Carta a los caídos


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El día de hoy me mandaron de vuelta unas cosas que le había dado al suegro de un tío que le habían diagnosticado cáncer de próstata.

Le presté un libro que se llama Chemo Companion Pocket Guide. Este libro me lo obsequió un amigo que trabajaba en ese entonces en la Asociación de Lucha Contra el Cáncer. Para entonces yo ya había terminado mi tratamiento, pero aun así, lo quería mantener para cuando se ofreciera. Este fue el caso:

Lamentablemente y como muchos, Goyo no lo logró. Falleció el año pasado en casa de mi tío, mientras estaba viendo  tele.

El libro me lo mandaron en un sobre (ya que ellos viven del otro lado del Rio Bravo) en el que venía escrito “De: Goyo, Para: Priscila”. En el venía también unas fotocopias de otro libro llamado “Consejos alimenticios para antes, durante y después del cáncer”. Ya tenía todo guardado para mi, desde antes de morir.

Mientras me disponía a hojear esta nueva adquisición, estaba sentada en la mesa y mi papás estaba cenando. Le dije “En verdad deseaba que todo saliera bien. Realmente deseaba que lograra librarse del cáncer”. Todo esto lo dije con un tono sereno y hasta cierto punto con una sensación de resignación.

La semana pasada falleció otra compañera de cáncer. No tenía el gusto en persona pero Twitter nos acercó, como a muchas de las otras mujeres sobrevivientes que conozco. Ella era una chica venezolana que vivía en Florida, tenía 36 años.

Debo admitir que conforme pasa el tiempo, me vuelvo inmune al dolor. No es que no me importen, pero al final del día todos vamos al mismo lugar. Lo que me parece molesto es ver como gente tan hermosa e increíble tienen que llegar a ese final de la manera más triste e injusta. Padeciendo una enfermedad que te destruye tan lentamente. Es horrible.

Este post se lo quiero dedicar a todos estos que, injustamente, dejaron este plano existencial.

Es para sus familias, para sus amigos, para toda la gente que estuvieron a su lado e hicieron su enfermedad lo más llevadera posible.

Una amiga sobreviviente, al enterarse de la muerte de nuestra compañera dijo algo muy cierto “El cáncer le puede dar a cualquiera, aunque seas la persona más sana del mundo. Yo era vegana entonces y hacía mucho ejercicio y así me dio. La sobrevivencia tiene que ver más con suerte que nada”. La realidad es que sí lo es.

Yo tuve suerte de salir, tanto que me tatué “Fingers Crossed” en el brazo derecho, como recordatorio de que toda mi vida voy a esperar tener siempre esa buena suerte de mi lado y poder seguir librando el cáncer cada año. También para recordar a todos los que no la tuvieron.

Como sobreviviente, hasta cierto punto, sientes una responsabilidad muy fuerte de hacer algo con tu vida en honor de los que no lo lograron. Todas los días al despertarme tengo en mi mente eso. Cuando estoy triste o sin ánimos, pienso en esa gente que hubiera deseado librar la enfermedad y seguir haciendo esas cosas que les gustaban y abrazar a la gente que amaban.

Este post y todos los días que me quedan van para Goyo, para Jada, para todos los que he visto morir por esta enfermedad.

Los amaré por siempre.

Por favor, en los comentarios escriban el nombre de alguien al que le quieran dedicar este post.

Comentarios
Priscila Hazard-Sánchez
Editora de video, terca, intensa y apasionada que gusta de escribir sin miedo a que terceras personas se ofendan. Me gusta viajar, escuchar toda la música que me sea posible, conocer gente nueva y leer cosas inútiles en internet.

Llevo tatuado en el brazo la frase “Fingers Crossed” porque creo y confío en mi buena suerte.

PUNK ROCK FO’EVA!
Pecora

Editora de video, terca, intensa y apasionada que gusta de escribir sin miedo a que terceras personas se ofendan. Me gusta viajar, escuchar toda la música que me sea posible, conocer gente nueva y leer cosas inútiles en internet. Llevo tatuado en el brazo la frase “Fingers Crossed” porque creo y confío en mi buena suerte. PUNK ROCK FO’EVA!

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