Complejo de Superman, Esperar lo mejor y Multitask: Tres cosas que nos hacen daño


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He aprendido últimamente a que no nos escuchamos a nosotros mismos o a nuestras sensaciones, percepciones, sentimientos, hasta que éstos se convierten en dolencias.

Esa pequeña vocecita en la cabeza es a la que hay que hacerle caso y no a las teorías que la gente te diga o se pongan de moda o en tendencia.

Les pondré 3 ejemplos muy claros que me suceden o sucedieron a mí:

1. Complejo de Superman

A lo que yo llamo “complejo de Superman” es a eso de decirnos: “yo lo puedo todo, claro que puedo”, “si no lo hago yo, ¿quién?”, y entonces nos desvelamos trabajando, nos vamos de fiesta días seguidos, nos tomamos una copa más o manejamos adormilados, todo lo cual trae severas consecuencias.

Sí hay que ser Superman, pero para nosotros mismos. Hay que ocuparnos de nosotros para después hacer todo eso grandioso que tenemos que hacer y terminemos todo de la mejor manera… Total… El alcohol no se desperdiciará, las fiestas no se acabarán, el trabajo tendrá que hacerse o no (una cosa es darle un plus, ocuparse, ser responsables y esforzarse; y otra cosa poner en riesgo la salud por él), y lo más importante: si pasa algo malo con nosotros, nadie más que nosotros se ocupará y cargará con las consecuencias de nuestros actos, por más “buena onda” que hayan sido o por “las mejores intenciones” que hayamos tenido al actuar así.

Hay que conocer nuestros propios límites… Y si no los conocemos, no “jugarle al vivo” por lo menos. Además de poner en orden nuestras prioridades o metas y tirarle hacia eso.

2. Esperar lo mejor

En una ocasión me dijo mi amigo Gonzo: “Hay que esperar lo peor, así no te decepcionas”. “¡Qué pesimista eres!”, respondí, pero algo había de cierto en aquélla frase.

No se trata de esperar lo peor, se trata de no esperar nada en cuanto a situaciones, personas, etc. ¿Por qué? Porque creamos expectativas o ilusiones, aquéllas que pueden terminar rompiéndose. Sí, podemos desear, anhelar, trabajar para que algo salga como queremos, pero no tomar como una ley las cosas y dejar que nos decepcionen, porque en sí una decepción como tal no existe, es que tú esperabas más de algo o alguien, de lo que en realidad era o podía ser.

Tampoco hay que tomar las cosas a personal, no es que los demás quieran hacernos daño o algo por el estilo, es que, la única persona que puede estar al pendiente de nuestras expectativas, somos nosotros mismos y no podemos estar eternamente a la espera de que alguien las tome en cuenta o conspire el universo para ello.

¿Y si nunca viene lo mejor o por lo menos no me hace sentir o estar bien mi situación? Pues, cambiémosla o alejémonos de ella y construyamos algo mejor en algún otro sitio.

3. Multitask

En el terreno laboral, siempre mi jefa insiste en que seamos “multitask”, ella lo es, atiende varias cosas a la vez, lo cuál la ha hecho una persona controladora y difícil de relajarse. Pero ella ha aprendido a vivir con eso. Lo realmente preocupante es que otras personas que no sabemos lidiar con esta tendencia Godín, es muy fácil que a la larga no podamos poner atención en una sola cosa a la vez (te distraes fácilmente), y peor: que no terminemos de hacer una cosa cuando ya empezamos otra… Y a fin de cuentas, no terminas ninguna o te tardas el doble de tiempo.

Mi hermana me recomendó mejor el Mindfullness… Algo así como concentrarte en lo que estás haciendo en el momento. ¡Claro! Tienes que tener en cuenta lo que tienes que hacer más adelante en el día, esa semana, organizarte mejor, pero el punto es que esto ayuda a vivir más en el presente, a enfocarte, a relajarte, por un lado… Por el otro, cuando atraviesas por un período de tristeza, depresión o confusión, te ayuda a ocuparte más de ti.

¡Claro! No soy ninguna experta en el tema, pero espero haber ayudado un poco con estas reflexiones.

Comentarios
Gin Caballero
Amante del arte en todas sus facetas, noctámbula, cafeinómana, enamorada del amor, emocional, inteligente, lógica y valemadrista... Viviendo el aquí y el ahora...
Azul de luna

Amante del arte en todas sus facetas, noctámbula, cafeinómana, enamorada del amor, emocional, inteligente, lógica y valemadrista... Viviendo el aquí y el ahora...