Él, yo y no somos una película de amor.


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Son apenas dos años que llevamos juntos, tal vez sea una frase trillada, pero los he sentido como si lleváramos más de 10 años. Gracias a las redes sociales podemos tener en nuestros perfiles una sonrisa estática, no importando las peleas, separaciones o hasta mentadas de madre que hemos llegado a tener.

Tuve dos relaciones estables antes de ésta, y sinceramente nunca tuve algo tan real como lo que tengo ahorita. En pocas palabras, podría describir mis relaciones pasadas como “miel sobre hojuelas”. En esos tiempos, cuando todavía era una teen que se emocionaba por todo, creía que lo que vivía era la definición del amor puro. Ahora sé, que el amor no siempre es dulce, ¡qué bueno que no! El amor, es una mezcla de dulzura con toques agrios que sirven para aderezar lo que llamamos vida.

Mi meta no es contar mi tragicomedia, pero para mí fue muy difícil poder abrirme así con alguien, ¿por qué? Cosas tan simples como no tener una figura paterna, a los 3 años mi papá ya había muerto, no fue ninguna desgracia en mí vida. No tenía, ni tengo memoria alguna de cómo se siente, pero eso si la vida me ha regalado un montón de mujeres con personalidades tan diversas que fueron definiendo lo que soy ahora.

A Sergio lo conocí hace dos años y meses, no fue amor a primera vista. Todo se fue dando en relativamente en poco tiempo, pero teníamos tantas cosas a fin que al mes  por cosas del destino le ofrecí vivir conmigo. De ahí nos separamos, regresamos, nos volvimos a separar hasta que por fin logramos alinear lo que teníamos. Hace poco vi una película que describe perfecto: Hector and the Search for Happiness, una descripción perfecta al amor.

No sé qué fue exactamente, pero separarnos nos hizo darnos cuenta que en un mar de posibilidades nos seguíamos extrañando no importando nada. Conocimos a mucha gente, al final terminamos extrañándonos.

Vivimos en una época en la que todo es efímero, que creemos que se nos acaba el tiempo y seguimos una ola de acciones sin detenernos a pensar y a vivir nuestro día a día. Esto no es una ola positivista, sinceramente soy todo lo contrario.  Él ha aprendido a apreciar esos brotes de intolerancia hacia lo que pasa a nuestro alrededor. Yo también lo hago.

Compartir la vida con alguien no es fácil, siempre he creído que somos libres y las relaciones son una especie de cadena. Poco a poco ese concepto ha cambiado. No es una cadena si te nace compartir y soñar en conjunto. El amor se ha vuelto una especie de app, en la que tratamos de materializar algo que tenemos en nuestra cabeza. Creo que ahí yace el primer error en las relaciones modernas.

¿Cuánto va a durar? No lo sé, pero hasta el momento ha sido el mejor experimento que quiero seguir viviendo hasta encontrar esa receta infalible.FullSizeRender

Comentarios
Jessica Orellana

Conocí a una perra que se llama como yo y fue cuando entendí que la vida me manda señales de formas poco ortodoxas. Pasamos la vida tratando de definirnos y al final solo somos puros garabatos. Eso soy, un garabato que a lo lejos se ve como un hermoso universo con sus propios hoyos negros.


Me gusta dibujar, pero mi privilegiada mala memoria olvida como realizar los trazos que traigo en mi mente. Así que opte por fotografiar, esos son los dibujos más bonitos que tengo.


Soy mala haciendo planes a corto plazo y eso se lo debo a mi espíritu soñador que se dedica planear mi vida millonaria. Llevo poco más de un año viviendo en Playa de Carmen, la elegí al azar, no sabía por donde empezar, así que decidí que la playa era un buen lugar para hacerlo.


@hongui


Jess Orellana

Conocí a una perra que se llama como yo y fue cuando entendí que la vida me manda señales de formas poco ortodoxas. Pasamos la vida tratando de definirnos y al final solo somos puros garabatos. Eso soy, un garabato que a lo lejos se ve como un hermoso universo con sus propios hoyos negros. Me gusta dibujar, pero mi privilegiada mala memoria olvida como realizar los trazos que traigo en mi mente. Así que opte por fotografiar, esos son los dibujos más bonitos que tengo. Soy mala haciendo planes a corto plazo y eso se lo debo a mi espíritu soñador que se dedica planear mi vida millonaria. Llevo poco más de un año viviendo en Playa de Carmen, la elegí al azar, no sabía por donde empezar, así que decidí que la playa era un buen lugar para hacerlo. @hongui