4 Bizarras prácticas espirituales


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Acá en la capital del Imperio del Fastfood, uno ve de todo. A continuación, 4 prácticas espirituales que hacen a uno entender menos el sentido de la humanidad:

1. Hacer “malas” para avergonzar a Visnú y a Buda

Talleres tipo clase de macramé en “retiros” de $700 usd en donde con técnicas de joyería aprenderás a hacer collares para contar mantras u otras plegrias. Usarás materiales “sencillos” como perlas y diamantes. ¡De plástico eso si! No esta bien maltratar a ningún animal ni presumir.

(Originalmente un mala o yapa mala es un collar de 108 cuentas esféricas, generalmente de madera u otros elementos austeros como el barro)

2. Meditación facilona

Tracks de Audio con costo de $150 usd que utilizan los mas avanzados estudios sobre ondas beta, alfa, delta y las tetas para trascender los pensamientos incómodos en un parpadeo. Eso si, hay que ponerse en flor de loto. Lo importante es no andar pensando lo que no. ¡Hombre! ¿A quien le importa la disciplina y esas cosas que nadie tiene tiempo de cultivar?

3. Mini-retiros

¿Que tiene de malo? Para encontrarte contigo mismo, entender tu participación en el universo o sumergirte en un ambiente que propicie la introspección no se necesita mucho tiempo ni esfuerzo. Por $40 usd puedes pasar unas tres horas en un una cancha de tenis u otro adecuado recinto para vivir un experiencia reformadora de vida.

4. Yoga fitness

¿A quién le importa que un guerrero del inframundo, una cobra, un árbol o una rueda sirvan como metáforas para la reflexión y crecimiento del espititu en una práctica que surgió hace 3000 años? El chiste es aprovechar los beneficios que si se ven como bajar de peso, aumentar la flexibilidad y desintoxicarse. Ya si de paso uno se vuelve mas humano se agradece.

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Como soy una optimista empedernida, terminaré opinando que es probable que en el fondo haya una especie de ingenuidad bien intencionada y eso es lo que importa. Bien podría haber malas de juguete en las cajitas felices, ¿Por qué no? Hay cosas peores.

Comentarios
Andrea Velázquez
¡Hola! Yo soy el Conejo y me gusta la comida Etíope. En realidad soy Andrea y quiero ser tu amigo.

En la primaria me destaqué por pegarle a niños pequeños. En la secundaria tuve mi primer banda. Solo existió el logo. En la cena baile de graduación, bebí en exceso. Mi segunda banda se llamó “Las VírgeneSurgidas”. Tocábamos Hong Kong Garden. Cuando ya no estaba urgida, toqué en Violenta y usaba playera de Korn. A la gente le encantaba que le gritáramos “Piojo Bastardo”. Con “Vedette” grabé un disco y se concretaron algunas de mis convicciones musicales en un álbum con influencias new wave, shoegaze, electronica y punk.

Estudié Diseño Gráfico de la Comunicación Audiovisual en la UNAM para que fuera gratis por si la botaba. Afortunadamente me encantó y desde entonces me dedico a diseñar y programar páginas web, ser instructora, ilustrar un poco, escribir en mis tiempos libres e involucrarme en otras labores creativas como el joyfull coding. He considerado seriamente el espionaje.

Me encantan las mesitas de los aviones con su mini comida y opino que hay que seguir peleando por tener el lugar de la ventana. Disfruto caminar por el National Mall cuando la gente no anda disparándose, andar en bici y remar por el Potomac.

Actualmente vivo en Washington DC. Me apasiona el yoga y me gusta leer el Tarot.
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¡Hola! Yo soy el Conejo y me gusta la comida Etíope. En realidad soy Andrea y quiero ser tu amigo. En la primaria me destaqué por pegarle a niños pequeños. En la secundaria tuve mi primer banda. Solo existió el logo. En la cena baile de graduación, bebí en exceso. Mi segunda banda se llamó “Las VírgeneSurgidas”. Tocábamos Hong Kong Garden. Cuando ya no estaba urgida, toqué en Violenta y usaba playera de Korn. A la gente le encantaba que le gritáramos “Piojo Bastardo”. Con “Vedette” grabé un disco y se concretaron algunas de mis convicciones musicales en un álbum con influencias new wave, shoegaze, electronica y punk. Estudié Diseño Gráfico de la Comunicación Audiovisual en la UNAM para que fuera gratis por si la botaba. Afortunadamente me encantó y desde entonces me dedico a diseñar y programar páginas web, ser instructora, ilustrar un poco, escribir en mis tiempos libres e involucrarme en otras labores creativas como el joyfull coding. He considerado seriamente el espionaje. Me encantan las mesitas de los aviones con su mini comida y opino que hay que seguir peleando por tener el lugar de la ventana. Disfruto caminar por el National Mall cuando la gente no anda disparándose, andar en bici y remar por el Potomac. Actualmente vivo en Washington DC. Me apasiona el yoga y me gusta leer el Tarot.

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