El vividor, mi historia con un sociópata.


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Hace un par de días leí la historia de una chica que salió con un sociópata. Esto hizo que desenterrara un capítulo de mi pasado que en verdad me gustaría borrar pero en lugar de eso, decidí escribir al respecto.

Todo comenzó un día que salí a ver Bastardos sin Gloría con una amiga, estaba comiendo y platicando en la zona de comida de la plaza comercial cuando sentí una mirada a unas cuantas mesas de ahí. Era una cara conocida, pero la verdad es que no lo recordaba con certeza así que la ignoré. Momentos después, esta persona se levantó de la mesa para saludarme y decirme su nombre, tardé un poco en recordarlo pero después de 3 minutos de plática la memoria hizo efecto.

Hace muchos años había conocido a está persona, era novio de una amiga de mi novio de cuando tenía 18 años. Sabía muy poco de él entonces, sólo recordaba que era alguien atractivo por la cantidad de tatuajes que tenía y bueno, yo tenía 18 años.

Intercambiamos contactos de FB y no hablamos mucho después. Ahí vi que estaba comprometido con una chica y me pareció una lástima ya que me parecía bastante atractivo. Me había dicho que vivía entre San Diego y Tijuana, que tenía una compañía de serigrafía y que le hacía playeras a marcas como Obey y Kid Robot. Bastante impresionante para ser sinceros.

Un mes después me escribió para decirme que venía al DF y que me iba a traer unos tenis muy chulos y unas playeras que le sobraron en su “producción” de Obey. Me pareció increíble, ¿a quién no le gustan los regalos?

Si pudiera viajar en el tiempo y hablar con la Priscila de ese entonces, le diría que corriera lo más rápido que pudiera lejos de esa persona, pero no es así y no saben cuánto me arrepiento de ello.

El día que lo vi, efectivamente me trajo playeras pero los tenis estaban ausentes, su excusa, “migración se los había quitado”. Quién soy yo para cuestionar. Le agradecí mucho y desde ese día nos empezamos a ver bastante seguido.

Ibamos al cine, iba a su casa, venía a la mía, muy inocente y normal el asunto. Recuerdo que todo el tiempo hablaba de cuánto amaba  vivir en California y que extrañaba de vez en cuando. A mi me gustaba porque siempre había querido ir ahí, la cultura y las playas me parecían bastante atractivas. Me contaba que estaba planeando mudarse a México porque quería tener cerca a su familia (que supuestamente todos estaba en el DF) y también porque, si regresaba a EU tenía que hacer su servicio y posiblemente lo mandarían a Iraq.

Me habló mucho de su pasado y de cómo había sido adicto a la cocaína y de las veces que lo habían mandado a rehabilitación. Yo sabía un poco de eso ya que, como lo mencioné antes, lo conocía de mucho tiempo atrás. Así me contó muchas cosas muy íntimas que iban desde que un tío lo había acosado sexualmente de niño hasta que tenía diabetes infantil y eso le hacía la vida muy difícil.

Siempre lograba amarrarme con sus historias, todas parecían bastante lógicas y sin hoyos que me hicieran dudar sobre su veracidad. Perdonen que les arruine la historia desde este momento pero este hombre, el cual su nombre revelaré al final, era un mitómano y estafador profesional.

Un día me dijo que sentía cosas muy cabronas por mí y que iba a dejar a su actual novia para estar conmigo. Ella vivía en San Diego con él pero ya se había hartado  y quería venirse  vivir al DF para estar conmigo. No les voy a mentir, aquí las cosas me empezaban a oler un poco raro y acepté pero con reservas. Especialmente porque quién en su sano juicio dejaría su negocio, uno que al parecer le iba increíble, para venirse al DF por puro capricho. Apoyé su decisión porque al final del día, eso haces con tu pareja ¿no?

Pasó no más de un mes cuando las cosas comenzaron a ponerse muy raras. De tener muchísimo dinero pasó a no tener nada y su excusa era que “su gente” en el taller de serigrafía no estaba trabajando bien y lo hacían perder clientes. Aquí fue cuando me empezó a pedir dinero prestado para comer, para pagar unas cosas de su casa (en este momento vivía con su tía) y demás. Yo se lo prestaba con gusto pero después de un mes, ya me parecía un total abuso, especialmente porque no hacía nada aquí. No tenía trabajo y no parecía que fuera a hacer algo para buscarlo.

Todo terminó un día que su ex-novia me empezó a atacar vía twitter. Recuerdo que ese día le dije que no iba a aguantar esas cosas y que él arreglara su vida primero. Él me dijo que no sabía que le pasaba, que estaba loca y que no lo quería dejar ir a pesar de que ya había hablado con ella. Yo no me moví de mi posición pero al final él me siguió buscando para que fuéramos amigos

Nos veíamos de vez en cuando y él empezó a hacerse muy amigo de mis mejores amigos. Salía mucho con uno en especial e iba muy seguido a casa de unos amigos.

Todos los que vivían ahí eran extranjeros y el ambiente era bueno, íbamos muy seguidos a fiestas y de ahí conocí a otros amigos que él había hecho.

