismos. Podemos frenar nuestros impulsos y mejorar por nosotros mismos, cambiar la forma en la que vemos la realidad, pero no a ella en sí. Piensa en qué pasaría si fuera al revés o cuando es al revés, cuando tú no quieres nada con alguien y te sigue buscando, atocigando y etc. (ponte en sus zapatos incómodos).

4. Ninguno de los dos tenemos la culpa.

Hay que entender que ni esa persona tiene la culpa de no querernos, ni nosotros de quererla, son situaciones que pasan en la vida y ante eso no se puede hacer nada.

5. No regresará si me comporto como una piltrafa.

Hay personas que le sufren y le lloran y se lamentan y dejan su dignidad a un lado con tal de que la persona regrese. A veces, si te quiere, sufrirá contigo y buscará una reconciliación, pero ¡vamos! Nadie que te quiera buscará nunca que te humilles o dejes tu dignidad a un lado. Si no te quiere, sólo sentirá lástima por ti o hasta podría hartarse de todo eso. Si quieres que regrese (aunque no siempre funciona), vive tu vida, una nueva vida. Intenta ser una mejor persona, ¿qué te hacía feliz antes? ¿Qué le gustaba de ti? Seguro que cuando te conoció no vio a la persona deprimente en la que te conviertes de vez en cuando, cualquier persona así termina por dar hueva, lo siento, pero es cierto. Cuando te concentres en ti y no en la otra persona, te irás desapegando de ella.

6. Si quisiera estar bien, estaríamos bien.

Es una gran verdad que no todos entendemos. A veces no se puede, OK, ¿pero siempre? Seamos claros: Si quiere estar contigo, estará contigo, si no, pues no. Si l@ buscas y siempre busca excusas y motivos para no verte, ¿necesitas más explicación? No esperes a que te digan a la cara: “¡Déjame en paz!” (bueno, sólo si lo necesitas y quieres martirizarte un poco más para darte realmente cuenta de que “no hay peor ciego que el que no quiere ver” y que “al buen entendedor pocas palabras”).

 7. Si no le interesa, ¿por qué hago todo esto?

Es real. A veces uno llora, patalea, se lamenta, no duerme ¿y la otra persona? Feliz o valiéndole madres. ¿Duele? ¡Claro! Pero ¿qué puedes hacer contra eso? Así llores, armes un escándalo, patalees y demás, si no quiere estar contigo no lo hará, si quiere salir con sus amigos, lo va a hacer, y si quiere estar con otra persona, no te va a pedir perdón, ni permiso. Así que ¿para qué te preocupas, si de cualquier forma ya no hay nada qué hacer? Me acuerdo mucho de una escena de la película “La boda de mi mejor amigo”, donde Julia Roberts va persiguiendo a su mejor amigo, quien a su vez corre tras su prometida, después de que ésta lo vio besándose con Julia. La protagonista llama por teléfono a su amigo gay y le cuenta la situación, el lo resume en: “Tú lo persigues a él, él persigue a Kim, ¿y quién te persigue a ti? ¡¿Ya te diste cuenta?!”

8. Necesito vivir mi vida, encontrar una pasión y hacer cosas distintas para llenar el vacío conmigo.

Es cierto que cada ruptura nos deja un vacío, que a veces buscamos llenar con cosas equivocadas, pero ¿por qué no llenarlas con nosotros mismos? ¿Qué dejaste de hacer? ¿Qué querías hacer antes que abandonaste? ¿Cuál es tu pasión? Llénate de cosas que hacer que realmente te interesen. Sobre todo por las noches o los fines de semana, que serán los días o las horas más complicadas. Por ejemplo: toma un curso, ve una serie que realmente te atrape, pinta, canta, toma clases de baile, llénate de proyectos, lee… Hay varias cosas que, aunque al principio tal vez debas sacar fuerzas para obligarte a hacerlas, después se convertirán en tu punto de interés.

