Gorduras sin gorditos


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Hasta hace poco tiempo, al estarme probando bras, sentí la necesidad de recurrir a una dieta pues me encontré con unos horrendos gorditos en la espalda y una panza que, si no temblaba como gelatina, sí estaba un poco “agüadita”. Decidí dejar de comer pan, mi más grande debilidad, herencia de mi madre. ¿A quién no le gusta un rico pan de elote bañado con cajeta, un bolillo doradito con mantequilla y mermelada, unos hot cakes con nutella y maple o simplemente una oreja bien doradita?

Estaba segura de que, como en mis días preparatorianos, mi panza y los gorditos (que en ese entonces no conocía) desaparecería en cosa de días. Pero no. Evidentemente mi metabolismo a los treinta años, era muuuuy distinto al de mis 18. Si bien el gordito y la panza se veían menos grandes, por mi gran esfuerzo de dejar de comer pan, ahí seguían. Empecé a hacer ejercicio y, efectivamente, me ayudó aún más que dejar de comer pan, pero la cosa iba lenta aunque, desde hace muchos años, llevo una “dieta” rica en vegetales y verduras, sin carne de cerdo y casi nada de pollo ni carne roja por convicción propia.

Decidí recurrir a un método más rápido, un tratamiento lipolítico intensivo que iba acompañado de una dieta rigurosa sin azúcar por las primeras dos semanas y de ahí otra menos rígida hasta que uno podía comer más. La verdad, me ayudó muchísimo. Bajé varios kilos, aunque sólo las primeras dos semanas seguí la dieta al pie de la letra pues en verdad amo comer gorduras. Reduje considerablemente mi ingesta de grasas, azúcar y pan, pero no los dejé por completo y me funcionó pues el método me ayudaba a quemar grasa rápidamente.

Quise volver a hacer la dieta varias veces, pero después de varios intentos fallidos, decidí seguir haciendo ejercicio y seguir comiendo, aunque en menor cantidad, mis gorduras favoritas (entiéndanse como papas a la francesa, hamburguesas, hotcakes, quesadillas ahogadas, chilaquiles, molletes, entre otros).

Al día de hoy, tengo poquito gordito, sin embargo, creo firmemente que me encontraré con un gurú de la comida quien me dirá que no elimine las deliciosas gorduras que tanto me gustan porque, aún con ellas, tendré el abdomen soñado y un cuerpo firme al 100%

 

 

Comentarios
Val Flores
Amo los días soleados, sonreír y comer.
Soy adicta al chocolate, a buscar mi estrella en el cielo, a ver el conejo en la luna y a cocinar gorduras.
Creo firmemente que el amor es un estado del ser y, por tanto, contagioso. Soy muy feliz y diario agradezco mi tan fabulosa vida.

Amo los días soleados, sonreír y comer. Soy adicta al chocolate, a buscar mi estrella en el cielo, a ver el conejo en la luna y a cocinar gorduras. Creo firmemente que el amor es un estado del ser y, por tanto, contagioso. Soy muy feliz y diario agradezco mi tan fabulosa vida.