¿Eres fiel o leal?


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Alguna vez escuché en una entrevista a un actor que dijo acertadamente que uno no es fiel o infiel por naturaleza, sino que “la fidelidad es una decisión que se toma día a día”. No sé, me pareció interesante.

Sobre este tema, obviamente cada quién tiene sus definiciones, sus creencias, etc., etc. Y está bien, todo es válido, nada es absoluto, pero mi punto de vista es: si realmente estás enamorado, no eres infiel (¡Claro! Aquí entra la teoría de que el enamoramiento dura tantos meses o años, según diferentes autores, conferencistas o incluso la química del cerebro, pero no me voy a centrar en eso). Como le dije una vez a una persona: “¿para qué voy a salir a buscar algo que ya tengo en casa?” Porque bueno, si alguien realmente te llena o te hace feliz (sea como sea), ¿para qué buscarle? ¿para qué hacerte tonto? Bueno, yo creo.

No sé, me ha pasado a mí y a algunos cuantos amigos o conocidos que, cuando te “enamoras” o te “clavas” con alguien, ya no quieres besuquearte o ir más allá con otra persona. Cuando te empiezas a sentir medio culpable y te viene a la mente la otra persona (sean o no sean nada), es la primera señal de que “ya valió madres”. No digo que sea mucha gente a la que le pasa, por lo general sí la piensas: “sería estupendo que pudiera besuquearme con este chavo o esta chava”, pero ¿sabes qué? No se te antoja, no quieres, simplemente no te gusta tanto como la otra persona (esté como esté y sea quien sea, reitero) o no le ves el caso.

Actualmente se da un fenómeno bien interesante: antes se creía que los hombres eran más infieles y ahora se ha comprobado que las mujeres son iguales, estudios en los que muchos se escudan y defienden. ¡Pues no! Seas hombre o seas mujer, siempre hay un momento de decisión (en mi muy humilde opinión). Las cosas son de dos, nadie te pone una pistola en la cabeza, te obliga o etc. Aquí entra mi idea de que: “¡Ah! ¿Quieren que los hombres no sean infieles? ¡No acepten nada con ellos si tienen novia, esposa, prometida, o algo parecido!” ¿Dónde queda la solidaridad como mujeres? ¿Por qué hay quienes aceptan estas situaciones? Bueno, a lo mejor es porque también tienen pareja, o los quieren tener “aunque sea” así, o porque también tienen ganas… En fin, el punto es no juzgar a nadie, cada quién hace lo que quiere con su cuerpo, pero si realmente fuéramos solidarias con nuestro propio género, les quedarían tres opciones: buscar una que sí les de el sí (si la encuentran y lo que se tarden en encontrarla), mentirles y decir que no tienen nada con nadie (en cuyo caso ya será, ahora sí, culpa de él enteramente), o dejar de serlo (ya sea estando sólo con su pareja o dejando a la pareja, pero por lo menos ya estará sin cuernos).

Claro que he visto casos de chavas que tienen al novio y ven de vez en cuando al ex, o que tienen al novio, al amante, más los que se acumulen y como se acumulen. También, los que me han invitado a “salir” o “tomar algo”, teniendo novia, esposa, etc. La respuesta para ello es: “No, gracias, no salgo con hombres que tienen algún tipo de compromiso”, entonces, muchos se escudan con su frase poco creíble de: “¡Ah, no! Es que yo decía que saliéramos como amigos” (ajá, sí, ¿neta? Pues así que digas, amigo, amigo, amigo… No te considero). Bueno, entonces, ¿por qué no mejor hablamos por teléfono o whatsapp “como amigos”, o el día que coincidamos o salgamos con más gente, también podemos hablar, ¿cuál es el problema? Digo, puede haber amigos que tienen pareja y en quienes confías, se respetan mutuamente y punto, sales a comer y es salir a comer y platicar, y ya. No digo que no se pueda, aunque sea algo “bueno que parece malo”.

¿Por qué no lo hago? Porque esa es mi forma de pensar, quizás porque yo sé lo que duele descubrir o enterarte de una infidelidad, por eso aplico lo de “no hagas lo que no quieres que te hagan”, ¿por qué? Porque de verdad que no entiendo cómo hay gente que le vale ir por la vida pintando cuernos y luego le reclaman a su pareja por lo mismo, ¿perdón? ¿Con qué cara reclamas algo que tú mismo haces? Y que a lo mejor hasta tú mismo propicias.

