Propósitos de año nuevo: Por qué no cumplo y qué hacer al respecto.


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Es clásico que empecemos el año nuevo llenos de planes y deseos para cambiar. Que si el peso, que si el dinero, que si la salud… todo se convierte en un sueño posible de lograr y por lo mismo, gastamos tanto energía como recursos económicos para alcanzar nuestras metas y objetivos deseados.
Lo paradójico es que en muchas ocasiones nuestra energía parece desaparecer a los pocos meses, semanas, días o hasta horas. En esos tristes momentos en el que nos damos cuenta de que seguimos gordos, pobres y enfermos nos damos de topes mal pedo… me tiro a la mierda porque soy un maldito procrastinador, porque no tengo fuerza de voluntad o porque simplemente soy un huevón de lo peor.  Y así pasan los meses, de repente llega Diciembre y el círculo vicioso vuelve a empezar.
Justo este año empecé con varios planes en la mente que, espero-diosmediante-porfavor, necesito llevar a cabo. No son tan específicos como el cuerpazo o dejar de fumar… son más generales, pequeños proyectos que nutrirán mi almita y por consecuencia, todo lo demás. Pensando en los objetivos de años anteriores me di cuenta de que realmente he alcanzados muchos de mis sueños aunque he dejado otros de lado por maldita huevona, la verdad. Fue entonces cuándo me pregunté si la ciencia tiene alguna explicación sobre porqué carajos no se alcanzan la mayoría de los objetivos de fin de año.
Obviamente encontré muchos artículos al respecto, cosa que me hizo sentir bastante bien porque no soy la única procrastinadora de la historia. De entrada, encontré que al rededor del 88% de los gringos no cumplen sus “resoluciones” de Año Nuevo (Esto se traduce a 156 millones de objetivos fallidos, lo cual es MEGA triste). Efectivamente, existen millones de personas que se abandonan en el camino de cumplir sus sueños… y viene de nuevo la pregunta: ¿Por qué?
De acuerdo a la ciencia, los propósitos de año nuevo no se cumplen porque para el cerebro son prácticamente imposibles de lograr. La razón, voluntad. 
A pesar de lo que mucha gente cree, la voluntad no nace, se hace. La parte pre-frontal de nuestro cerebro (está en nuestra frentecilla) es la responsable de albergarla a ella, a la atención y memoria a corto plazo. La voluntad se ejercita, igual que a esas nalguitas caídas que queremos embellecer.
¿Qué hacer?
 
De acuerdo a la ciencia, lo mejor que podemos hacer es convertir los deseos abstractos en hábitos. Lo mejor de esto es que éstos se logran poquito a poco. Por ejemplo, si queremos cuerpazo, en lugar de pagar la mensualidad del gimnasio más pípiris de la ciudad, podríamos empezar por subir las escaleras de la oficina y no el elevador. Ya si la idea es dejar de fumar, podríamos saltarnos el cigarrito post-comida… Como ven, las metas se alcanzan trabajando diario, aunque sea poquito.
¿Y luego?
 
El profesor standforiano Baba Shiv sugiere cuatro pasos básicos para lograr nuestros sueños dorados:
1. Escoje uno nomas
Mientras más objetivos tengas, más difícil será alcanzar todos. El cerebro se sobrecarga machín con tanta cosa en nuestro ser. Así que deja de sabotearte y escoje el que sea más importante para ti. Prioridades, que le llaman.
 2. Pasos bebés
Recuerden, el punto es que dure y no hacer 50 lagartijas para bajar el tamal de la mañana. Si ya te lo compraste, cómete la mitad o bájate del camión/taxi/metro una cuadra antes y camina.  Los baby steps lo son TODO para armar hábitos y alcanzar el sueño.
3. Cuéntaselo a quien más confianza le tengas.
Al ser animalitos sociales, el compartir nuestros planes y metas hace que se conviertan en algo más serio. Haz el compromiso contigo mismo y compártelo con tu pareja, familia y amigos (Facebook neta que no cuenta). El apoyo de tus seres queridos será crucial mientras sudas la gota gorda.
4. Premios, por favor.
Los autodetalles son lo máximo en cualquier circunstancia. Cuantimas si estás alcanzando poco a poco tus metas. Date un regalo cada que logres algo. Digamos, si llevas ya un mes haciendo ejercicio de forma constante, cómprate unos tenis lindos, una playera nueva… ¡Date una cochinada! El que no te premies o hagas algo bonito para felicitarte es garantía de que te dará hueva la vida y vas a abandonar el pedo. (De nuevo, Facebook neta que no cuenta)
Después de estos cuatro puntos me sentí mejor. Hoy, por ejemplo, regresé en bici del trabajo. Aunque casi se me sale el bofe, porque sin condición, me sentí muy contenta por haberlo logrado.
Mi objetivo los siguientes 15 días es regresar a casa en bici. Si lo logro, me voy a comprar un casco de nervios para  que me salve la vida y al mismo tiempo ande a la moda… No está tan difícil, ¿O si? Ya les platico lueguito cómo va la cosa este año. Cuéntenme qué quieren hacer ustedes y si un grupo de autoayuda es necesario, pues que se arme.
Comentarios
Jádisha Déciga
Psicoterapeuta humanista.
Fan de las cosas bonitas, de todas ellas.
Jádisha

Psicoterapeuta humanista. Fan de las cosas bonitas, de todas ellas.