Carta para un amor revolucionario


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27 de mayo del 2011

Hoy decidí escribir para ti, la razón principal fue quizá tu sonrisa o tal vez la profundidad de tu mirada, aquella que observo en esos encuentros clandestinos que despiertan la rebelión de mi conciencia a la sombra de una moral desecha, cuando tu pasión desborda la realidad.

Quisiera detenerme en este punto: “la realidad”, esa que nos somete, que nos limita, que pretende decirnos quiénes somos y en dónde estamos, como si el tiempo y el espacio fueran simples contextos estáticos que nunca cambian, los cuales nos dotarán de cemento para inmovilizarnos, mientras la amargura de la conciencia somete nuestros sueños a simples actos racionales.

Pero, ¿acaso la pasión es racional? ¿Acaso el amor es mercancía? O ¿ Será que los sueños tienen finitud? Racionalmente creo que no, porque no somos autómatas, porque aunque el río fluya hacia la deriva y la muerte ronde nuestra existencia, los sentimientos y las creencias nos dominan.

Así fue como te encontré y tú me encontraste, cuando menos lo esperábamos, cuando la vida era instantánea, cuando no había futuro, cuando el calor y el cuerpo mandaban. En esos tiempos los instantes no tenían importancia, los días eran inciertos pero aún así nos encontrábamos.

La libertad nos conducía hacia el lado obscuro, pues carecíamos de claridad, fuimos una historia más, sin trascendencia sin vitalidad. Hasta ese momento pensé que el fin había llegado, no tenía nada qué decir y creo que tú tampoco, sin embargo, no contamos con que el destino nos jugaría una mala carta, porque nos llevaría a relaciones y lugares que nos mostraban diferentes futuros en donde, como en un ciclo natural repetido en múltiples ocasiones, nos vimos nacer, crecer, reproducirnos y morir.

Empero, esas fueron simples burlas, pues, nunca creímos que nuestro amor era ese contexto e ilusión que nos acompañó en cada desilusión, cuando nos buscábamos y siempre nos encontramos. Fue así como comprendí que la realidad era más compleja, que el amor era abstracto y concreto a la vez, que no eran necesarios títulos y formalidades, que solo se necesitaba ese grado de irracionalidad, aquél que tenemos cuando nuestras acciones son comparadas con las de un loco, cuando nadie cree en nosotros, cuando todo parece incambiable.

Es cuando apareces tú, sin lógica, rompiendo el marco que me rodeaba, demostrándome que la última palabra nunca está dicha, que el cariño institucionalizado, rutinario, estático, jamás podrá compararse al amor revolucionario, espontáneo y sincero.

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Anónimo
Lo que pensamos es un proyecto que inicia con un grupo de amigas, sus ganas de escribir y mostrar al mundo lo que tienen en el borrador.

Te invitamos a leer el perfil de las colaboradoras, que estarán escribiendo *cada semana*, a menos que un grupo de alienígenas ancestrales las secuestren y les impidan contarles sus aventuras hasta que regresen.

@_loquepensamos

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