A mí no me sirve decretar…


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De repente un día, no sé con exactitud ni cómo, ni cuándo, ni dónde, pero surgió la gran moda y la tendencia de “decretar”, una idea puesta en un libro como “El secreto” (que después se transformó en película), y que, tal como yo lo entiendo, se trata de pedirle cosas al universo en tiempo presente y éste te las dará (¿y ya? ¿tan fácil? ¿así como así?)…

El problema es que mi mente no es p… ¡vamos! no se la cree… Sucede que si yo digo: “Vivo en perfecta abundancia y tengo todo lo que quiero”, hay una vocecita en mi cabeza que dice: “no, güey, te hace falta tiempo, dinero, ¡dormir!, por el amor de Dios”…

Digo, no está mal decretar, ni decir: “quiero esto, quiero lo otro”, pero pues, vuelvo a la misma frase que me revolotea en la cabeza desde que me la dijo mi amigo Juan: “no es lo que quieres, sino lo que necesitas”… Aunque bueno, tampoco soy experta en el tema de decretar…

Sé, por un curso de PNL (programación neurolingüística) que tomé, que puedes programar al cerebro, crear hábitos… Pero eso de decretar, habrá personas a las que les funcione, a mí la verdad no, porque a veces (aunque me hayan demostrado lo contrario), tiendo a ser un poco escéptica, pero también tengo una mente lo suficientemente abierta como para aceptar cualquier tipo de idea y adoptar y adaptar cada una según crea conveniente.

Además, también tiene que ver con el hecho de esperar demasiado, es como dice mi amigo Gonzo: “es mejor no esperar nada o esperar lo peor, así, cuando te pasa algo bueno, lo disfrutas, te sorprende y te pones feliz; pero si esperas demasiado y no sucede nada o sucede algo malo, ¿qué pasa? Te deprimes”, bueno, no tan radical como eso, porque tiendo a esperar lo mejor ¿qué es lo mejor? quién sabe, porque hasta lo peor (como que pierdas tu empleo), puede transformarse en algo bueno a la larga.

Es algo complicado todo esto, a mucha gente le funciona, mis amigas me han contado que sí, pero pues habemos pocas que no nos conformamos, que seguimos aprendiendo, descubriendo, probando eso y otras cosas, que pensamos demasiado y a lo rebelde…

Además, todo el mundo habla de “vivir en el presente” ¿no? ¿Decretar acaso no te sitúa en el futuro?… “La ansiedad se traduce en vivir en el futuro”, dice también Juan (que es la persona más zen que conozco, aunque le choque que se lo diga) y que la última vez que lo vi, me preguntó: “¿y qué pasa si no llegas a los 30?”… Me quedé pensando, es una posibilidad, ¿por qué no?: “Eso no me apura mucho, sólo encárgate de que me maquillen bien y me pinten los labios de rojo”, le respondí. ¿Y qué más da? Todo es una posible, puedo querer, querer, querer y nunca tener lo que quiero…

Tampoco subestimo el poder de la mente, creo que todo lo vamos generando poco a poco y cada decisión nos encamina, pero no es algo mágico, es algo evolutivo.

En fin, la otra vez estaba escuchando a un motivador bastante joven y entusiasta, llamado Spencer Hoffmann, que tiene la teoría de que mientras más quieres algo más lo alejas de ti… “Hummmm… suena interesante”, pensé, porque es así como sucede ¿no? Por ejemplo, con el amor, ¿no dicen que mientras más lo buscas, menos lo encuentras? Y la razón es simple, dice Hoffmann, que es porque nosotros pedimos “desde el dolor, desde el sufrimiento, desde aquéllo que nos hace falta”… “Quiero más amor, quiero más dinero, quiero un empleo, ¡lo necesito!”…

Pero, según este motivador, el cerebro del ser humano está diseñado con el instinto de supervivencia, ¿qué quiere decir? Que me alejo de cualquier fuente de dolor y como estoy pidiendo “vender más”, por ejemplo, desde el sentido del sufrimiento, sin querer hago algo que aleja a mis clientes… Algo a nivel inconsciente, mínimo, incomprensible…

¿Cuál es la alternativa, según Hoffmann? “Dejar de querer y empezar a reconocer: Reconozco el dinero que sí tengo en mi vida y estoy agradecido porque me permite pagar las cuentas, pero también reconozco que tengo la capacidad de generar más”… Agradecer lo que tienes en el presente y es REAL, pero también reconocer tus propias capacidades…

No quiere decir que yo no quiera ser más o hacer más, pero todo empieza por uno mismo, desde dentro y viviendo el presente, creo. Y en el presente, tengo una familia que me ama, amigos que me adoran, un buen trabajo que me reta constantemente, un buen ánimo, muchas posibilidades… ¡vamos! La vida es como una hoja en blanco… Y esto, que antes era aterrador, hoy me encanta, porque sólo me queda esperar lo mejor ¿por qué? Porque creo en mí, porque tengo la capacidad y la fuerza para que suceda si me pongo en acción… Porque no espero más dinero, ni amor, ni decretos para hacer lo que quiero y puedo realidad… Porque mi vida es tan surrealista, que cada día me brinda una nueva sorpresa, buena o mala, siempre es distinta, diferente, y siempre viene acompañada con una nueva posibilidad de que yo cambie algo y de que viva con la actitud que quiero vivir…

Comentarios
Gin Caballero
Amante del arte en todas sus facetas, noctámbula, cafeinómana, enamorada del amor, emocional, inteligente, lógica y valemadrista... Viviendo el aquí y el ahora...
Azul de luna

Amante del arte en todas sus facetas, noctámbula, cafeinómana, enamorada del amor, emocional, inteligente, lógica y valemadrista... Viviendo el aquí y el ahora...

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