El tan temido “conocí a alguien” de mi Fuck buddie


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Tal como sucede en las relaciones “normales”, es difícil encontrar esa persona con la que tengas plena confianza y química total (en este caso sexual), además de que también suele ser muy inesperado el “tenemos que hablar”, algo que causa miedo por ser palabras tan definitivas.

En esta ocasión hablaré de fuck buddies, fantasías sexuales, orgasmos, química sexual, pero también de complicidad y algo que, aún no sé lo que es, sé que no es amor, tal vez sería alguna forma apego.

Para ser sincera, me controlo mucho, no suelo abrirme con cualquiera, aunque parezca que sí, y si así soy en mi vida diaria, ¡imagínense en lo sexual!

Nadie imaginaría lo que puedo llegar a ser o hacer en la cama, a pesar de que siempre he causado tentación a muchos hombres. Hombres que, por como luzco, sólo quieren sexo… Y luego buscan repetir… Y cumplir fantasías… Y, a veces estoy dispuesta, a veces no, pero con este sujeto, con este tipo en particular, podía pedirme lo que fuera… En realidad, ¡lo que fuera!

Muchas veces me pasó que no llegaba al orgasmo con otros, pero disfrutaba igual. Otras veces, sucede que no puedo estar horas y horas con alguien. Algunas más, me reservo de ciertas cosas. Pero él… Con él jamás pasó nada de esto, no era un fuck buddie normal…

Lo conocí cuando me cambié de trabajo en Santa Fe. Si bien no es un hombre guapo, siempre ha sido muy educado, atento, amable, simpático y muy querido por todos.

Con la convivencia, me enamoré de él. Esto se intensificó cuando comenzamos a hablar por chat. Me sentía como niña de secundaria, me encanta esa sensación cuando sólo con decirte: “hola”, te llena de energía y buen humor para repartir durante todo el día.

Pero, la decepción llegó cuando me di cuenta de que no olvidaría a su ex. Uno de esos chicos, que me han tocado varias veces en mi vida como una maldición, lastimados hasta el punto de decir: “¡basta! Ya no creo en el amor, no quiero nada formal”.

No sé exactamente en qué momento pasó que cambiamos nuestra relación. Creo que después de que se me olvidó lo del “enamoramiento”, pudimos ser amigos. Fue entonces cuando comenzamos a hablar por whatsapp y por teléfono.

La primera vez que me acosté con él, yo iba saliendo de una fiesta y él me escribió para ir a su casa. Durante el camino me pregunté si era realmente lo que quería… ¿Qué más da? Hay que vivir el momento, ¿no?

No imaginé que fuera tan tierno y tan bueno en la cama. Sí, le llevo algunos años, pero creo que él tiene más experiencia. Dormimos poco y seguimos y seguimos… Con él podía hacer lo que fuera y le encantaba… Podía soltarme, pedir, experimentar, hacer lo que yo sentía que no sabía hacer y él lo disfrutaba igual… Me besaba todo, incluso mis codos, mis lunares y me dejé llevar…

Pensé que esa era la única vez que estaría con él. Pasó tiempo, varios meses y una relación fallida, antes de que volviera a verlo de nuevo. No sé exactamente cuántas veces estuvimos juntos… Recuerdo algunas canciones que me dedicó y otras con las que me acuerdo de él. Él era DJ como hobbie y disfruta de todo tipo de música, igual que yo. También bailaba increíble de todo.

Me hice a la idea, claro está, de que era mi fuck buddie, nada serio. Me inventé o me dije todas las excusas para no tener una relación seria con él: es más joven que yo, anda demasiado en el desmadre, está aún anclado en el pasado y no podría presentarlo ante mi familia y amistades (porque no era tan guapo como mi ex o más alto que yo incluso y tenía una forma rara de vestir). La realidad era que, si él le hubiera echado “ganitas”, sí pude haber andado con él un laaaaaargo tiempo.

Me llevó a Acapulco, a una casa preciosa, me presentó con sus amigos… Íbamos como de honey moon. Tomábamos, íbamos a cenar, a bailar, nos encerrábamos en la recámara durante horas o flirteábamos en la alberca y el antro. También teníamos nuestros momentos de no estar de encimosos, pero no bien nos acercábamos, nuevamente queríamos seguir encerrándonos. Una noche, incluso ante la insistencia mía y de sus amigos de que me dejara dormir y él fuera a echar desmadre, se quedó conmigo toda la noche. Creo que le importaban mucho sus amigos, tal vez demasiado.

No todo fue color de rosa. Una tarde, habiendo bebido, uno o dos de sus amigos empezaron a tirarme la onda… Yo les aseguré que venía con él y sólo con él y para mí merecía un respeto. Ellos me dijeron que “no había nada”, “no éramos novios”, “yo no le interesaba”… Comenzaron a llamarme “la nueva”.

Yo sabía que no podía reclamar nada y debía quedarme callada, hasta que empezó el juego de la botella… Participé y me besé con un amigo suyo, él también con una amiga suya… Esos picones no tuvieron un buen final, fue culpa mía, debo aceptarlo. La gota que derramó el vaso fue cuando uno de sus amigos me dijo: “no te preocupes, seguramente la próxima semana traerá a otra o llevará de viaje a otra y dejarás de ser la nueva”.

Me molesté, lo dejé hablando solo, según él, todo el mundo se dio cuenta, se molestó. Tuvimos una pelea, ya no quería acercarse a mí. Pedí disculpas, le dije mis puntos, él intentó terminar conmigo en ese momento, me dijo que si me llevaba a mí era porque sabía que yo era increíble, “la mejor compañera de viaje” y que jamás le iba a hacer eso. Al final, durmió conmigo esa noche, pero aún estaba molesto por el drama que le armé y que le dolió, frente a sus amigos.

