Lo siento, gañán, me volví judía y no puedo comer más carne de cerdo.


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Ya han transcurrido dos meses y medio desde que terminamos y debo decir que en todo este tiempo, realmente aprendí que a veces es mejor hacer de lado lo que se siente y tener muy presente el valor de nuestra persona, y es que por más arrepentido que el susodicho esté hay una cosa que es irrefutable: si te puso el cuerno es porque lo que era dejó de ser; así de simple y por ello, es que es mejor no buscarle tres pies al gato sabiendo que tiene cuatro, porque ¿qué necesidad del auto-engaño?

Al menos en mi caso (porque ya sea don o maldición soy tan analítica que no se porque no estudie finanzas o algo que requiera ser frío y calculador) me di cuenta que si bien nunca fui la mas dulce, tierna y amorosa de las novias, al menos si fui alguien que tuvo la capacidad de nunca juzgar su pasado y si decirle que mis manos, brazos (y piernas también jejejejeje) estaban abiertos para él de manera incondicional, porque tuve la tolerancia suficiente de poner en perspectiva las cosas de tal forma que ante alguna pelea o diferencia siempre tuviera mas peso lo bueno de él que sus “errorcitos”, y para hacer justas las cosas también debo admitir que siempre le dije con hechos y palabras que yo no estaba dispuesta a tolerar sus inseguridades, sus celos, sus actitudes machistas, sus berrinches por cosas sin sentido (inserte aquí de acuerdo a su criterio personal aquello que califique como “sin sentido”) y que siempre estaba dispuesta a conversar sobre las cosas que para él fueran importantes, vaya que yo también podía dar mi bracito a torcer, porque dicha sea la verdad en este asunto de las relaciones amorosas yo siempre tengo la tendencia de hacer una disociación entre mi corazón y mi cerebro y sabrá el Creador porque hago lo que debo la mayor parte del tiempo que lo que siento o quiero (solo cuando bailo hago lo que siento); y posiblemente por eso para mi sufrir de amor por un “caballero” no es una opción.

Considero que engañar a alguien de la forma que sea no tiene ninguna justificación aun cuando siempre tengamos excusas como: “es que nada mas fue una vez”, “solo fue un beso”, “es que estábamos muy borrachos” y un largo etcétera, llámenme determinante, inflexible, exagerada e intolerante y todo lo que se les ocurra sin embargo romper la confianza de alguien es una de las cosas que jamás podemos volver a reparar ni reemplazar; cuando yo le puse el cuerno a mi noviecito de la prepa (y se lo dije) me quedó claro que no había vuelta atrás… lo supe incluso mucho antes de lanzarme a los brazos del sensoal hombre aquel con quien le fui infiel; y el problema de algunos hombres es que creen que como somos mujeres nuestro deber es perdonarlos y ya…

En fin, yo decidí que lo perdonaba porque es un ser humano tan imperfecto como yo; sin embargo, también me amo y respeto lo necesario para saber que si le dijera “ok, fuiste muy idiota pero creo que podemos seguir” seguramente me lanzaría a un circulo vicioso del que difícilmente se puede salir, perdonar no va de la mano con los sentimentalismos que pueden unirte a una persona, porque por mas que alguien quiera hacerte creer que eres su luna o su sol, tienes que tener presente que eres capaz de ser un Universo entero, no un simple satélite girando a su alrededor.

Por todo lo anterior y aun más cosas que sigo sin comprender con exactitud fue que esta mañana cuando me llamó de nueva cuenta para decirme que: “sé que me equivoqué contigo pero de verdad estoy muy arrepentido y bla bla bla bla…” yo solo atiné a responderle que lo sentía mucho yo también, pero que me había convertido al judaísmo y ya no podía volver a comer carne de cerdo nunca más, colgué y seguí trabajando, mientras de nuevo sentía esa punzada de tristeza que con el tiempo dejará de ser importante porque ninguna situación buena o mala es permanente, todo es transitorio y temporal…

 

 

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Anónimo
Lo que pensamos es un proyecto que inicia con un grupo de amigas, sus ganas de escribir y mostrar al mundo lo que tienen en el borrador.

Te invitamos a leer el perfil de las colaboradoras, que estarán escribiendo *cada semana*, a menos que un grupo de alienígenas ancestrales las secuestren y les impidan contarles sus aventuras hasta que regresen.

@_loquepensamos
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