I’m a perv and that’s ok


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Descubrí mi gusto por el bondage desde niña. Recuerdo haberme atado a una silla con mi cuerda para saltar, just for the lols. Tenía no más de 8 años y fue priceless la cara de mi madre cuando le grité para que me desatara. También me gustaba jugar con las pinzas para ropa, me gustaba el dolor y las marcas interesantes.

And then I grew up.

Descubrí que no me gustaba ver porno. No. No me prende. Mis primeras parejas sexuales tenían la misma experiencia que yo, o sea, cero. Tampoco me gustaba mucho coger. Sabía que algo me hacia falta, ¿dónde estaba lo maravilloso de juntar tus partes con las partes de otro? No lo veía.

And then… He came. Lo conocí en un bar. Yo tenía 19. Él se acercaba a los 40. Desde el primer intercambio de miradas supe que había algo distinto con ese hombre. Estaba muy interesado en conocerme bien, más que en llévame a la cama saliendo del bar. Estuvimos saliendo un par de meses, platicando de arte, filosofía, comida, cine. Tenía una forma muy particular de ser.

Una tarde, después de comer, fuimos a tomar café a un lugarcito en Coyoacán. Me preguntó si me sentía cómoda con él, si confiaba en él. Le dije que sí. Le había tomado cariño a nuestras tardes juntos, me gustaba su forma de ser conmigo, siempre atento, siempre firme. Empezó a contarme sobre sus gustos, el BDSM y lo que quería de nuestra relación.

Me quedé helada. Me dijo que me daría tiempo para pensarlo y que podía preguntarle lo que fuera. Y no sé cómo ponerlo en palabras, me daba miedo pero ME ENCANTABA LA IDEA. Me llevó a mi casa y lo primero que hice fue meterme internet. Bendito Google. Pasé los siguientes dos días pegada a internet. leyendo, viendo, aprendiendo. Tenía mil dudas y un millón de cosas que quería probar. ¿Dónde había estado esto toda mi vida?

Nos vimos una semana después, yo llevaba mi lista de dudas. Hablamos sobre los contratos, los collares, SSC, los diferentes roles, límites y un sin fin de temas más. Para el café yo ya estaba lista para empezar.

And the journey began. Han pasado 6 años desde mi primera sesión y aún la recuerdo como si fuera ayer. Supe, en el segundo en el que mi hinqué frente a Él, que eso era lo que me faltaba. Nadie en mi vida lo entiende, ni mis amigas, ni mi familia, ni algunas de las personas con las que he salido. No me importa. I’m happy…the marks in my ass prove it.

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Anónimo
Lo que pensamos es un proyecto que inicia con un grupo de amigas, sus ganas de escribir y mostrar al mundo lo que tienen en el borrador.

Te invitamos a leer el perfil de las colaboradoras, que estarán escribiendo *cada semana*, a menos que un grupo de alienígenas ancestrales las secuestren y les impidan contarles sus aventuras hasta que regresen.

@_loquepensamos
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