Mi niña Valeria


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¿Qué pasaría si nos pusiéramos a hablar con esa niña o niño que está ahí, viéndonos crecer, viendo todos nuestros aciertos y errores y muchas veces queriéndonos salvar de alguna decisión precipitada o gritándonos porque l@ hemos olvidado?

Hace unos días me pregunté esto y pensé en mi niña. Me vi de 4 ó 5 años aproximadamente, una niña extrovertida, alegre, sincera, amorosa y sonriente. Platiqué con ella, le hablé de nosotras, de cómo hemos salido avante de algunos tropiezos que hemos tenido; de la carrera que estudiamos y que amamos, de lo exitosas que somos, de nuestro restaurante, de nuestra bonita vida viviendo solas y acompañadas (y ahora con Waffle), de lo bien que cocinamos; de las amigas y amigos que tenemos, de nuestros amores; de nuestra extroversión bloqueada por algunas inseguridades que estamos logrando vencer. De nuestras hermanas y sus bonitas vidas, de nuestros papás, de todo lo que ellos nos han dado y lo que no, pero que nos ha hecho ser lo que somos. De la perfecta vida que tenemos exactamente como es.

Le platiqué de lo bella que es la vida siendo nosotras, siendo Valeria, amándonos como somos y tomando lo mejor de todo lo que hemos vivido. Le agradecí siempre recordarme mantener esa alegría que ella tiene, esa sonrisa que casi nunca logra borrar un mal momento. Le agradecí la capacidad de sorprenderme con los pequeños detalles y el buen corazón.

Finalmente, coincidimos en que nos falta camino por recorrer y que ese camino lo queremos lleno de magia y de colores porque ella la niña lo quiere, yo la adulta soy capaz de dárselo y, las dos nos lo merecemos.

¡Qué bonito es hablarle a nuestr@ niñ@ y hacerle saber que todo está bien! Agarremos lo mejor de ell@s y démosle lo mejor de nosotros.

 

 

Mi Niña Valeria

 

 

Comentarios
Val Flores
Amo los días soleados, sonreír y comer.
Soy adicta al chocolate, a buscar mi estrella en el cielo, a ver el conejo en la luna y a cocinar gorduras.
Creo firmemente que el amor es un estado del ser y, por tanto, contagioso. Soy muy feliz y diario agradezco mi tan fabulosa vida.

Amo los días soleados, sonreír y comer. Soy adicta al chocolate, a buscar mi estrella en el cielo, a ver el conejo en la luna y a cocinar gorduras. Creo firmemente que el amor es un estado del ser y, por tanto, contagioso. Soy muy feliz y diario agradezco mi tan fabulosa vida.