Estigmas de soltería.


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“Cuando el deseo por algo bueno se convierte en una necesidad ansiosa, sería bueno preguntarnos qué en realidad es lo que estamos deseando.”

Pareciera que desde hace un par de años he despertado en 1953. Tengo 28 años y el hecho de no estar casada o al menos tener una relación estable, ha desencadenado que  amigos y familiares, muestren cierta preocupación y surjan comentarios del tipo:  “¿Y tú para cuando? o qué, ¿Ya vas a salir del clóset?” TE VOY A PRESENTAR A ALGUIEN.

Al siguiente funeral les haré el mismo comentario a ver con qué responden.

La palabra “estigma”, se define inicialmente como una marca en el cuerpo que solía hacerse a los criminales como castigo, ahora pareciera que las mujeres traemos ese estigma en forma de letrero que dice: ¡Ayuda! ¡Necesito un buen amor urgentemente! ¡Preséntenme a alguien porque todas mis amigas están casadas o están por casarse y pues yo ya me quedé!” “¡Auxilio, estoy urgida!”

O las mujeres que andamos de vans y cara lavada (porque nos gusta andar de cara lavada, sí habitantes del mundo, existimos de ese tipo de escorias todavía) sea un “síntoma” de ser lesbiana. (Saludos a mis amigas lesbianas a las que nunca he visto de vans ni cara lavada).

Qué puta ofensa ser soltera en estos días.

Desde el siglo XVIII se empezó a generar una idealización por el matrimonio como una meta especialmente necesaria para la mujer y su realización personal. El matrimonio y adquirir el apellido de un hombre, se volvió la única forma de ser respetable como mujer, porque lo que en aquella época, las mujeres se concentraban en cuándo, cómo y con quién casarse.

Hay mujeres en este siglo que todavía se sienten realizadas casándose y teniendo la familia feliz con los hijos y los perritos y el jardín enorme y está pocamadre.  Pero también, existimos mujeres que preferimos viajar, comprar zapatos carísimos, invertir en una maestría, en un doctorado o comprar un auto nuevo y que no estamos interesadas en “sentar cabeza” y no por eso estamos amargadas, malcogidas o quedadas.

Y tampoco quiero que se mal entienda.

Conozco mujeres que se han casado antes de los 30 o pasando los 35 y son las más felices y con los matrimonios más bonitos, es ahí de donde saco las ganas de que llegué ese día algún día.

La cuestión es que, por mucho siglo XXI y haya muchas mentes liberales caminando por ahí, siguen habiendo estos prejuicios en donde está perversamente mal ver a una mujer  alrededor de los treintas que no se ha casado, no ha tenido hijos, no tiene una pareja “estable”, o esté divorciada y no haya “vuelto a rehacer su vida” y por el contrario, se han dedicado a onenightstandearle, viajar con amigas y vivir la vida loca durante los últimos tiempos sin ningún tipo de remordimiento.

Curioso, he preguntado en círculos de amigos en donde hay hombres de más de treinta, quienes tampoco han sucumbido a las mieles del matrimonio que ¿Por qué a fulanito no lo presionan a ganar la liga por medio de violencia física mientras yo tengo qué madrearme con 20 mujeres para ganar un ramo desflorado?  y la respuesta ha sido simple: “Ah, pues es que es hombre.”

Y por otro lado, he recibido comentarios de conocidas, amigas, que se han casado en estos últimos años,  donde me piden no pierda mi “libertad”, tanto social como enonómica, que les hubiera encantado hacer cosas que no tuvieron tiempo de hacer y que ahora, con un marido esperando en casa, hijos, perritos y jardín gigante, “ya no pueden hacer”. (Y ese es otro punto que otro día tocaré).

¿Quién nos entiende?

Queridos lectores, se les informa que aún existimos mujeres que genuinamente no estamos esperando al príncipe azul, ni tampoco contestamos la medida de nuestra falange cuando nos preguntan nuestro teléfono.  Y no está mal, ni es un pecado.

Sociedad del mundo, si ustedes son felizmente solteros, casados, comprometidos, divorciados, casados por segunda vez o por tercera, los invito a evitar a toda costa los siguientes comentarios:

“¿Por qué no tienes novio si estás tan bonita?” ¿Debería asumir entonces que tengo un genio infernal o que estoy estúpida?

“Ya para cuando te cases vas a tener nietos en vez de hijos.” Soy producto de un par de cuarentones calientes y heme aquí, sin necesidad de escuchar cosas como esta.

“Es que seguro eres muy exigente” Entonces qué, ¿debería conformarme con lo que toque la puerta?

¡Basta! No hay último tren, no hay santos qué vestir, no hay hija brincada hija quedada, no, no, ¡no!

No se trata del miedo a la pareja, ni del rechazo al hombre o de ser feminista. Sino de poder elegir, desde una postura de libertad, menos presión social y menos temor, de ser o no soltera.

Sinceramente, una mujer que no se ha casado, no tiene anillo, ni una relación estable, pero cree que en algún momento, dejaremos atrás los prejuicios y viviremos en amor y paz, sin estarnos chingarnos los unos a los otros.

Comentarios
Lol Béh Vargas

No soy buena para las biografías.


Me gustan los chistes crueles, los tacos al pastor y dormir con mi perra de 43 kilos cuando hace frío.


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Lol Béh Vargas

No soy buena para las biografías. Me gustan los chistes crueles, los tacos al pastor y dormir con mi perra de 43 kilos cuando hace frío.