Mi mejor amigo se va a casar con una imbécil y no puedo hacer nada para detenerlo.


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Ya sé ya sé, “cada quien tiene el amor que se merece”. Este no es un post de cómo me di cuenta que soy Julia Roberts tratando de impedir la boda de mi mejor amigo porque no, ni enamorada, ni Julia Roberts.

Pero es mi mejor amigo, crecimos juntos, estuvimos juntos en la misma secundaria, en la misma preparatoria y casi casi en la misma carrera. Estuve ahí cuando le rompieron el corazón la primera vez cuando lo cambiaron por otra mujer. Cuando murió su papá después de 6 años de sufrir Alzheimer, cuando éste lo dejó de recordar y terminó golpeándolo pensando que era un ladrón. Estuvo ahí cuando me mudé a Chicago y cuando terminé mi relación más larga con lágrimas y una mudanza de regreso a México.

Ahora que ha quedado claro quién es para mí, va el resto:

Empezaron a andar en la universidad. Ella estudiaba psicología y él arquitectura. Cuando se conocieron todo cambió, mi mejor amigo comenzó a vestirse de otra manera, comenzó a actuar de otra manera, dejó de ir a reuniones porque a ella no le gustaba salir. Imagínate, tus años de la universidad gastando tus viernes viendo películas bobas del canal 5.  Dejó de tener amigos propios para solo convivir con los amigos de ella. O sea, en la boda, del lado de sus amigos de toda la vida, solo estaré yo y no sé. Algún primo cercano porque los perdió a todos porque a “la muñequita” no le caían bien.

Se convirtieron en esa pareja muégano que no pueden estar un minuto a solas porque ya se están marcando por teléfono para ver qué están haciendo, en dónde están y con quién están, ambos, celotípicos a mil, mantienen una relación que cero envidio. Se lo dije una y otra vez que eso no era nada sano. Que las relaciones son para disfrutar, no para sufrir o para agarrarse del chongo a cada rato porque odian a los integrantes de sus familias políticas y muchísimos etcéteras.

Ella es una imbécil, perdón lesboterroristas pero es la verdad, hay mujeres buena onda y mujeres imbéciles. Posesivas, mentirosas, manipuladoras, dueñas de universos que no les corresponden y merecedoras de cosas que no les corresponden.

Esta imbécil, hija de padres riquillos, clasista, hueca tetas de hule, no merece casarse con el ser humano que se topó y se encargó de cambiar a su antojo. Mi mejor amigo dejó de ser el que era para convertirse en un trapo que huele a humedad.

La última vez que supe que lo engañó fue cuando mi mejor amigo se fue de viaje de trabajo a Irlanda por un par de semanas y la vi muy cariñosita con un guero barbón en un bar cerca de su casa. Cuando me hice presente, se le subieron las pestañas a la cabeza. Era obvio que estaba cuerneando, se hizo la mustia, como siempre y me marché del lugar.

La boda es en noviembre y soy su “dama de honor”. No saben el trabajo que me está costando sonreír y estar ahí y no gritarle al juez que yo quiero impedir esa boda porque quiero ahorrarle el sufrimiento posterior. Pero vaya, no me queda de otra.

No cabe duda que cada exnovio es un divoricio que te ahorraste, mi mejor amigo se quedó sin más amigos, pero seguramente yo voy a estar a su lado cuando se de cuenta del error que fue casarse con una imbécil.

 

 

Comentarios
Ana Misnky
Mexicana de padre francés y madre mexicana, adicta a viajar, conocer, probar, sentir.

Mexicana de padre francés y madre mexicana, adicta a viajar, conocer, probar, sentir.

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