Perdonar un engaño sin rebote, ¿se puede?


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La vida no tiene medidas exactas, crecí con la falsa creencia de que si sigues ciertos caminos, tu vida será un éxito, elegir una carrera, terminar la escuela, enamorarte de tu “media naranja”, casarse, tener hijos y viajar. Como si la fórmula perfecta para la felicidad fuera algo instantáneo como la efervescencia de un Alka-seltzer.

Escribir y publicar esto me ha costado mucho trabajo, simplemente por saber que me pondré en evidencia. ¿Qué me animó?, algunas veces es complicado compartir ciertas situaciones con nuestras amistades o familia, porque sabemos o creemos saber lo que nos dirán. Espero que con este “mini” relato alguien se identifique y pueda aportar algo si es que están pasando o pasaron por una situación similar.

Sin más rodeos esto es lo que quiero relatar:

Al mes de terminar una relación de 3 años, que parecía una versión de montaña rusa sin fin, decidí engancharme con alguien más. A pesar de tener una “cruda de amor” en la que no me interesaba nadie, pues llegó “J”. Después de varias semanas, él insistía en tener una relación formal, a lo cual yo me negaba. Sinceramente no estaba en mis planes y desde el primer momento en que comenzamos a salir me sentía predispuesta a millones de contras.

A pesar de todo él era para mi un sueño, sacado de “Mad Men”, esos hombres trajeados, con voz grave, cigarro en mano y mirada que mata. Al principio todo era miel sobre hojuelas y debo confesar que nos pasaban cosas únicas. Compartimos viajes, gustos musicales, muchos intereses afín, para mi eran motivo suficiente para enamorarme. El problema comenzó cuando de un día a otro empezó a ser más celoso, posesivo y argumentar todas mis acciones. ¿Les suena? Esto derivó una ruptura que a su vez develó la razón de su comportamiento.

Durante los primeros meses había decidido salir con alguien cercano a mi, entre muchas otras mentiras. Pasaron meses de un “estire y afloje”, de haber “perdonado”, aunque la palabra exacta no es esa. Al principio pensé que había formateado los malos recuerdos, pero no contaba con el maravilloso equipo de producción de mi mente que logra hacer unas “chaquetas mentales” dignas de cortometrajes. Y bueno, no me siento culpable de eso, al fin, tenían algo de justificación. Obviamente esto hacía que cualquier cosa me recordara los amargos momentos y esto me daba razón suficiente para comenzar alguna discusión a cualquier hora del día y sin razón aparente.

Aunque han sido solamente semanas, de tener este sabor de boca amargo todas las mañanas, insomnio y mi cabeza pensando sin parar, tomé la mejor decisión. Decidí estar sola, decidí darme tiempo y sobre todo elegí ser feliz. No dudo que la gente cambie, yo he cambiado en muchas cosas, pero los cambios son esas pequeñas acciones que no tienes que ir gritando por el mundo y que en algunas ocasiones suceden de forma automática. Yo no quiero cambiar a nadie, ni que nadie me intente cambiar. Terminar esta relación me dolió de una manera diferente, intensa, pero me dejó este sentir de fortaleza.

Comentarios
Jessica Orellana

Conocí a una perra que se llama como yo y fue cuando entendí que la vida me manda señales de formas poco ortodoxas. Pasamos la vida tratando de definirnos y al final solo somos puros garabatos. Eso soy, un garabato que a lo lejos se ve como un hermoso universo con sus propios hoyos negros.


Me gusta dibujar, pero mi privilegiada mala memoria olvida como realizar los trazos que traigo en mi mente. Así que opte por fotografiar, esos son los dibujos más bonitos que tengo.


Soy mala haciendo planes a corto plazo y eso se lo debo a mi espíritu soñador que se dedica planear mi vida millonaria. Llevo poco más de un año viviendo en Playa de Carmen, la elegí al azar, no sabía por donde empezar, así que decidí que la playa era un buen lugar para hacerlo.


@hongui


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Jess Orellana

Conocí a una perra que se llama como yo y fue cuando entendí que la vida me manda señales de formas poco ortodoxas. Pasamos la vida tratando de definirnos y al final solo somos puros garabatos. Eso soy, un garabato que a lo lejos se ve como un hermoso universo con sus propios hoyos negros. Me gusta dibujar, pero mi privilegiada mala memoria olvida como realizar los trazos que traigo en mi mente. Así que opte por fotografiar, esos son los dibujos más bonitos que tengo. Soy mala haciendo planes a corto plazo y eso se lo debo a mi espíritu soñador que se dedica planear mi vida millonaria. Llevo poco más de un año viviendo en Playa de Carmen, la elegí al azar, no sabía por donde empezar, así que decidí que la playa era un buen lugar para hacerlo. @hongui