Con mi puño y letra


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Hace poco, escombrando mi recámara, encontré en el cajón de mi buró un sobre grande con varios papeles en su interior. Oh sopresa, cuando los saco y me encuentro con innumerables palabras, stickers y dibujos. Sí, eran cartas, escritas en hojas blancas y de colores, en tarjetas compradas y en notas adhesivas,  por amigos, familiares, ex novios y gente que tal vez hace mucho no veo. Palabras de amor, de desahogo, chistes cortos, complicidades, caritas felices, consejos, felicitaciones cumpleañeras, despedidas o recordatorios; cada una de ellas, me llevó a un momento en específico de mi vida y todas, sin excepción, me robaron una o varias sonrisas e incluso unas cuantas lagrimitas, al recordar aquellas distintas etapas de mi vida. Una sensación muy similar a cuando ves un álbum de fotos viejas que te transporta en el tiempo y te hace pasar por diversas emociones en un instante.

Me pregunté cuánto tiempo tenía sin escribir una carta en papel para alguien. Recorrí varios meses y, recordé que escribí una que nunca entregué. La busqué y aquí está:

 

“Un escrito para ti…

Hoy escribo para ti…y de cierta forma para mí. Muchas veces la gente se pregunta qué es el amor, qué es eso que nos hace sentir tan bien, tan alegres y plenos. Para mi el amor es un estado, una forma de ser y estar. Amar es una decisión. Uno decide amarse a diario, dar amor, transmitirlo, irradiarlo. Qué bonito es. Que bonito es compartirlo y, que de un momento a otro, uno también reciba amor. Qué bonito es saberse amado. Y es que el amor, como lo conocemos, como un sentimiento, puede parecer algo temporal, sin embargo, al ser (valga la redundancia) un estado del ser, es infinito, real, expansivo, milagroso y poderoso. Entonces si uno ama, si uno es amor, ama y es amado sin final. Por eso, celebro nuestro amor, lo celebro porque lo siento a diario, porque aunque cambia de forma, ahí está. Amar como nos amamos, es ayudar sin pensarlo, es crecer uno y, en consecuencia, permitir y contribuir a que el otro crezca. Amar es todo.

Qué bonito saber que desde siempre te he amado y me has amado. Sí, te amo. Sí, me amo. Sí, nos amamos.”

 

Uff! La leí y pensé en lo bonito que hubiera sido enviarla días después de haberla escrito. Pensé en la sorpresa del destinatario al recibir, entre estados de cuenta, recibos de luz y propaganda política, una carta escrita específicamente para él. No sé si algún día la envíe, pero estoy segura que escribiré más seguido a esas personas que tanto amo, una carta con mi puño y letra porque qué bonito se lee y se siente algo tan personalizado con la escencia del remitente.

Comentarios
Val Flores
Amo los días soleados, sonreír y comer.
Soy adicta al chocolate, a buscar mi estrella en el cielo, a ver el conejo en la luna y a cocinar gorduras.
Creo firmemente que el amor es un estado del ser y, por tanto, contagioso. Soy muy feliz y diario agradezco mi tan fabulosa vida.

Amo los días soleados, sonreír y comer. Soy adicta al chocolate, a buscar mi estrella en el cielo, a ver el conejo en la luna y a cocinar gorduras. Creo firmemente que el amor es un estado del ser y, por tanto, contagioso. Soy muy feliz y diario agradezco mi tan fabulosa vida.