Del otro lado del 10 de mayo


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El abuso sexual femenino es casi un mito. Somos tan machistas que no le concedemos a una mujer la capacidad de sentirse más poderosa que otro a través de imponerle sus necesidades sexuales. Las violaciones se tratan de poder. Los abusos se tratan de poder. Cuando sucede entre mujeres, la mayor parte prefiere no hablarlo. Cuando sucede de madre a hija, es mejor no pensarlo.

Esto es Lo Que Piensa una de nosotras (mujeres, lectoras, escritoras).

De parte de todo el equipo editorial de Lo Que Pensamos, muchas gracias por compartir. Recibe un abrazo enorme.

 

Tenía menos de 5 años. Me recuerdo sentada sobre una lavadora y mi madre me detenía de la cintura, mientras la máquina se movía. “Un día vas a sentir un orgasmo y te vas a acordar que tu papá te hacía lo mismo” La voz era de mi madre.

Un 10 de mayo, una de mis hermanas le habló para acusar a mi padre de haberla violado. Además de darle detalles, le reclamó que no la hubiera defendido. Mi madre tuvo mi mano apretada en la suya durante toda la conversación. Lloraba con rabia. Mi hermana gritaba en el auricular. Yo podía oír algunas palabras, no entendía gran cosa y tampoco quería entender. La sensación era como si mi madre quisiera jalarme al auricular y meterme en él, dejarme en esa conversación y ver cómo se destruía el mundo.

Años más tarde otra hermana me dijo que mi padre le había ofrecido su cama, estando él desnudo.

Mi madre jamás me dijo abiertamente: “tu padre abusó de ti” pero me llamaba “puta”. Cuando se ponía sofisticada, me decía “Electrita”.

Intenté durante años recordar. Si mi madre lo afirmaba, si mis hermanas lo recordaban, era evidente que mi padre, alcohólico, golpeador, tendría que haberme violado. Si no, ¿por qué no podía disfrutar el sexo? ¿Por qué siempre que tenía un orgasmo lloraba sin control y me sentía como cayendo en un abismo? ¿Por qué siempre intentaba arreglarlo todo con sexo? ¿Por qué tenía maniacodepresión? ¿Por qué me daban ataques de compulsión por comer o por no dormir? Cualquier psicólogo y psiquiatra estuvo de acuerdo. De las decenas a las que mi madre me llevó todos dijeron: Es evidente que es sobreviviente de incesto.

¿Por qué no recordaba nada? ¿Por qué el único recuerdo que venía a mi memoria era la lavadora, sus manos, su voz casi amenazante: “el día que sientas un orgasmo te vas a acordar que tu papá te violó”?

Tuvieron que pasar años tras la muerte de ambos para que recordara. Y no, no sé a ciencia cierta qué pasó, pero estoy segura de un par de cosas:

Mi padre no me violó. Nunca me tocó de manera sexual. Por eso siempre me sentía más cómoda con él que con ella. Por eso prefería que él me comprara ropa, que me acompañara a hacerlo. Por eso a él le contaba de mis novios y supo antes que nadie que también me gustaban las mujeres.

Mi madre abusó sexualmente de mí. Usaba objetos para masturbarme mientras decía que era mi padre quien lo hacía. Poco a poco fui recordando qué objetos, cuándo, qué más decía. No vale la pena detallarlas, no vale la pena que mis recuerdos sean las pesadillas de todos.

Mi historia es más común de lo que creen. Las mujeres, las madres, también somos capaces de dañar intencionalmente.

 

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Anónimo
Lo que pensamos es un proyecto que inicia con un grupo de amigas, sus ganas de escribir y mostrar al mundo lo que tienen en el borrador.

Te invitamos a leer el perfil de las colaboradoras, que estarán escribiendo *cada semana*, a menos que un grupo de alienígenas ancestrales las secuestren y les impidan contarles sus aventuras hasta que regresen.

@_loquepensamos

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