La última llave…


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“No te preocupes, la última llave es la que siempre abre la puerta”, una frase que se nos quedó muy grabada después de una noche de sushi y vino con mis amigas de la uni: Jimenita y Yatzil…

Tras un largo viaje, donde Yatzil se fue por un año a Estados Unidos (increíble que pasara tanto tiempo sin verla), nos reunimos en la casa de Jime, como solemos hacerlo, para hablar sobre cómo la había pasado allá.

Mis amigas, al menos las que pertenecen a este grupo tan selecto, como: Yatzil, Jimenita, Ale y Danny, pueden pasar muchísimo tiempo sin que las vea… Y no más nos volvemos a ver,  es como si nunca nos hubiéramos separado. Son de ese tipo de amistades, donde todo siempre es igual y diferente a la vez, donde vamos avanzando, donde siempre tenemos nuevas y viejas cosas que contar, a fin de cuentas, tenemos tanto cariño en común…

A Ale la conozco desde el kinder y hace poco, buscando entre mis cartas viejas para un nuevo blog, di con un pequeño mensaje que ella me escribió en la preparatoria: “No te preocupes por el tiempo, lugar o espacio, nuestras almas se van a encontrar y se volverán a saludar”… Tiene razón.

Con Yatzil sólo cursé un semestre de la universidad, eso porque su camino cambió de rumbo, se convirtió en actriz y modelo… Pero eso sí, jamás ha perdido ese buen corazón y esa sencillez que la caracterizan. Llevo 7 años de conocerla, igual que a Jimenita… Danny, digamos que es la más reciente, pues, aunque ella y su gemela siempre fueron amigas de Jime y me las topaba en cada cumpleaños suyo, fue justo hace un año o dos que Danny y yo hicimos clic…

Yo terminé trabajando en un lugar donde de repente llego a ver a Yatzil y Jime, por azares del destino, ¿quién lo hubiera creído?

Esta vez, después de su largo viaje, Yatz volvió a casa con un nuevo tatuaje que nos llamó mucho la atención: una llave a lo largo de su brazo. Al preguntarle sobre eso, nos contó la historia…

Años atrás, ella descubrió el maravilloso mundo del modelaje a través de un reality show donde participó. Y, como tal, tenía que viajar a varios lugares, entre ellos, China.

Caminaba por una de las calles con una amiga, cuando de repente descubrió que estaban perdidas…

“En China las calles no son como en México, que puedes salir a alguna avenida o algo, además hablaba lo básico del idioma”, relató.

Como era lógico, tras mucho tiempo de buscar el metro, comenzaron a desesperarse.

“De la nada, apareció un niño, así que intenté preguntarle dónde estaba el metro, no sé si me entendió o no, no nos dijo nada, sólo empezó a caminar en alguna dirección y lo seguimos. De repente, después de caminar un par de cuadras, me dio una tarjeta y se fue… Justo entonces, levanté la vista y estaba el metro frente a nosotras”…

En la tarjeta que el niño le había dado, venía escrita esa frase, en chino e inglés: “No te preocupes, la última llave es la que siempre abre la puerta”…

Tiempo después, al contarle esa historia a alguien, ese alguien, que vivía en otro país, le regaló a Yatz una llave antigua… Creo que, no fue su última puerta y definitivamente no fue la llave de su corazón o estaría con él, pero creo que todas las experiencias, cortas o largas, buenas o malas, te dejan siempre un aprendizaje y buenos recuerdos.

Esa frase es tan buena que puede aplicarse a varios aspectos de la vida, tanto si es en el sentido de pareja, trabajo, etc.

Por ejemplo, a mí me encanta contar cómo llegué al trabajo donde estoy ahora, me siento agradecida, contenta, siempre hay cambios, retos, a veces me harto, me siento explotada, pero la realidad es que no me veo trabajando en otro lugar, siento que aún me queda más que dar y que vivir en donde estoy, aunque podría estar equivocada, uno nunca sabe, y eso es lo sorprendente de la vida, que quizá esta no sea tu última puerta, tu última llave…

Me especialicé en merca y publicidad, por lo que quería trabajar en una agencia o algo por el estilo, pero de pronto, en el último año de universidad me vi vendiendo páginas web y aprendiendo… Meses después me vi como asistente de Relaciones Públicas y llevando la página web de una revista… Es decir, todo me fue llevando a ser lo que soy ahora: una editora web, a escribir como lo he hecho desde chica, en una buena empresa en la que llevo ya 5 años y medio. No era lo que yo quería, lo que yo buscaba, pero sí lo que necesitaba, lo que me llenó después y lo que me hizo aprovechar mi talento, además de todos los conocimientos, tanto en merca, publicidad, diseño, relaciones públicas, etc. Aún así recuerdo lo desesperante que fue no estar a gusto en algún sitio o buscar empleo… ¿Qué hubiera pasado si hubiera aplicado un año antes para ese trabajo? Por supuesto que no me lo hubieran dado, no estaba lista, no tenía los conocimientos necesarios…

Por eso, te desesperes o no, las cosas llegan, lo que es realmente para ti, donde debes estar, llega en el momento adecuado… “No es lo que quieres, es lo que necesitas”, dice mi amigo Juan. Por eso no hay que desesperar cuando nos enfrentamos al desempleo, la falta de amor, la crisis financiera, porque entonces, aún no encontramos esa última llave que nos abrirá la puerta del lugar a donde realmente debemos estar…

Todo llega, tal como llegaron: Jime, Danny, Ale, Yatzil, Ahidé, Marisol, Lulú, y recientemente (hace casi 2 años), Karell, a mi vida… y agradezco enormemente que se quedaron en ella…

Comentarios
Gin Caballero
Amante del arte en todas sus facetas, noctámbula, cafeinómana, enamorada del amor, emocional, inteligente, lógica y valemadrista... Viviendo el aquí y el ahora...
Azul de luna

Amante del arte en todas sus facetas, noctámbula, cafeinómana, enamorada del amor, emocional, inteligente, lógica y valemadrista... Viviendo el aquí y el ahora...