A veces no soy feliz y está bien…


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En el 2014 experimente un gran cambio en mi desarrollo emocional. Realmente puse ímpetu en trabajar con mis problemas de depresión, insatisfacción e impaciencia ante la vida y otras cosas que estoy decidida a dejar atrás.

Y funcionó bastante bien. El secreto estuvo en que decidí que sin importar que pasara, bueno o malo, no perdería de vista mis sueños mas anhelados, y que si era necesario vivir en un estado de irrealidad por lo sobre-optimista que tendría que volverme, no importaba, valdría la pena porque si hay que elegir una actitud ante la vida, estaba (y estoy) decidida a que será una de optimismo y lucha.

Ya venía gestándose ese cambio en mi desde que llegue a vivir a USA, pero yo me vi en un ciclo de solo 4 años aquí, ese ciclo ya se cumplió y estoy un poco confundida porque no se bien cual es la dirección a tomar ahora.  Acabo de cumplir 39 y me siento una nueva persona, mas fuerte y mas feliz, pero me es urgente confesarme. Confesarme aquí porque lo que le diga a mi psiquiatra nadie lo sabrá,  porque nunca he hablado con un cura y porque a veces me sigue dando por manejar horas interminables hacia la nada esperando perderme para no poder regresar. Pero siempre acabo regresando, siempre acabo intentando de nuevo. Siempre acabo no conformándome con ser Andrea la depresiva y siempre acabo creyendo que un día cada vez mas cercano ni siquiera pensare en la palabra “bipolar” o “depresión”.

Pero, lo que tengo que confesar, lo que me urge gritar es que sigo pensando que me gustaría morirme. Sigo yendo al anden del metro para ver si esta vez si tengo el “valor” de aventarme. Sigo pasando días enteros pensando interminable y dolorosamente en que nadie parece comprender el verdadero significado de la palabra compasión. Sigue constándome trabajo escuchar a los demás sin desilusionarme de como es la humanidad y de que no tenemos remedio. Sigo teniendo poca fe en ocasiones. En pocas palabras: SIGO SIENDO DEPRESIVA.

El invierno es casi siempre una joda para mi. Entre que mi ritmo de trabajo baja, el frío, mi cumpleaños, el estúpido 14 de febrero y así…

Hace dos semanas regrese a ver a mi psiquiatra. No estoy tomando ninguna medicación y obviamente quiso que me volviera a medicar, es lógico si le digo que he estado suicida. Pero hable con el. Hable con el desde el fondo de mi corazón.

Le dije que nunca he estado mejor en mi vida, y es verdad. Le dije que no me siento peor que cuando tomaba medicinas, al contrario, el dolor dura menos y es menos intenso. Eso no quita que es jodido tener que estar sentado dos horas en el anden del metro llorando hasta que se suba la serotonina o cualquiera que sea el proceso que hace que uno se sienta bien después de dichas crisis.

Le dije en que no dejare que nadie, ni siquiera yo misma, me robe la fe en que yo puedo con esto, no importa lo que tenga que hacer. Le dije que por favor me diera algo de crédito y que necesito que crea en mi. Que por favor crea que no puede ser real que uno este condenado a ser infeliz y que ademas a eso se le llame enfermedad.

Y no, no regresaré a la medicación. Estoy a punto de probar que ese no es el camino y ojalá a fines de este año tenga las pruebas, con mi propio caso de probar lo contrario.

Es terapéutico hacer esto. Es bueno mostrarse como uno es. Lo prefiero a tomar clonazepam o lamitrogina. Lo prefiero a emborracharme, drogarme o acabar acostándome con alguien a quien en realidad no le importo. Es bueno dejar el corazón en unas lineas, es mejor expresarse. Es mejor creer que la bipolaridad tiene sino una cura, si una solución. Porque he estado cerca de sentirlo, porque mi vida se ha transformado y porque con empeño y dedicación espero conquistar las cimas de la estabilidad. Ya voy a mas de la mitad del camino y no pienso regresar. AMEN.

 

Comentarios
Andrea Velázquez
¡Hola! Yo soy el Conejo y me gusta la comida Etíope. En realidad soy Andrea y quiero ser tu amigo.

En la primaria me destaqué por pegarle a niños pequeños. En la secundaria tuve mi primer banda. Solo existió el logo. En la cena baile de graduación, bebí en exceso. Mi segunda banda se llamó “Las VírgeneSurgidas”. Tocábamos Hong Kong Garden. Cuando ya no estaba urgida, toqué en Violenta y usaba playera de Korn. A la gente le encantaba que le gritáramos “Piojo Bastardo”. Con “Vedette” grabé un disco y se concretaron algunas de mis convicciones musicales en un álbum con influencias new wave, shoegaze, electronica y punk.

Estudié Diseño Gráfico de la Comunicación Audiovisual en la UNAM para que fuera gratis por si la botaba. Afortunadamente me encantó y desde entonces me dedico a diseñar y programar páginas web, ser instructora, ilustrar un poco, escribir en mis tiempos libres e involucrarme en otras labores creativas como el joyfull coding. He considerado seriamente el espionaje.

Me encantan las mesitas de los aviones con su mini comida y opino que hay que seguir peleando por tener el lugar de la ventana. Disfruto caminar por el National Mall cuando la gente no anda disparándose, andar en bici y remar por el Potomac.

Actualmente vivo en Washington DC. Me apasiona el yoga y me gusta leer el Tarot.

¡Hola! Yo soy el Conejo y me gusta la comida Etíope. En realidad soy Andrea y quiero ser tu amigo. En la primaria me destaqué por pegarle a niños pequeños. En la secundaria tuve mi primer banda. Solo existió el logo. En la cena baile de graduación, bebí en exceso. Mi segunda banda se llamó “Las VírgeneSurgidas”. Tocábamos Hong Kong Garden. Cuando ya no estaba urgida, toqué en Violenta y usaba playera de Korn. A la gente le encantaba que le gritáramos “Piojo Bastardo”. Con “Vedette” grabé un disco y se concretaron algunas de mis convicciones musicales en un álbum con influencias new wave, shoegaze, electronica y punk. Estudié Diseño Gráfico de la Comunicación Audiovisual en la UNAM para que fuera gratis por si la botaba. Afortunadamente me encantó y desde entonces me dedico a diseñar y programar páginas web, ser instructora, ilustrar un poco, escribir en mis tiempos libres e involucrarme en otras labores creativas como el joyfull coding. He considerado seriamente el espionaje. Me encantan las mesitas de los aviones con su mini comida y opino que hay que seguir peleando por tener el lugar de la ventana. Disfruto caminar por el National Mall cuando la gente no anda disparándose, andar en bici y remar por el Potomac. Actualmente vivo en Washington DC. Me apasiona el yoga y me gusta leer el Tarot.

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