México, 11 meses después


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Después de esperar impaciente casi 11 meses para regresar a México y volver a reunirme con mis seres queridos, con la comida deliciosa y el idioma que al fin entendía, llegó el día.

Recuerdo estar tan emocionada la última semana antes de partir hacia México, porque ya tenía agendados 4 compromisos. Al tomar el avión, sabía que faltaba poco para ver de nuevo a mi mamá, a mis hermanas, a mi familia. Una vez que aterrizamos, no podía creer que estuviera en México, que entendiera lo que la señora de la tienda del aeropuerto me decía, que pudiera comunicarme sin sentir pena o sin saber si me entenderían.

Al llegar, no había nadie en el aeropuerto para recibirnos porque llegamos a otra terminal, la verdad sentí un poco feo porque era la primera vez que regresaba después de tanto tiempo, después de la confusió finalmente llegó mi mamá, igual que a mi tía, mi primo, mi mejor amiga, suegros y cuñadas.

Me cuesta creer que ese momento haya pasado tan rápido. La primera noche cenamos un delicioso pozole. Para mí la comida mexicana es la mejor del mundo, por muy tonto que parezca, estaba muy contenta de tener tantos limones verdes en la mesa, diferentes salsas y un litro de deliciosa salsa verde.

El segundo día vi a mis hermanas del alma y pareció como si nunca nos hubieramos dejado de ver, los chismes estaban al corriente, las noticias importantes también, fue algo chistoso, fuimos cenar y la mesera, sorprendida, no podía creer que nos entraran tantas alitas y  hasta pensó que traíamos un tupper debajo de la mesa.

Pasaron los días y quedábamos con mis suegros, otros con mi mamá. Estuvimos en chinga, con muchos compromisos, encuentros, viajes en el interior de la República, en fin. Fue un poco estresante poder dividirnos entre dos familias, pero tratamos de estar equilibrados.

México es tan diverso en cultura, comida, hasta en el clima, que ya estaba más que acostumbrada de nuevo.

No quería que fuera la última semana y saber que ya tenía que regresar de nuevo a este país tan frío y más en estas épocas. Deseaba que el tiempo se fuera lento, que la noche no llegará tan pronto, sin embargo llegó el último día antes de regresar.

Nunca había llorado tanto, porque la realidad es que en México esta mi mamá, esa mujer que admiro y que gracias a ella soy quien soy, en México esta mi familia, esa familia que cada día se hace más grande porque hay nuevos sobrinos y no ahí para verlos crecer en tiempo real, sobrinos que me preguntan ¿Por qué te vas? Y que aún se me hace un nudo en la garganta cuando le respondo. En México estan mis hermanas que he dejado de ver por un tiempo y que aunque parezca que el tiempo no pasa entre nosotras, me doy cuenta que hay momentos en que simplemente no estaré y es difícil acostumbrarse a ello.

Pero, si me preguntan si soy feliz en este lado del mundo, en donde el Sol deja de salir a partir de diciembre, mi respuesta es sí, sí lo soy porque estoy con la persona que amo, porque es un mundo diferente lleno de nuevas posibilidades, porque he aprendido a hacer comida mexicana que sabe a hogar y a cariño, porque estoy a la distancia de mi gente pero siguen estando cerca.

Leí en un estudio, que la primera causa por la que las personas que se van de su país regresan a éste, es la nostalgia. No  la falta de trabajo ni de oportunidades.

Sino extrañarlo todo.

Sin embargo, estando lejos de la familia, de los amigos, del colchón de emergencia, te hace madurar como pareja, como persona, te hace entender y crecer.

Cada vez las despedidas son más duras, el llegar y acostumbrarme al horario, al idioma, al clima, a saber que no puedo encontrar un elote con mayonesa o unos nopales para hacer un guisado, saca de onda.

Algún día podré ir al cine y entenderé la película sin necesidad de preguntarle a mi esposo la traducción. Pensaba que no alcanzaba la vida para aprender alemán, hasta de pronto ya voy a la mitad.

Vivir tan lejos es una cuestión de fuerza y es un acto de fe.

México en la piel como diría Luis Miguel

México en la piel como diría Luis Miguel jaja!

Comentarios
Gloria Martinez
Ingeniera por profesión, soñadora por convicción. (Y me vale que eso sea más trillado que las canciones de José José en la fiesta a las 4 de la mañana)
Dicen que hay tres hombres en la vida de una mujer: El amor de su vida, el hombre de su vida y con el que se casa. El caso de esta chica de cabello chino como tallarín, es una excepción. Recién casada con el amor y hombre de su vida, nos platicará las peripecias de lo que es vivir en un mundo paralelo.
Suele escalar y hacer yoga, se ha metido tremendos sustos y ganas de dejarlo y dedicarse a algo menos peligroso (obviamente hablamos del yoga).
Amante de la comida mexicana y orgullosamente chilanga, adora viajar, fiestear y es adicta a las palomitas y casi cualquier cosa que desborde Valentina.

Transmitiendo desde Kassel, Alemania – Gloria, la que habla de si misma en tercera persona.

Follow: @glow_mtz

Ingeniera por profesión, soñadora por convicción. (Y me vale que eso sea más trillado que las canciones de José José en la fiesta a las 4 de la mañana) Dicen que hay tres hombres en la vida de una mujer: El amor de su vida, el hombre de su vida y con el que se casa. El caso de esta chica de cabello chino como tallarín, es una excepción. Recién casada con el amor y hombre de su vida, nos platicará las peripecias de lo que es vivir en un mundo paralelo. Suele escalar y hacer yoga, se ha metido tremendos sustos y ganas de dejarlo y dedicarse a algo menos peligroso (obviamente hablamos del yoga). Amante de la comida mexicana y orgullosamente chilanga, adora viajar, fiestear y es adicta a las palomitas y casi cualquier cosa que desborde Valentina. Transmitiendo desde Kassel, Alemania – Gloria, la que habla de si misma en tercera persona. Follow: @glow_mtz

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