¿Para qué casarse sin amor?


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En algún momento escuché de boquita de un terapeuta que el matrimonio sí es una cosa de amor. La gente que se casa por esta razón tiene la oportunidad de tener un divorcio menos doloroso. La lógica es que si te casas amando, te divorcias o separas cuando termina el amor.

El pedo viene cuando la pareja se casa por razones más fuertes que la emoción como el estatus social, económico (suena decimonónico, pero pasa más frecuentemente de lo que imaginan) o por una coodependencia emocional. Es entonces cuando la gente se ponen muy cucu porque le “están quitando algo” al momento de romper.

Recientemente me encontré con un amigo que me chismeó cosas varias sobre parejas que conocemos y recientemente se casaron. Cabe señalar que tanto él como yo estamos matrimoniados ya sea por las leyes del hombre, las espirituales o ambas y podemos decir que los dos estamos bastante felices y satisfechos con nuestro estado civil y decisión. Es por esto que cuando me dijo “Chuchito y Maruja se casaron” lo primero que salió de mis labios fue un: No mames, eso no va a funcionar.

Luego, cuando me platicó que Juanito se va de putas porque Rosita no quiere tener hijos y está más enfocada en su carrera profesional me quedé con cara de “Ay, verga”.

Estas dos parejas son el reflejo de lo que pasa todos los días en las relaciones “amorosas”. Como ya les platiqué, para mi hay una naturaleza sagrada en el matrimonio y esto de que te cases con alguien que, de entrada, tiene prioridades diferentes a las tuyas, intereses diferentes a los tuyos y una vida totalmente distinta a la tuya no puede mas que encallar cual Titánic en el Atlántico, sobre todo si lo último que te interesa es trabajar en ello.

Me quedé analizando la situación y creo que hay un motivador mucho más fuerte que a veces se obvia porque duele, porque está tan presente que lastima: el miedo a la soledad.

Estamos en un momento de recreación del concepto de comunidad, de equipo. Por lo mismo, los experimentos de independencia me parece han resultado más en individualismo que en grupalidad a partir del reconocimiento de la libertad. Pasa en la sociedad, pasa en las parejas y, como dije, estamos en momento de experimentar. Por ello no juzgo, mas bien analizo.

Fritz Perls tiene un dicho precioso, épico y básico para entender la psicoterapia Gestalt: “Yo soy yo y tú eres tú. No estás en el mundo para satisfacer mis necesidades ni yo estoy en el mundo para satisfacer las tuyas. Tomamos nuestros caminos y si nos encontramos, qué bello.”

Uber hippie, uber buena ondita, el centro de esto es la responsabilidad y la conciencia. Me da la impresión de que este mismo dicho se ha desdibujado y se mete en la mente de quien lo lee a su propio gusto y entendimiento. Si bien, en pareja,
seguimos siendo individuos en búsqueda de nuestras propias satisfacciones, no dejamos de ser un equipo laborando para fines comunes. Si eso fines no existen y vas por la vida esperando que el otro te siga, que se adapte a ti y sobre todo que tu no estés dispuesto a trabajar para dar,
va a valer verga la vida.

Si estás en ese momento de decidir entre el amor o la carrera, el amor o la familia, el amor o tus sueños, piensalo bien porque el amor de verdad no te pondrá en esa encrucijada. El amor, lo repito, es unión. El sacrificar no va, es más una cosa de negociar, de chambear. Dos cabezas piensan mejor que una, y en el amor, esa regla es dorada.

¿Para qué casarse sin amar? ¿Será para no ser lastimado? ¿Para no estar solo? ¿Para mantener la cabeza fría y saber cómo actuar en caso de un reves? ¿Para que la sociedad “me vea bien” y por abajo del agua pueda hacer lo que se me hinche la gana?

En mi caso no ha funcionado así. El matrimonio ha incendiado mi vida, la ha coloreado con penas, felicidades y todo lo que hay en el medio. Me ha motivado a crear, a sentirme y ser  fuerte.

Sin embargo, realidades hay en proporción a habitantes de este bendito planeta Tierra. Es por eso que cierro preguntándoles ¿Ustedes qué opinan sobre el matrimonio? ¿Con o sin amor?

Comentarios
Jádisha Déciga
Psicoterapeuta humanista.
Fan de las cosas bonitas, de todas ellas.
Jádisha

Psicoterapeuta humanista. Fan de las cosas bonitas, de todas ellas.