Ahora, las mujeres, muchas de las ocasiones podemos “hacernos pendejas” (con el perdón de la palabra), pero no lo somos.

El concepto de fidelidad o infidelidad varía dependiendo de la persona, ya que, para unos puede suceder que si tiene “algo” virtual con alguien no es infidelidad, pero cuando besa a alguien sí, o cuando pasa algo más de un beso, etc. Cada quién sus conceptos y no nos vamos a poner a hojear el diccionario, en lo único que coinciden todos es con que la fidelidad significa tener “exclusividad” con alguien y la infidelidad es romperla, ¿cómo? Quién sabe. Tan simple como eso.

Y aquí vienen algunas diferencias de por qué es infiel un hombre y por qué es infiel una mujer. Ambos pueden decir que el ser humano es polígamo por naturaleza y que la hormona o por venganza. Bueno, también hay un libro llamado “Los misterios del amor y el sexo” de la psicóloga Silvia Olmedo; ella segura que algunos quieren llenar un hueco que tienen con su pareja (esto es muy de mujeres, no es el hecho de tener sexo con el otro, sino que ves en la otra persona algo que no tiene tu pareja: seguridad, estabilidad, te trata mejor, te escucha, tiene tiempo para ti, no sé, pero en el menor de los casos tiene que ver con sexo en sí), otros quieren satisfacer un impulso sexual (por lo general los hombres), otros tienen necesidad de romper la rutina (esto pasa, creo, mucho en parejas que llevan mucho tiempo o que están a punto de casarse y que así proyectan su miedo al compromiso), o simplemente quieren sentirse deseados otra vez (esa necesidad de autoafirmación, inseguridad por la pareja, o simplemente porque ya no es lo mismo que tu esposo te diga “hermosa” durante 10 años que llevan de casados, a que te lo diga tu vecino guapo; pero bueno, lo mejor sería tener a una persona con buena autoestima y seguridad en sí misma).

Le comentaba a un compañero de trabajo que, las mujeres somos más discretas, manejamos coartadas previamente, pensamos más rápido en excusas, no vamos a lugares conocidos, intentamos no dejar evidencia; mientras que los hombres tienden a ser más confiados, y como las mujeres somos más territoriales (a veces consciente o a veces inconscientemente), dejamos pequeñas pistas: que la llamadita, que el mensajito, que se le olvidó algo en el coche, que la miradita obvia, que los celitos… En fin. Por eso se les cacha más a los hombres, quienes tienden a mentir incluso cuando no están haciendo nada malo, como por ejemplo: irse a echar una chela con sus amigos.

Bueno, como siempre, uno tiene la última decisión y palabra. Yo soy fiel, porque sino no le veo el caso a estar con alguien, si lo voy a engañar y me voy a estar cuidando… ¡qué hueva, qué estrés! Además, si quiero andar con alguien es porque sé que cumple con lo que quiero en ese momento, con mis expectativas, ¿por qué engañar a alguien con otra persona si estoy a gusto con él? Es ilógico. Por lo mismo, cuando tengo pareja no me gusta ser celosa, ¿para qué? Si te quieren poner el cuerno, lo van a hacer a cualquier hora, por cualquier medio y con cualquier persona. También “el que busca, encuentra”, y con esto no quiero decir que todos sean o seamos infieles, simplemente que cualquier mensaje, mail, etc. se puede malinterpretar, entonces mejor no meterse en broncas y no hacerte ni hacerle la vida imposible.

Otra de las cosas es cómo se cubren o nos cubrimos ambos géneros las infidelidades, es por eso que siempre tengo el decir de: “si te voy a creer, te voy a creer a ti, no a tus amigos, a tus familiares, etc. o a los míos”, porque uno nunca sabe…  Una vez me pasó que, en efecto una persona que creí en ese momento que era “mi amiga”, me dijo que mi novio le tiraba la onda. Yo llevaba con él poco y de hecho él me lo dijo primero, que “mi amiga” le había dicho cosas raras, y en verdad él esperaba que le creyera a ella, pues tenía más tiempo de conocerla. La realidad fue que ella era muy celosa, casi increíblemente, por lo que un comentario de su novio bastó para que me odiara por “gustarle” a él y de esa enfermedad celópata surgió todo.  El punto es que si no confías en tu pareja ¿sobre qué terreno estás pisando? ¿qué cimientos tiene esa relación para no venirse abajo? Me dan pereza las parejas que se revisan el celular, que tienen sus contraseñas de Facebook, ¡por el amor de Dios! Somos seres humanos, y también como seres humanos necesitamos nuestro espacio, individualidad  y privacidad (¡no somos uno! Yo era yo y tú eras tú desde antes de conocernos).  Ya si quieres emplear tu espacio para “engañar” a tu pareja, te tengo una noticia: el primero en engañarse eres tú, el primero a quien le estás haciendo un daño es a ti y bueno, “lo que se siembra, se cosecha” ¿no dicen por ahí?

