HOMESICK… 10 meses después


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Cuando te vas a vivir otro continente, en donde incluso los husos horarios son diferentes, piensas “bendita tecnología” que puede mantenerte en contacto con las personas que más extrañas. Después de un tiempo, te das cuenta que esa “bendita tecnología” no te ayuda a sentir un abrazo de  esos que solo sabe dar mamá, tampoco te ayuda a estar con tu mejor amiga cuando tiene un problema y lo único que quieres hacer es sostenerle su mano y decirle que todo estará bien y mucho menos te ayuda a saborear una deliciosa barbacoa cuando estás cruda.

Yo no entendía la palabra homesick hasta que me di cuenta que cada que pasaba algo importante en mi familia o con mis amigos, yo no estaba ahí para reír o llorar junto con ellos. Hasta creo que ahora pasan más cosas importantes que cuando estaba cerca. Ahora mis mejores amigas se reunen para festejar su cumpleaños en otros estados y se van de fin de semana, cuando hacía mucho tiempo que no lo hacían, ahora mis amigas se casan o se comprometen y yo no estoy ahí para felicitarlas, para abrazarlas o para salir en la foto. Ahora mi sobrino se fue a vivir a otra ciudad y yo no estuve para despedirlo, ahora tengo un nuevo sobrino que aún no cargo, ahora ya no puedo llevar a mis sobrinas al parque y tampoco puedo abrazar a mi mamá ni ir al cine con ella.

Es verdad, Skype sirve para hablar con mi mamá o con amigas (la verdad es que desde que me mudé, sólo he hablado muy pocas veces con ellas), Facebook sirve para ponerme al día con noticias sobre personas que en su momento fueron importantes y que desde que estoy lejos, parecen acordarse de vez en vez de mí, el Whatsapp sirve para platicar con mis mejores amigas, incluso cuando hay conversaciones que ya no entiendo porque ya son chistes de las reuniones en las que no estuve y cuando trato de preguntar y como les fue en x o y reunión, la respuesta en general; “ya sabes, bien, pues lo que escribimos en whatsapp…” para ellas es normal y supongo que les da flojera explicarme cada detalle, pero para mí no por que pues yo no sé que pasó, yo no entiendo el chiste de las “alitas”, no entiendo el chiste de ” equis somos chavas”, no entiendo muchas cosas y es frustrante.

Una amiga que vive acá, me dijo que con el tiempo me voy a acostumbrar… espero que sea pronto, porque de verdad extraño entender los chistes locales, extraño estar con mis mejores amigas hablando de tonterías por horas, extraño viborear a cualquiera con ellas, extraño ese abrazo de mi mamá que me hacía sentir que todo iba a estar bien, extraño agarrar la mano de mis mejores amigas en el cine en las películas de terror, extraño sentirme parte importante de las personas que más amo, extraño estar en el mismo huso horario para poder seguir la conversación y no tener que esperarme 7 horas más para saber en qué terminó…

Lo bueno de estar lejos, es que me ha enseñado quiénes son aquellos que se quedarán en mi vida para siempre, porque no todos los que pensabas que estarían ahí, siguen estando.

La decisión de irme de México fue totalmente propia y no me arrepiento, porque a mi lado tengo a la persona más increíble con la que pude haberme topado en este mundo para compartir el resto de mi vida. Pero a veces solo quisiera no sentir tanto extrañamiento por mis seres amados y entender ese chiste, salir en la foto, tomar un café en el Toks (sí, de señoras) con mis hermanitas, darle un abrazo a mi mamá para decirle que todo estará bien, ir a la casa de mi amiga y acostarme en su cama con todos los pelos de su perra o simplemente salir un domingo a tomar un helado al parque más cercano.

Creo que a veces me da miedo acostumbrarme, porque pienso que entonces las personas empezarán a olvidarse de mí,  aunque sé que mi mami jamás se olvidaría de mí, ni mi familia, ni mis hermanas que son mis mejores amigas.

La verdad solo espero que pronto pueda acostumbrarme a estar lejos de casa…

Comentarios
Gloria Martinez
Ingeniera por profesión, soñadora por convicción. (Y me vale que eso sea más trillado que las canciones de José José en la fiesta a las 4 de la mañana)
Dicen que hay tres hombres en la vida de una mujer: El amor de su vida, el hombre de su vida y con el que se casa. El caso de esta chica de cabello chino como tallarín, es una excepción. Recién casada con el amor y hombre de su vida, nos platicará las peripecias de lo que es vivir en un mundo paralelo.
Suele escalar y hacer yoga, se ha metido tremendos sustos y ganas de dejarlo y dedicarse a algo menos peligroso (obviamente hablamos del yoga).
Amante de la comida mexicana y orgullosamente chilanga, adora viajar, fiestear y es adicta a las palomitas y casi cualquier cosa que desborde Valentina.

Transmitiendo desde Kassel, Alemania – Gloria, la que habla de si misma en tercera persona.

Follow: @glow_mtz
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Ingeniera por profesión, soñadora por convicción. (Y me vale que eso sea más trillado que las canciones de José José en la fiesta a las 4 de la mañana) Dicen que hay tres hombres en la vida de una mujer: El amor de su vida, el hombre de su vida y con el que se casa. El caso de esta chica de cabello chino como tallarín, es una excepción. Recién casada con el amor y hombre de su vida, nos platicará las peripecias de lo que es vivir en un mundo paralelo. Suele escalar y hacer yoga, se ha metido tremendos sustos y ganas de dejarlo y dedicarse a algo menos peligroso (obviamente hablamos del yoga). Amante de la comida mexicana y orgullosamente chilanga, adora viajar, fiestear y es adicta a las palomitas y casi cualquier cosa que desborde Valentina. Transmitiendo desde Kassel, Alemania – Gloria, la que habla de si misma en tercera persona. Follow: @glow_mtz

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