Primera sesión 1° parte


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Hay algo de romántico en el recuerdo de mi primera sesión. Seguramente me veía toda dork e incómoda, pero en mi cabeza el recuerdo es de un momento perfecto.
Yo tenía muchas dudas y miedo, no lo voy a negar. Me entusiasmaba la idea, pero, como todo lo desconocido, me provocaba ese miedo rico que te hace liberar deliciosa adrenalina.
Master, como le llamaremos de aquí en adelante, fue muy muy complaciente con los términos de esa primera sesión. Lo primordial era que me sintiera segura, así que tuvo ciertas concesiones conmigo.
La primera fue que no quise que fuera en su casa. Nunca había ido y era algo desconocido para mi. Eligió que fuera en el Camino Real, lo cual estuvo muy pinche nice y me dio seguridad. Cualquier cosa que saliera mal, podría gritar por ayuda (o eso creía, no tomé en cuenta que podría esta amordazada….)
La segunda fue que, a pesar de la discreción que este tipo de relación conlleva, quería que alguien supiera dónde y con quién iba a estar y qué iba a hacer. En términos muy vagos y generales, le avisé a mi BFF que iba a tener sexo maravilloso y rudo con el hombre que había conocido hacía unos meses, y que si no sabía de mi a las 11 de la noche era hora de llamar a la policía.
Master fue muy específico en lo que quería que me pusiera esa tarde. Medias delgadas, tacones muy altos, vestido arriba de las rodillas, no underware. Cabello suelto. Debía llevar un cambio de ropa, por algo más cómodo. Sin aretes, collares o pulseras. Maquillaje discreto. Las uñas cortas. Totalmente depilada.

Fue muy específico y yo muy desobediente. Obvio llevé ropa interior por que cómo iba a andar así por la calle. Se me olvidó quitarme los aretes y mi vestido era demasiado corto. Y nunca me había depilado por completo así que estaba medio mal hecho todo eso.

Lo que tenía que hacer era llegar al Camino Real a la hora establecida, preguntar por él en el lobby y esperar por instrucciones.

Llegué fucking late. 10 minutos, pero late. Damn.

Me entregaron un sobre con mi nombre. Me temblaban las manos, las piernas, la voluntad. Dentro, había una keycard y una nota. Damn, qué bonita letra tiene.

La nota decía algo así:

Querida B:

Esta llave es para ti. Debes ir a la habitación, dejar tus cosas en el tocador y esperarme hincada junto a la puerta.
Quiero que tengas muy presente que si esto es lo que quieres, no hay vuelta atrás. Serás mía.

M

(continuará….)

Algunos datos han sido modificados para proteger la identidad de los pervertidos aquí involucrados.

Comentarios
Anónimo

Lo que pensamos es un proyecto que inicia con un grupo de amigas, sus ganas de escribir y mostrar al mundo lo que tienen en el borrador.


Te invitamos a leer el perfil de las colaboradoras, que estarán escribiendo *cada semana*, a menos que un grupo de alienígenas ancestrales las secuestren y les impidan contarles sus aventuras hasta que regresen.


@_loquepensamos


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