El cajón de los recuerdos


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Siempre he sido un chico que desde muy pequeño ha guardado cualquier objeto que para mi tuviera un significado especial en el famoso “cajón de los recuerdos”. Claro, en su momento guardaba todo en una pequeña caja de zapatos, pero conforme fui creciendo esa caja se empezó a llenar de recuerdos y memorias, demasiadas que ya no cabía un objeto más o una carta que guardar. Así que un día decidí limpiar uno de los cajones más grande que tenía en mi cuarto para continuar llenando ese cajón de recuerdos e historias inolvidables.

Durante secundaría ese cajón creció rápidamente, al menos una vez por semana lo abría y metía una carta o un objeto nuevo. Las cosas eran muy simples, abría y metía. Abría y metía. No me paraba a pensar a quien pertenecerá cada carta o recuerdo. Simplemente acumulaba memorias en ese cajón.

Debo confesar que durante una época de mi vida, específicamente en segundo de secundaría tiré casi la mitad de ese cajón. Sí, efectivamente había llegando el primer desamor. ¿Y cómo se supone que tendría que haber reaccionado? ¡Los días eran largos! Tenía que verla en mi salón todo el maldito día y además aguantar sus desaires. Claramente estaba pasando por la peor época de mi vida. Cosa muy sería para un niño de 15 años que no tenía nada más en que pensar. Sin embargo, como dicen por ahí EL TIEMPO LO CURA TODO. Claro, el tiempo y un nuevo amor.

Para tercero de secundaría un nuevo amor había llegado, y con ella nuevos amigos y experiencias. Mi vida había cambiado, era una persona nueva y lo mejor, no tenía que verla en la escuela. ¡Ufff! Cosa sería (otra vez) para un niño a esa edad. Como todo en esta vida, las cosas terminan pero no sin antes mencionar que ese cajón de los recuerdos siguió creciendo. Creció con experiencias, memorias, amigos y objetos. Pero esta vez no cometí el mismo error. Decidí dejar todo en su lugar y continuar. No había necesidad de tirar todos esos recuerdos para poder avanzar. Yes! Una experiencia de vida nueva había aprendido

Para preparatoria una nueva experiencia de vida llegó. Mujeres, alcohol y viajes eran básicamente el resumen de esa vida perfecta. Suena quizás como la vida de un hombre grande y exitoso, pero no. Era solo un chico común y corriente viviendo la vida. Saliendo de noche, bebiendo hasta el amanecer y lo mejor, NO existía la cruda. Para esta parte de mi vida el cajón de los recuerdos quedó un poco en el olvido, no entraba ni salía nada. Creo que todas mis relaciones se habían convertido en algo superficial. Pero realmente no me importaba. YO ERA FELIZ, hasta que un buen día conocí a una nueva mujer que me hizo sentir cosas que jamás había experimentado nunca. Y de nuevo el cajón de los recuerdo se abrió. El cajón nuevamente creció de una forma acelerada hasta un punto en el que pensé, “creo que debo limpiar otro cajón de mi cuarto para meter más y nuevos recuerdos”. Pero eso nunca pasó.…

La vida continuó y yo me quedé encerrado en ese viejo cajón. Lleno de cartas blancas con tintes amarillos por el paso del tiempo. Un chocolate con fecha de caducidad y un globo a punto de desinflase eran mi compañía. Al cajón le eché candado y no lo volví a abrir. Sin embargo yo seguía viviendo y de una u otra forma regresé a mis relaciones superficiales, a una vida llena de alcohol, excesos y mujeres. Suena de nuevo como la vida de un hombre feliz, pero no. Esta vez NO ERA FELIZ…..¿Por qué?…. ¿Qué pasó?…. ¿La formula de preparatoria cambió?

Sí, la formula había cambiado y yo también. Cada una de las personas que me han acompañado en los últimos años me hicieron darme cuenta de una cosa. El cajón de los recuerdos nunca tuvo candado. No hay un guardián a fuera del cajón permitiendo o negando la entrada a nadie.

Ahora el cajón está abierto y con más espacio que nunca. Y no, no tiré nada a la basura. Simplemente lo ordené y di espacio a que nuevas historias sean bienvenidas para acomodarse en el lugar que tenga que acomodarse, sin tener que remplazar a nadie, ni nada.

FILI BE 

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Lo que pensamos es un proyecto que inicia con un grupo de amigas, sus ganas de escribir y mostrar al mundo lo que tienen en el borrador.

Te invitamos a leer el perfil de las colaboradoras, que estarán escribiendo *cada semana*, a menos que un grupo de alienígenas ancestrales las secuestren y les impidan contarles sus aventuras hasta que regresen.

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