Encontrar lo que buscas.


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Lo conocí de la manera más extraña, un par de casualidades en el momento exacto nos llevaron a la cama en la cuarta cita y no pude negar sentir que, algo que dormía en mí, despertó.

Alto, ojos enormes y manos que te gustaría tomar toda la vida. Inteligente, culto, amante de la lectura y todo lo científico. Ateo, encantador de perros y de familiares con solo una sonrisa. Conversador, apasionado de su trabajo y una cuenta de banco afortunada.

¿Qué haces cuando encuentras todo lo que buscabas? ¿Qué haces cuando esa persona te hace creer que tú eres todo lo que buscaba?

Esa lista de cualidades era casi perfecta. Casi…

Compartimos pláticas, el siempre tenía la razón. Compartimos películas, el siempre las escogió. Compartimos comida –y aunque siempre le dije que no me gustaba mucho la carne–, siempre elegía cortes argentinos o tacos al pastor. “Por algo tenemos colmillos, querida”.
Compartimos experiencias y siempre las suyas, eran mejores.
Platicábamos de mis sueños y a él, le daba sueño…

¿Qué haces cuando quieres ser todo lo que la otra persona quiere que seas? Fácil: serlo.

Estuvimos juntos muy poco tiempo, cada que llegaba a su departamento algo estaba mal en mí. Mi peinado, mis medias, mis pantalones tan largos o mis faldas tan cortas o mis uñas mordidas.

Cambié algunos de mis hábitos, de mis costumbres… no era para tanto, creía.

Él solo pensaba en él… y yo también.

Qué difícil dejar pasar por alto todos los focos rojos y endiosar algo que no existe, qué difícil corregir camino cuando es posible.

– Ese guey no tiene idea de lo que eres. Nunca serás suficiente para él. ¡Entiéndelo!

– Pero me quiere, si no no me hubiera presentado a su familia! O… bueno… pues ha sido lindo conmigo.

– ¿Lindo dices? ¡Hace meses que no te vemos! No haces otra cosa que estar a su disposición. ¡Abre los ojos carajo!

Si me hubiera topado con este listillo un par de años atrás, seguiría engolosinada con su manera de actuar. Con nuestros paseos sin sentido y sus planes y su futuro conmigo a su lado.

Me encontré en un auto descapotado manejando a toda velocidad y de pronto, me estampé con la realidad.

Lo cité en un café, su manera de hacerme menos era tan evidente para mis ojos ahora abiertos.

– Ya no quiero salir contigo.

– Deberías pensarlo, nunca te vas a encontrar a alguien como yo cariño, deberías de saberlo.

-Bueno querido, esa es la idea. Que tengas una gran vida.

Encontré al tipo en cuestión unas semanas después y se le veía muy contento con una chica hecha totalmente a su medida… Bien por mí, sonreí.

He sumado un par de cualidades a la lista que jamás volveré a pasar por alto:

Que no sea un douchebag.
Que no sea un débil mental y un “todoloséytúestásmal”.
Que me admire por lo que soy y me respete.
Que no pretenda transformarme en algo que no soy, solo para satisfacerse.
Que, en vez de pensar solo en él, piense en él y en mí como un nosotros.

Comentarios
Ana Misnky

Mexicana de padre francés y madre mexicana, adicta a viajar, conocer, probar, sentir.


Mexicana de padre francés y madre mexicana, adicta a viajar, conocer, probar, sentir.