No hay manera de perder la memoria…


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Es real, aunque quisiéramos un día arrancarnos todos aquéllos recuerdos que nos causaron dolor o someternos a un novedoso método que lo hiciera con nosotros, como en “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos”, no hay manera de olvidar lo que nos marcó y fue significativo en nuestra existencia, porque aquél recuerdo, persona, suceso… contribuyó a lo que somos hoy en día, a hacernos más fuertes, a aprender y a saber de nuestras propias capacidades.

Si perdiéramos la memoria, tendríamos que recorrer de nuevo el camino y en determinado momento volveríamos al mismo punto (como en “Votos de amor”). Necesitamos crecer, evolucionar, amar, ser felices, “darnos en la madre” una y otra vez… ¿por qué no? Eso es lo divertido de vivir y lo espeluznante: que nunca sabes lo que puede pasar, pero siempre hay que esperar lo mejor, querer lo mejor y anhelar que un día ese “hoy” que soy feliz, se quede a dormir y permanezca para “mañana”.

Lo positivo de no olvidar es que sabes que alguna vez pudiste amar y ser amado, pudiste escalar una montaña, pudiste enfrentarte a tus temores, descubriste que en realidad no te gustaba algo (como yo acabo de descubrir que no me gusta el jitomate, la canela en polvo o la leche entera), o no necesitabas algo, que viviste lo que quisiste vivir, yo qué sé.

Lo importante es que esto no nos detenga, porque existe un presente que hay que aprovechar o el futuro nos lo reclamará después. Liberarnos de ataduras no significa olvidar, pero sí seguir adelante.

Esta vez me puse un poco cursi, porque a las mujeres se nos da y tenemos el derecho total de ser cursis, es por eso que hoy abusé de la rima y quise compartir un poema…

 

No hay manera de perder la memoria

Ni de volver el tiempo atrás

Y si no puedo olvidarte, amor mío,

¿qué más da esta soledad?

 

No hay manera de que me arrepienta

De que el destino me pusiera a tus pies,

No habría hecho caso de haberme dado una advertencia,

Pero es que ninguna señal podría arrebatarme la mirada de tus fríos ojos cafés.

 

No hay manera de perder la memoria,

No hay manera de poderte borrar,

Ni de olvidar tantos planes

Que quizás en otros brazos lograrás (¿quién sabe?).

 

No hay manera, corazón,

De detener a la psique,

Que aún regresa a tu voz.

 

Pero tampoco hay forma alguna

De que una noche no me recuerdes y me incruste en tu razón,

De que un día no sepas que alejarte fue un error,

Que nos conocimos poco o mucho, pero no lo suficiente,

Porque era yo quien te sentaba mejor,

Yo no sé qué harías entonces, amor,

Por eso, si no hay manera de olvidarme…

¿para qué habría de olvidarte yo?

Comentarios
Gin Caballero
Amante del arte en todas sus facetas, noctámbula, cafeinómana, enamorada del amor, emocional, inteligente, lógica y valemadrista... Viviendo el aquí y el ahora...
Azul de luna

Amante del arte en todas sus facetas, noctámbula, cafeinómana, enamorada del amor, emocional, inteligente, lógica y valemadrista... Viviendo el aquí y el ahora...

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