Cosas que nunca te dije


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Agosto 2013

No me importa que ya estés haciendo los planes que tenías conmigo con tu nueva novia, la que te aguantó tantos  ires y venires en lo que me rogabas y le rogabas, después de tanto tiempo, he dado por hecho que cada quién tiene el amor que cree que merece. Nunca te dije que no encontrarás a alguien como yo aunque lo sigas intentando, ni siquiera con la que estás ahora, que nos parecemos en todo, incluso en ese lunar de la rodilla izquierda, en el corte de cabello y en el tono de voz.

Nunca te dije cuánto me valió verga la vez que me dijsite “soy incapaz de ser amado porque estoy roto” ¡Claro que estabas roto!  Punto menos para mí porque me creía el maldito pegamento que podía unir tus piezas pero no. La gente egoísta como tú no cambia y nunca lo hará. Ni por una mujer ni por 10. Ilusa yo.

Nunca te dije que en esa fiesta en donde casi pierdes el conocimiento de la borrachera que traías, tu mejor amigo me dijo que yo era mucho para ti y que no me convenías porque no eras tan buena persona como yo creía.

Me pongo mal solo de recordar que estuve esperando a que vinieras por mí todas las veces que dijiste, que me usaras de segundo frente por si el primero no te funcionaba, nunca te dije que no podría sacarte de mi vida porque nunca creí que te querría fuera de ella para siempre.

Me cansé, me agoté de esperarte, de tus cambios de humor, de tus cambios de planes, de que un día me amaras y fuera el amor de tu vida y al día siguiente solo fuera una desconocida.

Nunca te dije que solo ebrio te veía feliz, solo ebrio eras feliz y te desvivías por hacerme feliz. Nunca te dije que no me gustaban tus piernas cortas ni tu manera de lavarte los dientes. ¿Te acuerdas cuántas veces dormiste en el sillón con tal de no darme la razón? Un chingo y nunca supiste los nudos que en mi garganta generabas.

Nunca te dije lo cobarde que eres para la vida y para querer tener a alguien a tu lado. Nunca te dije que serías el mejor padre del mundo cuando te vi cargar al hijo de tu mejor amigo y tratarlo como si fuera la última botella de agua sobre la faz de la tierra.

El miedo que me diste la vez que te entró un ataque de ira y te pusiste a golpear la pared, solo porque había un par de platos sucios en el fregadero.

Nunca creíste todas las veces que te dije te amo y lo sentía como tal, no me creiste que por ti hubiera hecho lo que fuera, mudarme contigo, cambiar toda mi vida por ti, nunca me creíste. Solo me llamaste mentirosa, porque era la manera mas fácil de evadir todo lo que decía.

Nunca te dije adiós, solo te bloquée cambié mi teléfono y mi direccón postal y desaparecí, desaparecí porque no soy lo que fui contigo, porque nunca fui eso, porque me convertí en lo que quisiste que fuera y yo no soy así.

Nunca te dije la persona tan horrible que era cuando estaba contigo. Lo desconocida que me parecía mi cara cuando me veía al espejo antes de entrar a tu cama. Nos aventamos a un tobogán con los brazos arriba, un tobogán que se convirtió en un espiral en caída sin punto de regreso.

Y no te dije todo esto porque no me gusta hacerle daño a la gente aunque lo merezca, porque no soy yo quien tiene que juzgar ni quien tiene qué vengar. Yo no soy esa persona, ya no soy esa persona, ya no soy la horrible persona que dejé, crearas en mí.

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Ana Misnky
Mexicana de padre francés y madre mexicana, adicta a viajar, conocer, probar, sentir.

Mexicana de padre francés y madre mexicana, adicta a viajar, conocer, probar, sentir.

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