Hija, no sabes lo que quieres…


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Recuerdo las tardes en las que lo acompañaba en su despacho mientras él trabajaba, me daba un montón de papeles y yo jugaba a ser su secretaria.
Días llenos de arena y sal, donde las olas nos revolcaban, yo reía a carcajadas y me sentía segura, porque no fue hasta muchos años después que me enteré que en realidad él no nadaba.
Fui su eterna compañía, a partidos de beisbol, a conciertos de música clásica, a eventos de su oficina, su copiloto, la que se sentaba a su lado en el avión, en los restaurantes, en todos lados.
Fui su “chalana” bancaria toda mi niñez, según él yo debía formarme en lo que él liberaba cheques y hacía un par de llamadas, pero la realidad es que ahí estaba yo durante 30 minutos en la fila y él terminaba en 5 minutos, después socializaba y muy a gusto se sentaba.
Me contagió su gusto por el tenis y la delicia que es tirarse a tomar el sol. Su pasión por la lectura, la agitación de conocer nuevas palabras, el encantamiento de oler un libro viejo y la fascinación del arte.
Él es buenísimo escribiendo calaveras y cuando yo tenía 18 años descubrí que en su juventud también se había dedicado a versificar el amor.
Un par de años después le compartí poemas que escribí. Me dijo, hija, escribes espléndidamente. Yo, me la creí.
Una vez a él le dio por hacer teatro, el día del estreno, de la familia fui quien estuvo en primera fila, yo tenía unos 6 años y recuerdo perfecto que simuló canas con talco, las luces del escenario dibujaban un hombre guapo trajeado y experimentó el éxtasis del aplauso.
Quince años después, a él le tocó estar entre el público y a mi actuando y se volvió mi fan.
Y aunque critica que monté puros dramas y preferiría una comedía, no me falla y siempre ha estado ahí.
Cuando yo estaba en la universidad, además de mis clases regulares, jugaba tenis, estaba en clases de italiano, de francés, en el taller de teatro e iba al gimnasio. Y cada que le decía, papá ahora voy a tomar clases de esto o haré esto otro, él se reía y me decía, está bien, se ve que eres joven y que no sabes lo que quieres. Lamentablemente en ese momento no supe que responder.
Con el paso de los años ciertas cosas no han cambiado, hoy nado, sigo haciendo teatro, que de pronto hago zumba, box o intento correr, en el tenis le sigo pegando bien de revés, estuve en un círculo literario, escribo y hasta doy clases de inglés.
Y él hasta hace no mucho, aún jugaba tenis, tomaba clases de piano, de canto, de baile, dirigía un grupo de cultura y dizque iba al gimnasio.
Hoy le puedo decir, papá: sí sé qué quiero, sé que me apasionan muchas cosas y no me quedo con las ganas de hacerlas todas.
Justamente igual que a ti.

Sin embargo, nuestra relación no ha sido fácil, hay un abismo de tiempo entre nosotros, choques de ideas, convicciones y luchas distintas, personalidades contrarias.
Sus misterios le metieron ruido a mi vida, mi franqueza desmesurada le robó la calma.
Le he roto los esquemas, mande a volar su convencionalismo y le vine a cuestionar sin medida las inquietudes de mi alma.
Derribe un par de muros emocionales, peleé fuerte por entenderle y me interese profundamente en conocerle.
La vida nos ha separado y lastimado por ende, pero siempre nos hemos reencontrado.
A veces sigo sin comprenderle y mi rebeldía aún le desconcierta, pero lo que importa es que ambos aún tenemos vida y estamos cerca.

Te amo papá.

Comentarios
Gina
Soñadora incansable, alma con inquietudes de primavera, formo acuarelas con mis días, capturista amateur de instantes, grito los silencios, no sé reírme quedito, colecciono cielos, melancólica hasta la médula, pido deseos cuando soplo dientes de león, de pronto le hago al teatro, abrazo fuerte las verdades, me da por escribir versos, soy experta en saltar olas, platico con la luna, no tengo alas y vuelo.
Gina Cardoso

Soñadora incansable, alma con inquietudes de primavera, formo acuarelas con mis días, capturista amateur de instantes, grito los silencios, no sé reírme quedito, colecciono cielos, melancólica hasta la médula, pido deseos cuando soplo dientes de león, de pronto le hago al teatro, abrazo fuerte las verdades, me da por escribir versos, soy experta en saltar olas, platico con la luna, no tengo alas y vuelo.