9. No voy a alimentar a los buitres ni a dar lástimas.

Sucede que siempre publicamos nuestra desgracia en las redes sociales, es una manera de desahogarnos y aunque muchos se pueden sentir identificados con nosotros y otros quieran acercarse a apoyarnos y distraernos, habrá quienes sólo se acerquen para ver qué obtienen de nosotros y también existen quienes se alejarán porque les damos hueva o ¡mis favoritos!: quienes sólo buscan el chisme. Así que hay que evitar publicar a veces cosas tan personales. Está bien compartirlas con el mundo: una canción, un poema, un escrito, pero tampoco tan así, y menos sólo para soltarle la pedrada a aquélla persona, porque a veces ¡ni así reacciona o te habla! Y entonces ¿qué pasa? Te llenas de más frustración.

10. He salido adelante de peores situaciones.

Sirve acordarte de peores situaciones, no siempre tienen que ser en el campo sentimental, también hay tragedias familiares y me atrevo a decir que: si has sobrevivido a la pérdida de uno de tus padres, bien podrás con la pérdida de una pareja, que a fin de cuentas, sigue viva.

11. Primero yo, después yo y luego yo.

Ámate. Todos lo dicen mucho, pero no nos cae el 20. No podemos amar más a una persona que a nosotros mismos. Cuando intentes hacer algo, pregúntate: “¿dejaría que alguien que amo le rogara así a su ex? Si mi herman@ se rebajara tanto, ¿me quedaría sin decirle nada?” Una cosa es asumir tu responsabilidad en el asunto y aún si fuiste tú quien cometió los peores errores, ¡lo hiciste por algo! No estabas inconsciente, en ese momento pensaste y sentiste que era lo mejor para ti, entonces asume tus consecuencias. Si no hiciste nada, ¡felicidades! Te quedas con el alivio de tener paz y el alma tranquila, aunque todo es de dos. Vive tu responsabilidad, tus consecuencias, pero no te la vivas culpándote, ni eximas de su culpa a la otra persona.

12. Me siento sol@, pero nunca estoy sol@.

El sentirse solo no es un sentimiento real, hay que aprenderlo. Tienes una familia, tienes amigos, compañeros de trabajo o escuela, etc. Y en una ciudad tan poblada, uno nunca está solo, incluso si lo estás recuerda que te tienes a ti mismo y hay que aprender a vivir con uno mismo, porque todos se irán de tu vida, menos tú. Reconoce y agradece los esfuerzos y el amor de tu familia y amigos. Habla con ellos abiertamente. Nada mejor que reunirte con amigos de antaño o con tu familia para volver a tus raíces y reconocerte.

13. Un día a la vez. Mañana será otro día y saldrá el sol.

Vive tu dolor, no intentes bloquearlo, si tienes ganas de llorar, llora. Si quieres cantar y escuchar música triste, házlo. Permítete sufrir, permanecer en la cama con las cobijas hasta el cuello, pero no diario. Ponte la meta de mañana salir, afrontarlo y sonreír.

14. Nada es para siempre, si no era ahora, habría sido después.

Date cuenta de lo que no te gustaba de esa persona, todas esas veces que aquélla vocecita en tu cabeza te lo dijo y no le hiciste caso. Ahora, si ya está con otra persona o te fue infiel o etc. ¿realmente regresarías con alguien así? ¿Se lo perdonarías y volverías a confiar como la primera vez? Si no era para ti, es porque tú no eres tampoco para esa persona. Tal vez mereces más, tal vez algo distinto, quién sabe, sólo tú puedes darte cuenta de lo que quieres y no encasillarte, encapricharte u obsesionarte. “Lo que quieres, no es siempre lo que necesitas”, no te aferres a una relación enfermiza.

15. Hice todo lo que pude, di todo lo que tenía y dije todo lo que quise, ya no es mi problema entonces, ya no puedo hacer más.

No digo que cuando ames o quieras a una persona la dejes así sin más. Sí hay que luchar, pero para todo hay límites. Si ya te dijo claramente: “no me busques, por favor”, ¡no lo hagas otra vez mañana! Tal vez puedes dejar pasar un tiempo y si la respuesta es la misma, lo siento, pero lo será siempre o por lo menos hasta que esa persona cambie de parecer, lo cual podría llevar ¡meses o incluso años! Si ya hiciste todo lo que pudiste y no quiere volver… Si ya dijiste todo lo que tenías que decir… Bueno, pues ya está ¿qué más quieres hacer? No puedes hacer más y no puedes obligarl@ a estar contigo. Retírate con dignidad, por más que duela. Ya el tiempo dirá si regresa o no y si tú vas a esperar.

