Eso no es de niñas


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National Geographic comenzó este año con una gran controversia portada y tema: La revolución del género.

En su portada se podía ver a una niña trans de 9 años con cabello rosa. Por supuesto la gente se volvió loca y tachó a la publicación de querer imponer una “ideología de género”, lo que sea que esto signifique. La portada vino junto con varios mini documentales con niños y adultos trans hablando sobre su contante lucha por ser aceptados en esta sociedad. Pero no fue de lo único que hablaron, también mostraron como los niños y niñas crecen pensando que su genero o básicamente, los genitales que tienes entre las piernas definen sus gustos, actuar y su forma de pensar dentro de la sociedad.

 

Empecemos con 2 respuestas que resumen el qué significa ser hombre y mujer en nuestra sociedad:

 

Desde muy pequeños nos enseñan que, por ser mujer, por haber nacido con una vagina, somos seres débiles, que no podemos hacer cualquier, tenemos que seguir un código social específicamente para nosotras y si nos salimos de esos lineamientos, te lo van a hacer saber. Mientras que a los niños les dicen que ellos son fuertes y pueden hacer lo que quieran con sus vidas. Bueno, a menos que sean algo demasiado afeminado.

Siempre me he considerado una mujer rebelde. Quería hacer lo que yo quisiera y hasta la fecha soy así. Pero toda mi vida me encontré con una frase que nunca entendí hasta el día de hoy: “Tú no puedes hacer eso, no es de niñas”.

Hay 3 anécdotas que marcaron diferentes etapas de mi vida que tiene esta frase incluida.

  1. Soy la segunda hija de tres, mi hermano es el mayor y nos llevamos solamente un año. Él y yo somos muy unidos y al ser la primera mujer de los primos, inevitablemente crecí en un ambiente muy masculino. Un día estaba en el parque con mi hermano y unos primos cuando decidieron jugar futbol. Yo también quería, así que me uní. A ellos no les molestó en lo absoluto. Al poco tiempo de empezar el juego, una tía vio que yo estaba ahí jugando con ellos. La única mujer con un grupo de 6 niños. Salió de la casa y dijeron que me metiera en la casa, que cómo me ponía a jugar con “puro hombre” que eso no era de niñas.
  2. Creo que tenía unos 10 años. Era una reunión familiar en casa de mis abuelos paternos y la amiga de una tía había llevado a su sobrino, un niño de mi edad. Aún recuerdo su nombre, Seneca. Él y yo nos llevamos muy bien y estuvimos jugando a las escondidillas toda la fiesta con mis primos. Un par de semanas después “la amiga de una tía” fue a la casa de mis abuelos y me “atreví” a preguntar por su sobrino. Le dije que me había caído bien y que ojalá y lo traje pronto a la casa, ella dijo que lo haría. Unos días después mi mamá entró a mi cuarto furiosa porque toda mi familia se había enterado que andaba de “buscona” preguntando por ese chamaquito. “Las mujeres no hacen eso, date a desear” me dijo mi madre en ese entonces. Nunca lo volví a ver.
  3. Estaba en una fiesta de 15 años de una amiga, era la primera a la que iba. Me la pasé muy bien y me ligue a un chico bien parecido que eventualmente se fue de la fiesta. Yo tenía muchas ganas de bailar y se me ocurrió invitar a uno de los chambelanes que era bailarín profesional. Terminando de bailar me regresé a la mesa donde una de mis amigas estaba muy enojada conmigo y me dijo “Eso no se hace Priscila. Una dama debe de esperar a que el hombre la saque a bailar. Eso es de mujeres fáciles”.

Me tomó mucho tiempo poder quitarme este estigma de la cabeza para poder empezar a hacer las cosas que me gustaban.  La primera vez que me subí a una tabla de skate fue a los 24 años porque mi primo me dijo “Anda, súbete. Aprende a patinar” y un año después me compré mi primera longboard que hasta la fecha uso y me encanta. Siempre quise aprender a tocar la batería y aunque nunca lo intenté, más grande sí aprendí a tocar la guitarra. Lamentablemente descubrí que eso de los instrumentos no era lo mio pero al menos lo intenté.

En el ámbito amoroso ha sido muchos más difícil. Tal vez sea diferente para algunas pero yo siempre me he encontrado con hombres que les saca de onda que sea tan directa, que sepa perfectamente lo que quiero, que yo sea la que da el primer paso y tenga la iniciativa. Generalmente me dicen que parezco muy urgida o rogona. Al final no acabé con un hombre mexicano y noté que la que estaba mal no era yo.

Hoy, a mi 31 años me pregunto qué hubiera sido de mi si no hubiera sido así de terca, así de necia y decir “no voy a dejar que me limiten”.

Luego pienso en las demás, en esas niñas que quieren ser algo más pero que no pueden porque les han dicho una y otra vez que “Eso no es de mujeres”.

¿Por qué nos reprimen tanto desde tan pequeñas?

Se perfectamente bien la respuesta de esta pregunta pero me gusta dejarla así, retórica.

 

¿A ustedes también les pasó?

 

Comentarios
Priscila Hazard-Sánchez
Editora de video, terca, intensa y apasionada que gusta de escribir sin miedo a que terceras personas se ofendan. Me gusta viajar, escuchar toda la música que me sea posible, conocer gente nueva y leer cosas inútiles en internet.

Llevo tatuado en el brazo la frase “Fingers Crossed” porque creo y confío en mi buena suerte.

PUNK ROCK FO’EVA!
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Pecora

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