De regreso del viaje, dejé que se desahogara, me dijo que yo debía ser la madura en esto, no sabía qué hacía mal o por qué yo me comportaba así con él, si él sólo había procurado por mí, así como ni a su ex que más quería se lo habría tolerado.

Aunque finalmente arreglamos las cosas dulce y honestamente, no sé por qué tengo ese sexto sentido tan molesto, el mismo que me decía que ese sería nuestro último viaje juntos…

Dos semanas después, quise verlo. Él se salió de una reunión con sus amigos y nos quedamos en un hotel cerca de donde tenía que trabajar yo al día siguiente. Reímos, siempre reímos, me gustaba hacerlo reír como fuera. Probamos posiciones nuevas, caricias nuevas, siempre terminábamos pidiendo más, durmiendo a ratos abrazados. Él me cuidaba mucho, de no tener frío, de estar cómoda, de todo…

Pasaron un par de meses, aseguró que tenía mucho trabajo, pero así era nuestra relación. Sabía que estaba ahí, no siempre disponible, pero estaba ahí.

La última vez que lo vi fue en su casa. Me puse guapísima, cosa que él me reconoció en seguida. Hicimos el amor varias veces, vimos una película, dormimos a ratos, reímos, le cumplí una de sus fantasías, me ayudó con algunos trámites, nos bañamos juntos, cocinamos juntos, comimos juntos, vimos otra película y entre todo eso… hacíamos el amor. Él me tenía plena, satisfecha.

Sí, me llamaba “corazón”, a mí se me hacía difícil decirle así, teníamos otro apodo más común, que podíamos decir frente a la gente, no tan cariñoso, no se me hacía apropiado ante la situación.

Siempre respondía mis llamadas, mis mensajes y yo los de él. Intercambiamos fotos, videos, fantasías… Teníamos planes… Planes de volver a ir a la playa o a donde fuera y cumplir todo lo que nuestras locas cabezas imaginaran… bondage, un trío con otra chica, juego de roles… Yo accedí a todo, saqué aquello que tenía dormido dentro de mí, todos mis deseos y sólo quería estar con él una y otra vez, experimentarlo todo… Él me llevaba al límite.

Un mes después de nuestro último encuentro y varias palabras intercambiadas por whatsapp, entre las que destacaron confesiones de su parte como: “me encanta la química sexual que tenemos y más”, “eres hermosa”, “no sé qué haces con un escuincle como yo, aunque no me importa tu edad”… (tampoco le llevo mucho, by the way), llegó ese famoso día que no esperaba.

Un día donde conversando con mis amigas, me di cuenta de que él era el number one, que teníamos mucho por vivir, que no me importaba si era sólo mi fuck buddie, yo feliz de estar con él… Nadie era tan bueno como él, nadie me hacía sentir como él…

Pero entonces, ese mismo día me dijo las tan temidas palabras: “¿Qué crees? Conocí a alguien”… Seguidas por algo como: “ya valió madres, estoy enamorado y creo que ella me corresponde” (Whaaaaaaaat???). ¿En qué momento pasó? En tan sólo un mes, donde mi castroso sexto sentido ya me había anunciado: “seguramente hay otra”. Pero ¿cómo?, ¿de dónde salió?, ¿por qué no yo?

“Temo decirte que tenías una relación, pero marca mis palabras: volverá”, me dijo un amigo…

Pero yo no quiero ser un premio de consolación, no puedo después de que me dejó así, diciéndole un: “Mucha suerte, espero que seas feliz”. Él hizo su elección y en realidad no puedo decirle o desearle nada malo, siempre me consintió, me procuró y fue bueno conmigo hasta el último momento, además de que agradezco que fue totalmente honesto.

Sabía que, como en toda relación de fuck buddies, podía suceder, estaba “preparada” o creía estarlo… Pero no con él… No con planes, no con ganas, no después de haberlo nombrado el number one… (¡o sea!)

Él no engañaría a su novia, ni yo tampoco me entrometo en las relaciones de otros.

A partir de ahora ya no lo vería, ni lo besaría, ni me encerraría por horas con él, ni lo haría reír, ni compartiría con él mis deseos más profundos e intensos, ni me iría de viaje, ni me consentiría más… Todo eso se desvaneció… Y la música y los recuerdos comenzaron a dolerme… y este dolorcito es de esos que alimentas escuchando canciones que te recuerdan a él… o momentos…

Sí, era una relación rara, yo me creí segura, al margen del dolor, y no… Descubrí que es muy difícil encontrar esa química sexual tan profunda y que sí duele despedirse, nuevamente comprobé que no hay nada seguro en esta vida, pero también me di cuenta de que ya no quiero este tipo de relaciones… O es un fuck buddie o es algo más, no hay intermedios…

Ojalá nos vaya bien a ambos, por separado, y por el bien de los dos, que no volvamos a encontrarnos, o que al menos, cuando pase, yo pueda repetirle esas mismas palabras: “¿Qué crees? Conocí a alguien”…

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Anónimo

Lo que pensamos es un proyecto que inicia con un grupo de amigas, sus ganas de escribir y mostrar al mundo lo que tienen en el borrador.


Te invitamos a leer el perfil de las colaboradoras, que estarán escribiendo *cada semana*, a menos que un grupo de alienígenas ancestrales las secuestren y les impidan contarles sus aventuras hasta que regresen.


@_loquepensamos


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