La mujer que era sorda.


Existió una vez una mujer sorda.

Una milagrosa mujer bonita que usaba faldas y vestidos, que al pasar frente a un montón de hombres depravados no escuchaba sus comentarios perversos de bocas sucias, pasaba sin escuchar silbidos, sonidos de besos, deseos enfermos.

Continuaba sintiendo miradas de envidia solamente, sin escuchar insultos de malas caras, sin oír si quiera hipócritas palabras de “amigas” engañadas.

Existía una mujer sorda que no escuchaba regaños, malas palabras, sonidos vulgares, el ruido de un claxon, una horrible voz.

Una mujer de oídos ciegos que hacia lo que quería sin escuchar a los demás, sin ver criticas, sin tentaciones negativas, con libertad, con elección, sin conformismo.

Caminaba de aquí para allá con una altiva mirada y con orgullo portaba una sonrisa ignorante de todo aquel que palabras le podía dirigir.

Una mujer sorda, una suertuda mujer hermosa.

 

MonzerrathRiv
Regiomontana, veinteañera peliroja, actriz ocasional y humana con odio pasional, me gusta encontrarle defecto a todo. Soy amante del café y el chocolate, siempre tengo frio.

Regiomontana, veinteañera peliroja, actriz ocasional y humana con odio pasional, me gusta encontrarle defecto a todo. Soy amante del café y el chocolate, siempre tengo frio.

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