Tiempo después conocí al que sería al siguiente novio en turno, aunque seguía frecuentando a este hombre, no había nada entre nosotros desde hacía mucho tiempo así que decidí decirle de mi nueva relación y que no podía seguirlo viendo como amigos porque quería empezar una relación bien. Él me lloró y lloró y a mi me valió madres en realidad, así que seguí mi vida.

Lo que pasó después fue horrible.

Todo comenzó el año pasado cuando la ex-novia que me había atacado vía tuiter me contacto para preguntarme si sabía algo de él. Para este entonces yo no había hablado con él en mucho tiempo y lo último que me había enterado fue que lo corrieron de una casa donde vivía por razones que no sabía. Estuvimos platicando toda la noche y ahí fue cuando todo empezó a salir a la luz.

El nombre de este hombre es Emilio Popoca y todo lo que me había dicho era una vil mentira. Resulta que Emilio no vivía en San Diego, de hecho, no tenía visa y nunca había cruzado la frontera en su vida. Su ex novia era la que vivía ahí y él en Tijuana. El taller de serigrafía no era suyo, si no del tío de ella y obvio no trabajaba con ninguna de las marcas que decía, de hecho, él tampoco tenía trabajo allá y ella ya llevaba como 5 años saliendo con él así que era una lacra profesional. Luego vino la peor mentira que me caló hasta el alma, no sufría de diabetes. Me caló ya que yo le había prestado una gran cantidad de dinero para “comprar” sus medicamentos y para estudios, ya que estaba “pasando por un mal momento laboral”.

Después de platicar con ella, no podía creer la cantidad de mentiras que cabían en una sola persona. Ella me dijo que quería “vengarse” porque también le debía mucho dinero que él le había robado de su casa antes de regresarse al DF. Yo accedí y ella me contó que ya tenía localizada varias exes más y decidimos contactarlas.

No sé si me arrepiento de seguir rascando, pude haberme detenido, pero una es curiosa y todo lo que estaba descubriendo me parecía impresionante.

El resumen final con varias exes fueron las siguientes:

– A todas les decía que era de San Diego, solamente una una gringa que conoció por internet le dijo que era de Chiapas (la ciudad de donde en realidad es.)

– Siempre inventaba un trabajo u oficio nuevo. A muchas les dijo que era asistente de dirección, que trabajaba en la empresa que yo trabajaba en ese entonces (cosa que no era cierto), pero que lo había corrido sin pagarle. También decía que skater profesional o que manejaba bandas y quería armar una productora.

– A esa misma gringa no le dijo que tenía diabetes, sino que tenía cáncer y que no podía ir a verla a su ciudad porque estaba en quimios (todo esto lo sacó porque estuvo presente durante MIS quimios)

– A todas les hablaba de mí y de la ex de San Diego. Les decía que estábamos locas y lo acosábamos todo el tiempo y no lo habíamos superado.

– Siempre mentía sobre su edad. Decía tener 27 o 30 y en realidad tiene 36 años.

– Las que me llegaron a conocer (porque salió con amigas) les decía que era mi novio porque sentía lastima de que yo estuviera sola durante mi enfermedad y que aparte yo estaba traumadisima con él y no lo dejaba ir.

– A todas les dijo que alguien lo había violado de chiquito, a algunas hombres y otras una mujer, amiga de su mamá. Ninguna sabemos si es verdad.

– A todas les debía muchisimo dinero y les había robado cosas de sus casas.

Creo que de este caso lo que más me hizo enojar era saber que él habló a mis espaldas con mis amigos ya que tiempo después ellos mismo me lo dijeron.

Después de nuestra investigación, digna del FBI, decidimos quemarlo con todos nuestros conocidos vía FB. Claro que quisimos hacerlo de manera anónima porque si él sabía que eramos nosotras, iba a aplicar la de “es que me odian y están traumadas conmigo. No me pueden superar”. Entonces le pedí de favor a una amiga con una cuenta de FB con muchos seguidores que publicara una imagen, advirtiéndole a la gente sobre él. Lo posteo y en menos de un día todo se destapó.

Al final descubrimos que no nada más a las exes las había estafado, al parecer a todos nuestros amigos y amigos suyos de la infancia se los había hecho. Robaba ropa, joyas y dinero de casas a las que iba. Lo corrieron de donde vivía porque sus roomates descubrieron que tenía fotos de los números de sus tarjetas de crédito. Mentía sobre las mismas cosas y seducía a mujeres más jóvenes que él para sacarles dinero.

A la fecha me da mucha vergüenza saber que tuve algo que ver con él y que lo presenté a mi circulo social. Especialmente porque les acabo robando a todos. Pero creo que al final aprendí mucho de esta experiencia.

Comentarios
Priscila Hazard-Sánchez
Editora de video, terca, intensa y apasionada que gusta de escribir sin miedo a que terceras personas se ofendan. Me gusta viajar, escuchar toda la música que me sea posible, conocer gente nueva y leer cosas inútiles en internet.

Llevo tatuado en el brazo la frase “Fingers Crossed” porque creo y confío en mi buena suerte.

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Pecora

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