12 razones para NO ser bipolar


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En un mundo donde es popular estar loco, ten cuidado con lo que deseas. Aquí, 12 razones para NO ser bipolar:

1. Probablemente tengas un sufrimiento de proporciones bíblicas y te sientas tan mal que no creerás en Dios. No te preocupes, sí existe. Te darás cuenta cuando te trate peor que a Job. Si se llega a acercar, es para joderte con su bastón dorado o presumir su bata.

2. Al sentirte peor que Job, probablemente querrás cometer suicidio y te darás cuenta de que sale muy caro. Nadie regala pistolas y hoy en día los medicamentos aparte de caros, están diseñados para evitar sobredosis.

3. Bien puedes ahorrar para la pistola y ser discreto, pero en lo que ahorras estarás maniaco otra vez y gastarás todo en hamburguesas y compras compulsivas. Después, te deprimirás por rollizo.

4. En la cumbre de tu episodio depresivo, bajarás de peso. Lo recuperarás al triple cuando te sientas bien y te comas todos los chocolates y pollo hervido que le aventaste a los que te cuidaron, si es que alguien te cuidó.

5. Si no te repones del episodio, podrías planear una muerte bizarra, como caminar lentamente mar adentro como Alfonsina Sotrni para platicar con ¿fosforescentes caballos marinos? y conchas que cantan como bien se documenta en  Alfonsina y el mar. Además te haces acompañar de un unicornio.

6. Si tu estupidez se consuma, algún otro piradazo te podría homenajear décadas después con una canción en donde jure que el unicornio era azul y además insinúe que se lo robaste. (Silvio Rodríguez, “Mi Unicornio Azul”)

7. Si te salvas, estarás en el hospital y los esquizofrénicos querrán ser tus amigos. Tus amigos imaginarios porque no tienen otros. Probablemente, tú tampoco.

8. Tus nuevos amigos escuchan voces torturantes. Torturante tu voz cuando los taladres hablando día y noche sin parar porque tienes síntomas de taquipsiquia. Poco después, te sacaran del círculo.

9. Si el  hospital está en un país medianamente desarrollado, no te tocará algo interesante como la camisa de fuerza o los electro shocks. En el peor de los casos evitarán que te encueres (o algo parecido) dopándote con saldos de medicinas. Ningún enfermero te maltratará demasiado. ¡Al contrario!  Te motivará a las 7 de la mañana (después de casi no  dormir en días) para que vayas a la terapia de arte porque:

¡Bipolaridad es creatividad!

10. Creatividad la que tendrás que tener para explicar porque faltas tanto al trabajo.

11. Saliste del hospital y la terapia te motivó. Pintas 127 en cuadros en 3 días porque estás maniaco. Tal vez tengas talento. Talento para que te internen de nuevo.

12. Quizá tengas la suerte de ser un Van Gogh. En tu mejor momento, pintaras tus 10 obras maestras y las romperás porque te parecen horribles. Horribles los cuadros de los otros que van a estar contigo en la terapia de arte.

* * * * * * * * * * * *

En un sentido estricto, estar loco es la vulnerabilidad para perder la conexión con la realidad. Para “estar loco”, no es necesario escuchar voces, tener visiones o sentir que te persiguen. El nombre científico de la locura es “psicosis”, sinónimo de enfermedad mental y enfermedad es sinónimo de te puedes morir.

El Trastorno Bipolar, produce una desconexión a cuenta gotas. Desafortunadamente, la idea romántica de la bipolaridad esta muy lejos del sufrimiento de quienes la padecen y las tasas de mortalidad y discapacidad que ocasiona:

30% de los que afectados se suicidan.
 40% tienen una vida “llevadera”
Solo el 30% tienen una vida  funcional.

Eso no es nada deseable.

Si bien es cierto que la bipolaridad esta relacionada con gente altamente creativa, de inteligencia destacada o en ocasiones rasgos de genialidad, no tiene el copyright del talento y no hace artista a nadie. Para sobresalir en cualquier cosa se necesita esfuerzo, dedicación y mucha disciplina.

Si no eres bipolar, pero te encanta eso de la locura, eso en sí es una bendición. Que mejor que llorar hasta cansarse, reír hasta morir, amar como si fuera el fin del mundo, joder a los amigos de vez en cuando y robar manzanas u otra fruta de tu predilección.

Si eres bipolar, recuerda que siempre hay un unicornio que montar, hamburguesas deliciosas, amigos interesantes de los cuales aprender y pistolas de agua para que las disfrutes todos los veranos que están esperando por ti!

P.D: Alfonsina, perdóname. Que vivan los unicornios, que viva Silvio y que vivas tú!

Comentarios
Andrea Velázquez

¡Hola! Yo soy el Conejo y me gusta la comida Etíope. En realidad soy Andrea y quiero ser tu amigo.


En la primaria me destaqué por pegarle a niños pequeños. En la secundaria tuve mi primer banda. Solo existió el logo. En la cena baile de graduación, bebí en exceso. Mi segunda banda se llamó “Las VírgeneSurgidas”. Tocábamos Hong Kong Garden. Cuando ya no estaba urgida, toqué en Violenta y usaba playera de Korn. A la gente le encantaba que le gritáramos “Piojo Bastardo”. Con “Vedette” grabé un disco y se concretaron algunas de mis convicciones musicales en un álbum con influencias new wave, shoegaze, electronica y punk.


Estudié Diseño Gráfico de la Comunicación Audiovisual en la UNAM para que fuera gratis por si la botaba. Afortunadamente me encantó y desde entonces me dedico a diseñar y programar páginas web, ser instructora, ilustrar un poco, escribir en mis tiempos libres e involucrarme en otras labores creativas como el joyfull coding. He considerado seriamente el espionaje.


Me encantan las mesitas de los aviones con su mini comida y opino que hay que seguir peleando por tener el lugar de la ventana. Disfruto caminar por el National Mall cuando la gente no anda disparándose, andar en bici y remar por el Potomac.


Actualmente vivo en Washington DC. Me apasiona el yoga y me gusta leer el Tarot.


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¡Hola! Yo soy el Conejo y me gusta la comida Etíope. En realidad soy Andrea y quiero ser tu amigo. En la primaria me destaqué por pegarle a niños pequeños. En la secundaria tuve mi primer banda. Solo existió el logo. En la cena baile de graduación, bebí en exceso. Mi segunda banda se llamó “Las VírgeneSurgidas”. Tocábamos Hong Kong Garden. Cuando ya no estaba urgida, toqué en Violenta y usaba playera de Korn. A la gente le encantaba que le gritáramos “Piojo Bastardo”. Con “Vedette” grabé un disco y se concretaron algunas de mis convicciones musicales en un álbum con influencias new wave, shoegaze, electronica y punk. Estudié Diseño Gráfico de la Comunicación Audiovisual en la UNAM para que fuera gratis por si la botaba. Afortunadamente me encantó y desde entonces me dedico a diseñar y programar páginas web, ser instructora, ilustrar un poco, escribir en mis tiempos libres e involucrarme en otras labores creativas como el joyfull coding. He considerado seriamente el espionaje. Me encantan las mesitas de los aviones con su mini comida y opino que hay que seguir peleando por tener el lugar de la ventana. Disfruto caminar por el National Mall cuando la gente no anda disparándose, andar en bici y remar por el Potomac. Actualmente vivo en Washington DC. Me apasiona el yoga y me gusta leer el Tarot.