16. Si alguna vez me amaron, me volverán a amar.

Siempre nos cerramos con el pensamiento de: “Yo no nací para amar, nadie nació para mí”, como Juan Gabriel y ¿neta? Después de rupturas terribles puedes encontrar a una persona que pueda volver a enamorarte. Me ha pasado. Si alguna vez te amaron, te volverán a amar. No igual, pero exactamente el descubrir cómo lo harán esta vez, es lo increíble. Tampoco hay que apresurar las cosas, pero no es que estemos destinados a una sola persona en la vida y se los firmo.

17. Esta experiencia debió de haberme servido de algo.

Tras algunos tropezones amorosos me di cuenta que todas y cada una de las personas con las que he estado me han enseñado algo: que nada es para siempre, que puedo volver a amar, que debo quererme a mí misma primero, etc. Entonces, creo que toda relación te deja algo de aprendizaje sobre los aciertos y desaciertos.

18. ¿Para qué quiero a alguien así en mi vida?

Real: ¿para qué quieres a alguien que ya no te quiere en su vida, que no te toma en cuenta o que no te valora? ¿Vas a vivir con miedo a perderla de nuevo?

19. No me debo dejar llevar por la fantasía, ni por la nostalgia.

No bases tu vida en decir: “es que va a regresar”, porque si lo haces, te puedes llevar golpes demasiado fuertes, como de repente ver en Facebook una foto de él (la) con su nuevo amor… Tampoco compares a todos con esa persona. No veas las respuestas de esa persona como una esperanza de que va a volver, si te dice: “Te quiero”, no significa que quiera regresar contigo, puede tenerte mucho aprecio, pero la decisión está tomada. No te confundas.

20. ¡Ya basta! Estoy harta de lloriquear, si me caigo, me levanto, yo soy la única que me puede sacar del hoyo y tengo que ser fuerte. Admiro mi fortaleza al no llamar, al no buscar, al poder estar tranquila y pensar en otras cosas.

Transforma el amor en algo para ti mismo y alimenta tu ego y dignidad de manera positiva.

Además de esto, te comparto unas recomendaciones más que me han servido:

-Sal a caminar o respira aire puro, esto ayuda mucho con la ansiedad.

-Pon todas tus energías en sentirte bien y tranquilo.

Aléjate de lo que hace daño. Intenta no stalkear, no te tomes todo a personal, no armes problemas, no busques hacerte daño a ti mismo.

Haz cosas nuevas, de preferencia que tengan que ver con actividad física, algo que te entusiasme o conocer lugares nuevos, pues esto crea endorfinas.

-Si te vas a distraer, intenta no hacerlo con el alcohol, pues recuerda que es depresivo y desinhibidor, por lo que acentúa tu coraje, tristeza, etc. Y puede hacer que llames o envíes mensajes incómodos a la persona. Recuerda que no hay una píldora mágica para el dolor y si te involucras con alcohol o medicamentos, no niego que te hagan sentir mejor en el momento, pero el problema persistirá.

-Ayuda mucho escribir lo que sientes, sólo tú sabrás si le entregas este escrito o no a la persona, pero hay que tomar en cuenta tres cosas: no te rebajes, no reclames o intentes hacer sentir mal a la otra persona (esto es lo más difícil de lograr) y toma la respuesta o la no respuesta tal como es, sin que te moleste. Nada a personal. Hay que ser empáticos.

Cámbiate el look o remodela tus espacios. Ayuda mucho verte y sentirte diferente, aunque no lo creas. Tirar cosas y renovarse saca energías negativas, además de que el sacar lo viejo deja espacio para lo nuevo.

Espero poder haber ayudado o hecho reflexionar un poco, como siempre digo, si le llego a una sola persona, me doy por bien servida. Gracias.

Comentarios
Gin Caballero

Amante del arte en todas sus facetas, noctámbula, cafeinómana, enamorada del amor, emocional, inteligente, lógica y valemadrista… Viviendo el aquí y el ahora…


Azul de luna

Amante del arte en todas sus facetas, noctámbula, cafeinómana, enamorada del amor, emocional, inteligente, lógica y valemadrista... Viviendo el aquí y el ahora...