No soy una “Vieja Cabrona”


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No hay nada más horrible y patético en este mundo que una mujer que se autodenomina “Vieja Cabrona”.

Así empieza mi post, sí, no podía pensar en un preámbulo más directo para este post que eso. Porque saben qué, es verdad.

Empecemos por el principio ¿Qué significa ser una vieja cabrona?

Me di a la tarea de buscar unas cuantas definiciones en el bendito internet y esto fue lo que encontré:

“Entendiendo por la definición de cabrona, como la mujer indepediente, libre, y con el poder suficiente para sobrevivir sola.”

“Cabrona: dícese de la mujer asertiva, inteligente e independiente, segura de si misma, que sabe lo que quiere y que lucha por conseguirlo sin pretextos ni concesiones.”

“Mujer que forma relaciones y estrecha lazos no por necesidad sino por decisión propia y que, consecuentemente, busca por conseguir una mejor vida para si misma y para quienes la rodean.”

Por todas las cosas que veo y leo, una mujer cabrona es una mujer común y corriente. Siendo así, ¿por qué le hacen tanto al mame de ser una mujer cabrona? ¿qué les hace sentir decirlo o que tiene de especial?

El concepto de “Vieja Cabrona” no radica en su significado, si no en todo lo que hay detrás. Esos gritos de independencia son una máscara que intenta, muy fallidamente, esconder la verdadera personalidad de la mujer detrás de ésta.

Una vieja cabrona realmente es una mujer débil, codependiente, insegura y que no sabe cómo vivir sin un hombre. Una vieja cabrona es completamente lo opuesto de lo que dice pregonar. Al autodenominarse de esta manera, lo único que esta intentando es convencerse de sí misma que lo es para no tener que lidiar con su verdadera personalidad.

Todo comienza en nuestra triste y torcida sociedad mexicana donde predomina el machismo y la sumisión.

Todavía la generación de mis padres (yo tengo 28 años, hagan las cuentas) es una de las últimas generaciones donde predomina el poder del hombre sobre la mujer y su familia. Mujeres dedicadas al hogar, a sus hijos y a su esposo; dedicadas a planchar, cocinar, lavar y hacer feliz al marido que regresa cansado de trabajar todo el día. Mujeres que al no tener una oportunidad de desarrollarse laboralmente, están atenidas a que el marido les de “para el gasto” y para poder comprarse esa bolsa tan bella que vio en la plaza comercial.

Esta generación, al entrar a una nueva era donde ellas mismas buscan un mejor futuro para sus hijas, es que se dan cuenta que desperdiciaron su vida atadas a un hombres. Aquí es donde surge el concepto de “vieja cabrona”.

Esa vieja que “no estira la mano para que el marido le de dinero”, si no que “le exige que le de para comprarse sus gustitos”. Esa mujer que “ahora si no aguanta que andes de nalgas prontas con otras viejas” porque si lo descubre, se va a enojar mucho y te va a amenazar con dejarte pero nunca lo va a hacer porque “no voy a dejar que otra venga a quitarme lo que es mío”. Esa mujer que no te va a llorar de frente, pero sí va a estar en un grupo de FB diciendo que esta “desilusionada de la vida y peor aun del invécil k tengo ami lado” (extracto sacado directo de ese grupo de FB)

Estas mujeres se sienten con la necesidad de mantener a “su hombre”. Es por eso que acuden a libros de ayuda titulados “¿Cómo ser una perfecta cabrona?” o “¿Por qué a los hombres le gustan las cabronas?”. Lo cual es bastante confuso porque al principio, en las definiciones de “vieja cabrona”, decía que era una mujer que era capaz de vivir sola… ah no, dice SOBREVIVIR, más no vivir.

Si ya nos metemos a desmadritos psicológicos, el decir sobrevivir denota un actitud de completa dependencia al otro género. Lo cual es todo lo opuesto a lo que pregonan estas señoritas.

Perdónenme pero yo sigo respirando sin un hombre. Creo que nunca me he muerto de soltería o tal vez no me haya dado cuenta, pero eso no significa que yo me sienta como una “vieja cabrona”.

La vieja cabrona tiene esa necesidad imperiosa de reinventarse, de ser mujeres independientes y poderosas. Lo triste es que sólo se queda en necesidad. Muy pocas veces logran hacerlo en la vida real y es por eso que las odiamos tanto.

La lucha amorosa entre hombres y mujeres es muy complicada. En todos los casos alguna de las dos partes va a salir perdiendo y generalmente es la más débil, y eso no significa necesariamente que sean siempre las mujeres.

Si yo tuviera qué definir cómo debería de ser una “vieja cabrona” sería de la siguiente manera:

– Una mujer que no tenga miedo a dar todo lo bueno que tiene de sí. No hay que estar siempre a la defensiva para ser “respetadas”.

– Una mujer que no tenga miedo de cocinarle a su “amorcito” de vez en cuando para consentirlo.

– Una mujer que no tenga miedo a que le abran la puerta y que le paguen la cena de vez en cuando. Así como que ella, una noche le pague al hombre una cena de chelas y pizza.

– Una mujer que siga viendo a sus amigas y que deje que su novio/marido vea a los suyos cuando quiera. Ninguna de las dos partes deberían perder sus respectivas vidas sociales ya que es bastante sano.

– Una mujer que en lugar de quejarse de que “el hombre le hizo algo“, lo enfrente y ponga las cosas sobre la mesa. Si la relación ya no funciona, aceptarlo y dejarlo ir. No intentar mantenerlo por simple y vil ego de que se va a ir con la otra.

– Una mujer que económicamente sea capaz de irse a las “michas” con su pareja. No hay necesidad de pelear tu independencia económica con alguien que amas para ser respetada. Lo importante es la igualdad.

– Por último y la más importante, una mujer que no tenga miedo a estar sola. Que todo lo contrario, lo disfrute mucho pero sin tener la necesidad de mostrarle al mundo con frases como “enamorada de la vida, casada con la felicidad y divorciada del sufrimiento…” o como carajos vaya esa frase tan horrorosa que se la pasan posteando en FB.

Ser una mujer “respetada” no requiere de agresiones o posturas soberbias. Una cosa que he aprendido con los años es que si no te quieres a ti primero o si no estas bien contigo misma, no serás capaz de tener una relación con alguien más.

Lo importante en estos tiempos como mujer es saber perfectamente lo que quieres para ti y en tu entorno.

Si no te parece andar con un hombre coqueto, no andes con él. Si no te gusta que te controlen o te celen, no andes con él. Si nada más quieres a los hombres para cogertelos y eres feliz así, que así sea.

Ya si tu decidiste estar con todas esas cosas que no te gustan, pues mejor ni te quejes porque aquí la única culpable serás tú.

Comentarios
Priscila Hazard-Sánchez
Editora de video, terca, intensa y apasionada que gusta de escribir sin miedo a que terceras personas se ofendan. Me gusta viajar, escuchar toda la música que me sea posible, conocer gente nueva y leer cosas inútiles en internet.

Llevo tatuado en el brazo la frase “Fingers Crossed” porque creo y confío en mi buena suerte.

PUNK ROCK FO’EVA!
Pecora

Editora de video, terca, intensa y apasionada que gusta de escribir sin miedo a que terceras personas se ofendan. Me gusta viajar, escuchar toda la música que me sea posible, conocer gente nueva y leer cosas inútiles en internet. Llevo tatuado en el brazo la frase “Fingers Crossed” porque creo y confío en mi buena suerte. PUNK ROCK FO’EVA!

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