Comer sano sí cura


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Actualmente hay un boom sobre la comida saludable. Escuchamos sobre los productos orgánicos, dietas detox, jugos verdes que te ayudan a desintoxicarte y bajar de peso y, una inmensa oferta de productos que contribuyen a mejorar nuestra salud.

Si algo es seguro, es que comer sano y balanceado siempre va a ayudar a evitar enfermedades, a mantenernos en forma y, en general, a vernos y sentirnos bien, sin embargo, es importante saber qué comer de acuerdo a nuestro organismo porque puede resultar contraproducente pues cada cuerpo es diferente.

La jugoterapia, en específico, es una gran opción para reducir peso, talla y curar diversos males, sin embargo, esto debe ser recetado por un experto para su éxito.

Mi abuela es un gran ejemplo de ello. Hace varios años, cuando ella tenía aproximademante 30 años, le diagnosticaron vitiligo, una enfermedad originada por la desaparición de melanocitos, aquellas células que generan la melanina en el cuerpo, la cual se encarga de dar color a la piel y al cabello. La piel comienza a llenarse de manchitas blancas, que van expandiéndose hasta blanquear todo el cuerpo, pues la piel pierde color.

Probó de todo para lograr recuperarse, varios doctores le habían dicho que no tenía cura, que sólo podía controlarse y, un día, por recomendación de un conocido, terminó en un Centro Naturista.

Le dieron una dieta crudivegana, que consistía en jugos de distintas frutas y verduras y tés de salsifí (una raíz parecida al camote, la cual destaca por su alto contenido de vitaminas E, B1 y B2, de minerales como hierro, fósforo y calcio).

A los meses de estar en tratamiento y, después de una crisis curativa (dolores de cabeza y estómago), las manchitas blancas en su cuerpo comenzaron a desaparecer y, después de un año de seguir al pie de la letra cada una de las dietas, sólo le quedó una pequeña manchita blanca en uno de sus tobillos, la gran satisfacción de haberse curado de una enfermedad que, a la fecha, “no tiene cura” y el veganismo.

Sin duda, no es tarea fácil cambiar nuestros hábitos alimenticios; la crisis de desintoxicación asusta, desmotiva y, muchas veces, provoca la incredulidad en los métodos naturales pero, como dice mi abuela: “La naturaleza es muy sabia, por algo nos da lo que nos da, para que estemos sanos y fuertes sin necesidad de medicamentos que sólo nos dañan otros órganos”, esto, siempre y cuando sepamos qué, cómo y cuándo tomar y comer cada cosa.

Sin duda, a la alimentación sana hay que agregar el amor propio, la constancia, pensar positivo y tener fe en que nuestro cuerpo sabe recuperarse. Cuerpo, mente y espíritu.

Comentarios
Val Flores
Amo los días soleados, sonreír y comer.
Soy adicta al chocolate, a buscar mi estrella en el cielo, a ver el conejo en la luna y a cocinar gorduras.
Creo firmemente que el amor es un estado del ser y, por tanto, contagioso. Soy muy feliz y diario agradezco mi tan fabulosa vida.

Amo los días soleados, sonreír y comer. Soy adicta al chocolate, a buscar mi estrella en el cielo, a ver el conejo en la luna y a cocinar gorduras. Creo firmemente que el amor es un estado del ser y, por tanto, contagioso. Soy muy feliz y diario agradezco mi tan fabulosa vida.