“No te odio, pero vete de mi vida, por favor”…


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Decidí alejarme de él porque sentía que me mentía y me ocultaba cosas. No sabía qué, pero mi intuición está muy desarrollada y no se equivocó.

Él continuó buscándome, haciéndome dramas, pero me quedó mal en algunas ocasiones.

Lo que pasó entre nosotros es uno de mis más oscuros secretos, algo que me partió el alma, y además me engañó con algo que meses después descubrí: tuvo un hijo. Su “ex novia” estaba embarazada cuando estaba conmigo, andando conmigo, también estuvo con ella. Jamás creí algo tan bajo de él, de aquél “príncipe azul” que me ayudó a cambiar mi llanta del coche, que me persiguió, que me decía cosas tan bellas, que me miraba con gran admiración… Un lobo en piel de oveja, definitivamente. Siempre me convencía de perdonarlo, de no desconfiar. Me demostró algunas veces que lo que me decía, por más inverosímil que fuera, era verdad. ¿Pero ocultar algo tan grande como un hijo?

Yo pensé, como a veces pienso, que en él no existían los sentimientos, pero ahora sé que nos partimos el alma los dos, quizás lo que pasó conmigo también fue su secreto, quizás no. ¡Vaya uno a saber su culpa y arrepentimiento! Quizá lo ha confesado… Quién sabe, pero no había de otra, hicimos lo que tuvimos que hacer, tomamos decisiones y me alejé de él definitivamente, esperando no volverlo a ver nunca más.

Él empezó a chantajearme emocionalmente diciendo que se mataría, que de nada le servía vivir si yo no estaba, si yo no lo perdonaba, lo cual me hacía enfadarme más. Un día fue a buscarme, yo quería golpearlo en cuanto lo vi. Me dijo que me amaba, que quería hacer una vida conmigo y que ya no estaba con la madre de su hijo. Yo no podía perdonarlo, por su mentira, su engaño, por lo que había pasado y porque jamás me ha gustado interponerme entre dos personas. Decidí que no lo odiaba, pero tampoco quería que se me acercara. No volvería a acercárseme nunca más.

De vez en cuando pasan varios meses y vuelve a buscarme. Yo ya no le creo, siempre le digo que me deje en paz y desaparece. Me estresa el hecho de que aparezca, porque siempre tiene teléfonos distintos, sólo dice que quiere saber de mí, de cómo superé todo, porque él no ha podido, que quiere platicar, pero no quiero, no tiene caso. Creo que nunca algo ha sido tan definitivo en mi vida como esto.

Lo que aprendí de la experiencia que viví con él fue a valorar la vida. Si no viviera bien y feliz, experiencias tan fuertes no valdrían la pena… Tanto dolor… A veces pienso que él no puede vivir con la culpa, por eso quiere estar conmigo, para resarcir los daños, para “compensar”. Seguramente debe pensar que si no es feliz o si no le va bien fue por lo que pasó, pero no lo es porque no quiere. Creo que la madre de su hijo lo ama o lo amaba, aunque a veces me compadezco de esa pobre mujer.

La última vez que me llamó ni siquiera reconocí su voz, cuando supe, a pesar del tiempo y de haberlo superado me causó cierto estrés. Le pedí que no volviera a buscarme y escribí algunas líneas que no entregué.

Justo el día anterior vi en una serie una frase que me llamó mucho la atención: “No chilles como un niño por lo que no supiste defender como un hombre”. Es totalmente cierto. En mí ya no queda nada para él.

“No sé si tú y yo nos causamos un daño irreparable, pero no me voy a compadecer de ti, porque así como yo salí adelante, tú también tienes la capacidad de hacerlo….

Tú ya no existes en mi vida desde hace muchísimo tiempo, lo que buscas, no lo vas a encontrar regresando… No sé qué piensas. ¿Acaso crees que le pusiste pausa al tiempo, borraste lo que te convenía y podemos volver a empezar de cero? El tiempo pasó, la vida también, ya no soy la misma y ya no lo seré.

Te deseo que encuentres la paz, superes y te enamores de nuevo, como yo he podido hacerlo.

Así como dices que soy fuerte, necesito a alguien fuerte a mi lado, no a alguien que me haya decepcionado.

Te perdoné desde hace tiempo, pero ya no confiaré en ti nunca más y ya no siento nada por ti ¿para qué te miento?

Me dejaste sola cuando más te necesitaba, ¡claro que me acuerdo! No olvido lo que sucedió, sé que también fui responsable y he aprendido a vivir con eso y con mis culpas, con ese pequeño dolor que llevo dentro. Pero si no fuera feliz y si no hubiera salido adelante, ¿de qué hubieran servido mis decisiones? Elegí esta vida.

Aún así te deseo que seas feliz y encuentres tu camino, pero lejos de mí. Entiéndelo, por favor.

No te conviertas en mi fantasma y no me conviertas en el tuyo, no me busques más. Respeta cuando menos eso, que no deseo volver a verte.

Qué fácil es regresar arrepentido cuando ya no hay nada que hacer, con tus “hubieras” y tus “podríamos” tan irreales, y utilizando mi dolor para chantajearme, hablando de pasado y futuro, pero las cosas se hacen y se valoran en el presente, ahora ya es tarde y aquí ya no cabes…

¿Para qué quieres estar con alguien que ya no podrá quererte nunca? Hagas lo que hagas, no puedes obligarme a mí ni a nadie a estar contigo, si no quiere hacerlo.

Sí, fuiste un cobarde, no te desmiento eso, pero aún así no te odio, no puedo responsabilizarte de todo.

¡Sé hombre! Asume tus consecuencias, levántate y vive, tienes un gran motor que es tu hijo. Házlo por él como siempre te lo he dicho. Si tú no le das su lugar, yo sí y te lo recuerdo.

Qué bueno que cambiaste, yo también he cambiado, pero aún así no te aceptaré de vuelta. Te deseo lo mejor, pero de verdad no quiero que vuelvas a cruzarte en mi camino”.

Y como siempre, una vez más, espero que lo haya entendido…

Comentarios
Gin Caballero
Amante del arte en todas sus facetas, noctámbula, cafeinómana, enamorada del amor, emocional, inteligente, lógica y valemadrista... Viviendo el aquí y el ahora...
Azul de luna

Amante del arte en todas sus facetas, noctámbula, cafeinómana, enamorada del amor, emocional, inteligente, lógica y valemadrista... Viviendo el aquí y el ahora...

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