El día que los exes se fueron a tomar café.


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Mucho hemos hablado de los exes y hay quienes se convierten en tus mejores amigos o en la cruz más pesada de la iglesia que uno decide cargar.

Pensando en los míos, realmente sólo cuento a dos como los relevantes porque, además de Esposo, fueron los únicos novios oficiales en mi vida de soltería.

El primero me rompió el corazón porque fue la inauguración de mis enamoramientos. Era una morrita y obvio abusó de mi pendejismo e ingenuidad, por supuesto que no le volví a hablar y hasta la fecha es un equis en mi vida. El segundo fue otra historia, una muy larga, de ocho o siete años, donde aprendí que el amor es mucho más complejo de lo que se cree. A él yo le rompí el corazón. Por lo mismo, el día que nos reencontramos me pareció ridículo perder la oportunidad de hablar, de disculparme y decirle lo mucho que le quería.

La verdad es que me conmovió su abrazo fuerte, su sonrisa amorosa y que su olor me remontara 10 años atrás, cuando tenía 15 años y lo conocí por primera vez.

Me gustó que escogiéramos un lugar neutro para hablar, que tuviera la confianza de platicar sobre su trabajo, sobre sus novias y sobre todo lo que estaba de moda en su vida. Fue bueno saber que a pesar del dolor, ya no encontraba rencores ni penas en sus acciones o por lo menos así lo percibí. Casi no hablamos del pasado, más bien del presente y de nuestros planes.

Fue bueno verlo, escuchar su voz de nuevo, saber que él también vive, que no murió en el abismo del rompimiento, que se mantiene galante y caballeroso, que también busca sus propios instantes de felicidad.

Algo en mi se sanó y dejó de estar en conflicto porque al compartir un café con él entendí que forma parte de lo que soy hoy. Ese amor juvenil y todos los años que pasamos juntos se traducen en experiencia y aprendizaje que nos acompañarán a ambos hasta el fin de nuestros días. El amor también se transforma en agradecimiento y qué fortuna poder vivirlo así.

Me dio paz poder decirle que lo quiero para siempre, aunque tengo la certeza de que no me buscará otra vez. Ambos cerramos algo para volver a empezar.

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Jádisha Déciga
Psicoterapeuta humanista.
Fan de las cosas bonitas, de todas ellas.
Jádisha

Psicoterapeuta humanista. Fan de las cosas bonitas, de todas ellas.