La necesidad de ser tocada…


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Dos días después de verlo y estar nuevamente “desenamorándome” de él, una amiga me hizo preguntarme y  profundizar realmente en el motivo de nuestra “interacción” o bueno, de por qué accedíamos ambos a estos encuentros ocasionales que se daban de vez en mes (es)…

Nuestra primera cita fue en la fiesta de unos amigos míos, ahí me dio el primer beso, diciéndome algo como: “quiero saber cómo besas cuando estás enamorada y cuando no, quiero aprender a identificarlo”.  Salimos de la fiesta ya de mañana y me había invitado a ver junto con sus amigos el partido mundialista México-Holanda (sí, ese partido), decidimos pasar a dormir un rato a su departamento y así fue, se quedó dormido, yo no pude, estuve despierta y pensé en huir sin hacer ruido y dejar al destino el volver a vernos o no, pero en el segundo en el que dejé la cama, él despertó.

Salimos de su depa y nos fuimos caminando algunas calles hasta casa de su amigo, tomados de la mano. Ya después de todo el show, logró, ahora sí, tentarme… y pasó lo que tenía que pasar… Me sentí en las nubes. Algo iba bien, pensé, cuando me presentaba a sus amigos, me besaba y abrazaba frente a ellos, y me tomaba de la mano por la calle…

Aunque sí había algo desilusionante, pues en su recámara aún conserva la fotografía de su ex, lo cual me hace pensar que no hay cabida en su vida para nadie más.

Pasé tiempo sin saber de él. En alguna ocasión fuimos al cine y a caminar agarrados de la mano, cenar a la luz de las velas y beber en Coyoacán… También esa noche terminé en su departamento. “Sabes que siempre eres bienvenida”, decía.

Hablamos de todo y puso música, con una playlist que incluía la melodía de “Once upon a dream”. Dice que soy “la mejor”, que tengo un “don”, porque me gusta que me apapache, me gusta acariciarlo todo el tiempo, hacerle piojito, dormir abrazados…

Dicen que las mujeres no podemos separar el amor y el sexo, menos de esta forma, pero tal vez no es a él a quien quería, sino la forma en la que me hacía sentir.

En otra ocasión escuchamos poesía, me ha compartido sueños, deseos y frustraciones. Esa noche me dijo que le gusta el desmadre y trabaja mucho, por lo que para novia quiere a una chica “mucho más tranquila”. Yo me quedé pensando que no es justo que por ser trabajadora, acostarme con él y porque también me guste salir a beber, no sea apta para ser novia suya. Otra señal de que un día todo se iría al carajo.

Al día siguiente nos bañamos juntos y otra vez inicié ese cada-vez-más-corto camino de olvidarme de él y de la felicidad que me provocaba.

Él comenzó a llamar en las madrugadas, intentando convencerme de ir a su departamento. No, no y no.

Finalmente, un día me escribió: “Hoy no te voy a hacer propuestas indecorosas, hoy sólo quiero que me abracen”. Me pareció tierno. “No puedo ahora, mañana”, le dije. Fuimos a cenar y llegamos a su departamento, escuchando música, hablando, acariciándonos, no hicimos el amor esta vez, era cierto, él necesitaba que lo apapacharan, que lo quisieran… Y yo, al parecer, “tengo ese don”, porque según él, nadie tiene tanta paciencia.

Yo soy altamente enamoradiza, aunque mi cerebro lo sepa, aunque intente ser cabrona, fría y calculadora, no hay manera de controlarse. Yo ya no estaba de acuerdo con esa “interacción”, donde de repente me escribía, de repente no, a veces me contestaba, a veces no… Sí, siempre tuve yo la última palabra, y siempre supe de qué iba todo, él fue sincero, me lo dijo con todas sus letras: “esto es un juego”.

Debía dejarlo, y de repente, mi mente me gritó: “¡NO!” O una de dos: o me atengo a esto o lo dejo, no hay de otra, no se va a enamorar de mí de la noche a la mañana, no vamos a tener una relación seria… y corro el peligro de que consiga una novia, alguien que logre “calmarlo”, como él desea. Yo no, nunca quise cambiar a nadie, no creo en eso.

Dos días después, una compañera del trabajo me contó que había presenciado en el metro cómo dos extraños, por sostenerse al mismo tiempo de un tubo, habían rozado sus manos y de inmediato, las habían retirado espantados. “¿Te imaginas a alguien que fuera totalmente lo contrario?, que tuviera la necesidad de mucho contacto físico”, comentó. Yo lo entiendo, lo comprendo muy bien.

Recordé que en la secundaria me censuraban por abrazar a mis amigos, diciendo que ya por eso, yo “quería con ellos”. Soy una persona a la que le gusta tener contacto con otras personas, cosa que de repente se malinterpreta. Además de esto, tuve un noviazgo largo con un hombre que no quería que lo acariciara porque “no lo dejaba dormir”.

Ahí fue cuando me di cuenta: con este hombre, el sexo siempre fue lo de menos, llega él y me da permiso de tener todo el contacto físico que yo quiera, y es recíproco, cubre mis necesidades y cubro las suyas. Parece un trato justo ¿no?, pero ¿dónde quedan los sentimientos? “Jugamos a querernos” sin querernos. Eso es lo que no me cuadra.

Satisfaces tu necesidad física, pero te enamoras y eres feliz, todo en un lapso de 24 hrs o menos, después, pasas 48 o más tratando de olvidar, de no necesitar, de no escribir para no recibir un: “hola”, “bien”, “sí”, “no”, “ok”, o las tan mentadas palomitas azules. Sigues tu vida… “aquí no ha pasado nada”.

El chiste es que sí, tenemos esa necesidad de ser tocadas, amadas, deseadas… Pero también nos merecemos algo “real” y no una “ilusión” de 24 hrs bimestrales o mensuales o quincenales, cualquiera sea el caso.

Da miedo dejar algo así, no hay valor que alcance, sin embargo, cuando dicen que “la felicidad está hecha de momentos”, no creo que sean tan cortos, tan espaciados, tan en secreto…

Él es increíble,  nos llevamos de maravilla y tenemos la misma necesidad patológica… Pero de pronto, la necesidad de ser tocada no es del cuerpo, sino del alma…

Comentarios
Gin Caballero

Amante del arte en todas sus facetas, noctámbula, cafeinómana, enamorada del amor, emocional, inteligente, lógica y valemadrista… Viviendo el aquí y el ahora…


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Azul de luna

Amante del arte en todas sus facetas, noctámbula, cafeinómana, enamorada del amor, emocional, inteligente, lógica y valemadrista... Viviendo el aquí y el ahora...