Haz una pausa


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“Tengo todo lo que necesito, justo en este momento. No más, no menos.”

Cuesta demasiado tiempo darse cuenta de la realidad de un verso como el de aquí arriba. Pero basta un segundo en el momento preciso, en el lugar correcto para que tu corazón y tu cerebro revolucionen a más de mil por hora; para sentir la daga hundirse en donde hay una herida que no acaba de sanar, para invadir esa memoria que no terminas de olvidar, ese dolor que no se supera. Basta un segundo, una mirada al lugar donde no debes (¿o si?) para despertar.

De pronto todo ese filtro encantador se empieza a desvanecer, ¡PUM! de sopetón, tanto que ni tiempo te da de asimilar. Todo el contexto te empieza a gritar queriendo justificar hechos con frases trilladas, pero ya es tarde porque ya viste todo y no hay nada que pueda dibujarte un escenario mejor, cesa tu confianza, cesa el sentimiento, cesa la razón porque todo se vuelve frío y empiezas a creer que esa es la única forma de reconstruirte. Ahora sólo depende de ti, de lo que tienes…ahorita contigo.

Cuando haces esa pausa, ese recorrido a través del tiempo y de las cosas que te han dolido ya no es tan infinito como antes. Lloras, un poco, pero te recuperas rápido, porque ya te reconciliaste con tu yo interior, puedes observar, dentro de todo el caos, una lucecita que ahora se asoma súper discretamente en tu cabecita; te abraza, te dice que todo está bien, que no hay que tener miedo. Entonces puedes sentirte acompañada.

La vida es eso, destruirte y reconstruirte con fuerza, darte chance de sentir y vivir lo que te duele, de encabronarte hasta que el cerebro te explote, de enamorarte hasta que el alma te explote. No pasa nada si un día no comes por la tristeza, o no quieres ver a nadie, o quieres victimizarte de todo. Lo has sido y se vale sentirlo. No esperes que la gente entienda. Abrázate tú, vívete tú.

Sólo te pido algo “yo interior”: date cuenta de que no es la primera vez que pasa, que algo te asusta, que algo te destroza, que la vida te pone en el lugar y el momento en el que descubres una mentira. La traición, la desconfianza y la mentira son cosas cotidianas en el mundo…que no deberían ser. Pero así es. Deal with it and go ahead.

Hoy es uno de esos días en los que agradeces la existencia de las palabras y los medios para desahogarlas. No es fácil deshacer los nudos de la garganta con las manos, a veces preferirías decirlo directa y crudamente a quien las dedicas. Pero lo más sano siempre va a ser el diálogo con ese “yo interior” y la mejor forma de apapacharlo es, justamente, así…

“Tengo todo lo que necesito, justo en este momento. No más, no menos.”

Gracias por ser, estar y compartir.

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Maria Melier
Amante del café, los besos largos y las palabras; los silencios compartidos y los detalles simples. La vida es un manjar.

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