Ahora, yo jamás en la vida hubiera volteado a ver al novio de mi ex “amiga” o a su ex o a un chavo con el que tuvo que ver, o a un amigo de mi novio, o a un familiar de mi pareja, o etc. porque existe algo que se llama lealtad. Obviamente, hay circunstancias ajenas, ¿no? Casos específicos, como por ejemplo, puede que años atrás hayas tenido una pareja y esa pareja tenía un amigo con el que en realidad nunca conviviste, que viste una vez. En la actualidad, por azares del destino, conoces al amigo, empiezan a verse más, a gustarse, a salir y así; en esas situaciones ya no aplica ni la infidelidad, ni la deslealtad. Sí hay una fecha de prescripción. Sobre todo cuando sabes que “lo que no fue en tu año, no fue en tu daño” y que tanto tu ex ya te superó, como tú lo superaste, ya no hay manera de que vuelvan a estar juntos y ya no sienten nada el uno para el otro. ¿Cuál es el problema? Bueno, digo, habrá casos como este, muy específicos.

Hay muchos que dicen también: “yo no creo en la fidelidad, creo en la lealtad”, obviamente aunque suene a veces lógico para algunos, “porque así son”, yo creo que también es como una forma de justificación (perdón, pero en cierto grado así es). En primera ¿por qué no creen en la fidelidad? Porque ya les han sido infieles o porque ellos no pueden ser fieles, me imagino. ¿Cómo aplica esto? “Tengo ganas de ‘darme’ a esta chica, pero ella sabe que tengo novia y que no la voy a dejar y que esto es lo que es y punto (esta es su lealtad). No te puedo ser fiel, pero te puedo ser leal”.

Bueno, en mi caso particular, yo soy fiel, puedo ser fiel, quiero ser fiel y así, pero con mi pareja, mi pensar es: “tú puedes hacer lo que quieras, mientras yo no me entere, porque si me llego a enterar, esto ya valió”. ¿Por qué? Porque estoy depositando en ella mi confianza y porque significa que ni siquiera puede ser leal, poner un poco más de cuidado en que no llegue a mí la información, por la vía que sea. ¡Claro que me encantaría que pensara igual que yo! Pero no todos podemos pensar igual, somos personas distintas, ¡qué hueva de mundo sería! ¿para qué conocerse entonces? También en las diferencias hay mucha riqueza dentro de una pareja o dentro de cualquier relación, sea filial, de amistad, de trabajo, etc. Con las diferencias se logran grandes cosas. Si yo soy pésima para componer la letra de una canción, pero soy buena componiendo la música ¿te imaginas qué bella melodía podríamos hacer?

En fin, es por eso que tanto y tanto se habla de este tema, en el que cada quién habla y se comporta “según como le fue en la feria”, pero sí necesitaba exponer un poco mi punto de vista, para mí lo importante es el sentido catárquico que tiene la escritura, el poder compartirlo y también el poder conectarme con alguien por medio de ella, quien sea. No tienen que estar de acuerdo con toooodo lo que expreso, pero sé que en algún punto han pensado o piensan lo mismo. Otra de las cosas es que no pretendo juzgar a nadie, es muy mi pensar, muy mi opinión, y bueno, “quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra”, ¿no?

Comentarios
Gin Caballero
Amante del arte en todas sus facetas, noctámbula, cafeinómana, enamorada del amor, emocional, inteligente, lógica y valemadrista... Viviendo el aquí y el ahora...
Azul de luna

Amante del arte en todas sus facetas, noctámbula, cafeinómana, enamorada del amor, emocional, inteligente, lógica y valemadrista... Viviendo el aquí y el ahora...