Ahí viene la plaga….¡Se llama mamá!


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Por Edel López Olán

¿Qué debemos tener en cuenta para tener hijos?…

¿Pareja?…

¿Solvencia económica?

¿Salud?….

Nadie lo sabe. Todos, en diferentes perspectivas tenemos una visión sesgada de lo que es tener hijos de acuerdo a los diferentes conceptos, preceptos e ideologías que tengamos como persona. Socialmente en muchos países el concepto de pareja y/o familia siempre será la base de una sociedad fortalecida, con argumentos morales sólidos y con un interés pleno en la salvaguarda de una costumbre; sin embargo, en la realidad cruel y tajante que está más allá de los preceptos, los conceptos son más ambiguos que los propios planes.

La maternidad o paternidad es en sí un trabajo complicado. El adaptar, modificar y replantear tu futuro en base a un pequeño ser, es algo a lo cual muchas personas no se encuentran preparadas, donde, para serlo, aun cuando se quiere como parte de un plan de vida, se debe estar 100% listo y preparado, para abandonar en ocasiones por la felicidad de alguien, por el hambre de alguien, por vivir con alguien que en su simplicidad tiene inherente mucha felicidad. La paternidad que ya es un tema polémico en sí, tiene dentro de todas sus aristas uno muy importante y que hoy, al menos localmente es el tema de plática de muchas mesas: El ser padre o madre soltero.

El fundamento de familia ya se encuentra infravalorado. En ocasiones, el tener, criar y educar a un hijo solo se ha convertido en parte de esquema de vida fuera de todo plan. La falta de compromiso, el miedo, el desinteres, o simplemente el amor mal entendido y entregado ha orillado a muchas mujeres a sostener una maternidad en solitario tan estigmatizada como el mismo concepto per sé.

Dejadas, solteras, pendejas, putas, amantes, etc., las mujeres viven en una sociedad que estigmatiza como siempre una realidad sin conocer a fondo las razones del porqué se vive de esa forma, y sin ningún conocimiento de que también se puede tomar esa decisión de forma valiente más allá de los conceptos sociales.

Pero en ocasiones, las cosas no son tan “bien vistas” por todos, y menos de las personas que deben hacerlo.

Las iglesia católica en la actualidad se encuentra en el ojo del huracán por mitos que se convirtieron en realidad; realidades que la fragmentan, y una modernidad que cada día va más en contra de sus “principios morales”. La aparición de la pederastia en la cúpula de la iglesia católica marcó el principio del fin de una credibilidad estructurada directamente desde tiempos inmemorables. El criticar un valor sin darse cuenta que existe una cola aun más larga que pisar dentro de tu propio terreno, no ha puesto a temblar a la iglesia católica para juzgar ciertos rubros que pueden ser muy delicados.

Hace unos días, aquí en plena capital del estado de Veracruz, el Arzobispo de Xalapa Hipolito Reyes Larios, dijo en plena homilía: “Las madres solteras se han convertido en una “plaga” que abunda gracias a la salida de la figura paterna del seno familiar y la “facilidad” que existe al criar sola a una persona

Uf!!!.. ¡Poderosas declaraciones!

Sé que el Arzobispo ocupo de forma errónea un adjetivo tan mordaz como la idea en sí, y haciendo gala de una misoginia de proporciones bíblicas, las declaraciones obviamente levantaron un ámpula en una sociedad moralina y ensimismada como la xalapeña. La iglesia católica se encuentra en un punto vulnerable que no necesita este tipo de declaraciones misóginas que solamente trasladan a la iglesia a esa figura vandálica de la época medieval; sino que aborrece algo tan sagrado como la maternidad, donde, una mujer, la virgen María, es el sinónimo perfecto del amor de una madre a algo que decidió concebir por el simple hecho de ser parte de él, no por el hecho de tener a mi estimado José junto a élla en los momentos difíciles o por lo que la sociedad lo decidiera, sino porqué simplemente es parte de algo tan importante como la creación de una vida: La individualidad y la decisión.

¿Se María hubiera sido madre soltera?….¿Valdría menos o más para la iglesia católica?

El tener hijos con o sin alguien, debe ser decisión de solamente las personas inmersas en si. La iglesia católica debe entender que la fe fuera de su institución es incluyente, y que si el líder de ellos ha demostrado una gran voluntad política en aceptar lo que antes eran tabúes; los menores jerarcas deben incluir en cada una de esas oraciones que (me imagino) profesan un poco del dogma esencial de la fe: La inclusión de todos por encima de nuestros pecados (que el ser madre no lo es, pero al parecer no debe suceder)

Si eres madre soltera o padre soltero, debes sentirte orgulloso de tal proyecto; si son o no una plaga, no lo sabemos, pero estamos consientes de que si lo fueran, todos aquellos que lo son se convierten en una hermosa plaga donde a cada paso que dan apuntalan más la razón de que no deben existir los preceptos arcaicos, sino simplemente debe existir algo tan sencillo como el yo decido. Yo quiero. Lo hare. Sin juicios. Sin honores de más. Sin ningún tipo de sistema que imponga lo contrario, simplemente, siendo felices con lo que hacemos seamos solteros o no.

Hasta la próxima.

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Edel López

Escritor. Columnista. Apasionado del cine, el fútbol, la lectura, los videojuegos y la lucha libre. Director de Permanencias Voluntarias. Locutor del programa de radio “Sin daños a terceros”


Escritor. Columnista. Apasionado del cine, el fútbol, la lectura, los videojuegos y la lucha libre. Director de Permanencias Voluntarias. Locutor del programa de radio "Sin daños a terceros"