¿Por eso estamos aquí? Patrañas


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Constantemente me he encontrado en la facultad (para aquellos que no lo sepan, soy estudiante de comunicación) con profesores o hasta alumnos que utilizan una frase que me molesta mucho: “por eso estamos aquí” o “por eso estudiamos comunicación”.

El contexto de esta frase es el siguiente: se presenta alguna situación que requiere de conocimientos de química, física o, la mayoría de las veces, matemáticas. Al mostrar dificultad para resolver el problema o cuestión de la que se está hablando, no falta la persona que dice: “No, pues por eso estamos aquí, porque siempre reprobábamos matemáticas”.

¿Qué quieren decir con esta oración? Pueden referirse a que estamos estudiando comunicación, o cualquier carrera relacionada con humanidades o ciencias sociales, porque, como somos muy malos en ciencias exactas (lo que, al menos en mi caso, no es así), no nos quedó de otra más que estar allí. Como si lo estuviéramos haciendo, más que por gusto, porque fue la última opción, la más fácil.

También, al usar esta frase dejan a las matemáticas como la reina de todas las ciencias (no estoy diciendo que no sean importantes, de hecho, son fundamentales) y dejan a todo tipo de ciencia social en un nivel más bajo, como en el “ya que”. No es que ciencias blandas y ciencias duras estén en niveles diferentes, una arriba de la otra, sino que tienen tareas diferentes.

Las ciencias humanas tienen un papel muy importante. Partamos de que la tarea de la filosofía es la unificación del conocimiento. Ahora, la comunicación, el diseño, la publicidad, el periodismo, el trabajo social o cualquier otra profesión del área de las humanidades, desempeñan una función específica y significativa en la sociedad. Así que no minimicemos los estudios y el quehacer de las ciencias sociales.

No sé si las personas que enuncian esta frase piensen de este modo, pero si es así, me parece lamentable. El hecho de elegir algo, ya no hablemos de una carrera o profesión, sino de cualquier acción que se emprenda, por el simple hecho de que lo demás es difícil, deja de lado la pasión por lo que se está haciendo. Al elegir algo, debemos de hacerlo porque es lo que queremos, no porque no nos quede de otra. Si hay algo que de verdad nos apasiona o nos despierta curiosidad, hay que ir por ello; no importa si es difícil, al final, si nos gusta, lo vamos a disfrutar más que a sufrir. (Todo esto lo digo sin afán de parecer página o libro de superación personal)

Por otro lado, es perfectamente congruente no dedicarse o no hacer algo para lo que no se es bueno; las aptitudes juegan un papel muy importante. Pero de lo que se trata aquí es de las razones que damos para argumentar nuestra ocupación. Por ejemplo, si cuando se cocina algo, sin prisas, alguien pregunta: “¿por qué hiciste huevo revuelto para el desayuno?”, y se contesta: “ah, porque era muy difícil hacer chilaquiles”, yo diría: “pues aprende a cocinarlos, ¿acaso toda tu vida vas a comer huevo sólo porque lo demás es difícil de hacer?”.

Entonces, si eres una de esas personas que ha utilizado esta frase, por favor no lo hagas, y mucho menos con un tono conformista o valemadrista. Si la usas porque de verdad estás haciendo algo porque no te quedó de otra, no seas mediocre y busca algo que te apasione, no importa si es difícil. A final de cuentas, bien lo dijo Coldplay: nobody said it was easy.

Comentarios
Alma Romero
Estudiante de Ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Jugadora de lacrosse en el equipo de la UNAM (sí, como Regina George en Mean girls, pero sin tanta violencia). Tengo superpoderes.

Follow @almita731

Estudiante de Ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Jugadora de lacrosse en el equipo de la UNAM (sí, como Regina George en Mean girls, pero sin tanta violencia). Tengo superpoderes. Follow @almita731