¿Por qué estamos obesos los mexicanos?


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Puede parecer algo frívolo y solo relacionado a la belleza, sin embargo, considero, encierra un sinnúmero de problemas relacionados con la salud que nacen del hecho innegable de que, como mexicanos, demostramos el amor con comida y eso está creando un problema de salud pública.

El recuerdo más claro de mi infancia en casa de la abuela paterna es, perdón por la imagen, a todos mis tíos sentados sobre el sillón sin poderse mover y con los cinturones y pantalones desabrochados porque “estaban a punto de reventar”. Eso era lo normal para ellos luego de cada comida en casa de su madre, seguido de un desfile de vasos con sal de uvas y alka-seltzers para el malestar por tanto comer. Y podía verse su cara de satisfacción al sentirse amados simplemente porque comieron la deliciosa comida que su madre les ofreció, a pesar que estaban trazando un camino que luego de años ha tenido consecuencias graves en cuanto a diabetes, ácido úrico, colesterol y, en el mejor de los casos, panzas que rebotan con las risas.

Y no solo en mi familia. Parece que este fenómeno es algo cotidiano en las casas de todo el país. Por años he tenido que soportar malas caras y comentarios como “¿Me estás despreciando?” cuando no he querido comer algo que me ofrecen y es que, no sé a quién chingaos se le ocurrió, que uno debe de comer a fuerza lo que te ofrezcan aunque no te guste, te haga daño o simplemente ya estés satisfecho, pero nos ha vuelto un pueblo que se ofende de algo tan absurdo como no aceptar un dorito nacho a media mañana o una rebanada de pastel luego de haber comido pay y gelatina.

PROTESTOOOOOO. Estoy cansada de que la gente me diga tonterías como “es que me gusta mucho la comida, no puedo evitarlo”, cuando están con el azúcar hasta el tope o con el colesterol al mil porque su vocación autodestructiva no puede contenerse; y además, te ven mal porque no estás en la misma situación. (¿No te parece que ya estás muy flaca(o)? ¡¡Te ves enferma(o)!! ¡¡No vayas al gimnasio, mejor te inivito un café y pastel!!)

Como docente, estoy cansada de ver alumnos con sobrepeso que se atiborran de coca-colas, gansitos, papitas picosísimas y sopas maruchan bajo el pretexto de sus progenitores de “que coma ahorita que puede luego, aunque quiera, no podrá comerlos”. El claro ejemplo lo tengo en casa: eso le dijeron a mi Pa’, que comiera todo cuanto quisiera (dos o tres veces de chavo lo tuvieron que llevar al hospital por congestión de tanto comer) y ahora, un hombre mayor, enfermo, no es capaz de decir que “no” a lo que lo daña porque, parece, su vida vale dos panes con mermelada, unos tamales o un Café Carajillo después de cada comida.

Todavía falta el pretexto típico (también de los fumadores) de “de algo me tengo que morir”. Bueno, eso sin duda; sin embargo, ¿no sería preferible vivir con la mejor calidad de vida posible, en lugar de dormir rodeado de aparatos para medir el azúcar, la presión y un botiquín  lleno de medicamentos que haría morir de envidia al dr. simi? Y para cerrar, tal como los alcohólicos, luego de la comilona, viene la resaca y el arrepentimiento y esa, creo yo, no es una buena forma de vivir.

Gente, cuidado con cómo enseñan a comer a sus diablillos. Claro que hay que comer, pero comer bien; pero que eso no sirva de pretexto para tener a tus hijos obesos (y “sanotes”) dominados por tu despensa llena de galletas, harinas y grasas y tus ollas llenas de tortas ahogadas, carne en su jugo, gorditas, cueritos, tamales y menudo y, a través de eso, manipularlos y discretamente, o no tanto, hacerles ver que nadie los querrá tanto como tú, que solo les das lo que les gusta y lo que quieren, aunque los esté matando.

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Luna
Radical. Sectaria. Atea. Inconforme. Rebelde e incansable. Amo los cambios, pero me enamoro para siempre.Creo muchos requieren protección de sí mismos y los demás deberíamos de huirles. Feminista; harta de andar explicando que se busca la igualdad y que el feminismo también defiende los derechos de los hombres a romper estereotipos. Amo el México que se construyó por siglos, pero que los mexicanos de hoy estamos destruyendo, así que mi anhelo es irme lejos. Trabajo arduamente, aunque ellos hacen como que me pagan. Aun así, soy feliz. Despierto a diario junto a alguien que disculpa todos mis defectos y que me hace sonreír solo con respirar. Nunca me haré millonaria; pero, rica, ya soy.
Luna

Radical. Sectaria. Atea. Inconforme. Rebelde e incansable. Amo los cambios, pero me enamoro para siempre.Creo muchos requieren protección de sí mismos y los demás deberíamos de huirles. Feminista; harta de andar explicando que se busca la igualdad y que el feminismo también defiende los derechos de los hombres a romper estereotipos. Amo el México que se construyó por siglos, pero que los mexicanos de hoy estamos destruyendo, así que mi anhelo es irme lejos. Trabajo arduamente, aunque ellos hacen como que me pagan. Aun así, soy feliz. Despierto a diario junto a alguien que disculpa todos mis defectos y que me hace sonreír solo con respirar. Nunca me haré millonaria; pero, rica, ya soy.

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