Conocí a un criminal por Tinder y ahora qué.


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Hace unos meses fui a tomar unos cursos a Austin, iba sola y después de las 6 de la tarde no tenía nada qué hacer.  Se me hizo fácil ver quién estaba por la zona y gracias a Tinder,  salí con un tipo que para mi gusto, podría aparecer en cualquier programa de televisión por tanta guapura en su ser.

El tipo en cuestión: encantador, plática interesante, gracioso, un tipo normal a mi parecer, todo un gringo -caballero promedio-, que invita la fiesta completa en la primera cita.

Fuimos a un bar en donde estaba tocando una chica llamada Hanna Georgeas  (recomendación de la semana) y la plática se puso amena. Terminó la música y me propuso ir a otro bar cercano a éste, accedí porque… era fin de semana y no tenía otra cosa qué hacer mas que echarme a ver Bridget Jones en el hotel y comer helado de Reese’s y demás porquerías para pasar el rato.

En el segundo bar,  con la premisa de que “los mexicanos toman mucho” el joven me retó a ver cuánto podía aguantar. Pues nada, cuando ya iba en el caballito quien sabe cuál de mezcal y el muchacho veía que genuinamente no causaba algún efecto en mí, me propuso “ir a un lugar más cómodo”, algo no me hacía click y le dije que prefería descansar ya que el día siguiente tenía que levantarme temprano.

No pasó nada, ni se irritó, ni me la mentó por pagarme todos los tragos y no querer ir a su casa a seguirla, solo unos besotes de primera cita y una promesa de “volvernos a ver”.

Regresé a México unos días después y no supe de él hasta una semana o algo así.

Todo iba bien, digo, nos mensajeábamos un par de veces a la semana y manteníamos comunicación vía Skype por el puro gusto de ver sus hermosos pectorales tatuados en pantalla grande.

Nos agregamos a Facebook y de esa cosquillita que te da por saber un poco más de su vida… sentí que algo no andaba bien.

El apuesto galán, comenzó a planear venir  a México para principios de este mes para irnos de fin de semana, salir con mis amigos, conocerme más porque según él “estaba muy into me” y como bien dicen que no hay peor cigarro que el que no hay, he de aceptar que me emocioné un poco, pero muchos de sus comentarios me hacían dudar. “Es que yo ya no quiero vivir aquí y México sería una gran oportunidad para comenzar de nuevo”, “Te imaginas que te enamores tú de mí como yo de ti y vaya, hasta mexicano me hago”, “Por que.. ¿no es difícil sacar la nacionalidad Mexicana verdad?” …. ¿?¿?¿?

Con esos comentarios, las dudas se hicieron cada vez más presentes. ¿Qué dudas? No sabría hasta que me atreví a poner su nombre completo en el buscador y lo primero que encontré:

“Lista de Criminales Sexuales en Texas” – Y tres fotos suyas.

WTF!?!?!?!?

¡Lo encontré en un sitio de récords criminales por intentar abusar de una niña de 12 años en 2005 y luego de otra en 2007!

La verdad me paralicé, no supe qué hacer en ese momento, de hecho lo primero que me vino a la mente fue “o sea qué tal que se equivocaron o que es un mal entendido”, indagué un poco más y era verdad. Todo era verdad.

Esperé a que se me enfriara la cabeza, acto seguido, lo borré y bloqueé de tooooodos los lugares posibles. Ni siquiera pensé en decirle “oye encontré esto qué pedo”. ¿Para qué?  Agradecida estoy que no le había dado mi dirección o manera de localizarme estando en México.

Quién soy yo para juzgar la vida o el pasado de los tipos con los que salgo, pero esto va más allá ¿No creen? Vaya, no es un “puse el cuerno”, “no me vengo a menos de que me la jale”, “odio la mayonesa y el aguacate”, “tengo un fetiche con los pies”…

Y ya, para evitar futuros malviajes, borré  Tinder y creo que regresaré a la vieja usanza, si conozco a alguien, espero que al menos sea amigo de alguien y tener alguna referencia mínima para no sacarme de onda después… o quién sabe. “Es que ya uno no sabe”

 

 

 

Comentarios
Lol Béh Vargas

No soy buena para las biografías.


Me gustan los chistes crueles, los tacos al pastor y dormir con mi perra de 43 kilos cuando hace frío.


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Lol Béh Vargas

No soy buena para las biografías. Me gustan los chistes crueles, los tacos al pastor y dormir con mi perra de 43 kilos cuando hace frío.