Qué afortunada poder ser indiferente.


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“¿Me odias verdad?” … así comenzó el whatsapp que envió el sujeto “x” porque yo llevaba días ignorándolo. ¿Por qué lo ignoraba?, simple: porque a través de sus palabras me di cuenta que con razones o sin ellas hay personas que simplemente son idiotas y eso nunca va a cambiar. Son personas de quienes aprendes que ninguna palabra es inocente y por mas disculpas y “lo siento” que te diga, sus palabras no son inocentes y nunca lo serán.

Incluso ahora mismo sigo pensando que, el decirme: “ah, ya sé, te caché en la cama con tu novio” (risa burlona de “x”)…

Cuando yo me encontraba inmersa en la confusión y la tristeza frente a una situación que nada tenia que ver con un novio o lo que fuera; solo fue una muestra contundente de su machismo, de su ignorancia y su mucha estupidez. No entiendo el objetivo de ello, como también entiendo que no me sentí ofendida, mas bien, me sentí iluminada, así, tal cual.

Y es que, si antes ya sabía el tipo de patán que es el sujeto “x” sus palabras en ese momento abrieron paso a la luz dentro de mi cabeza y entonces mi voz interior dijo: “querida, creo este es el momento perfecto para que veas con toda claridad la clase de hombre que es “x” y de una vez por todas cortes todo de raíz” … y así fue.

A partir de eso, comencé simplemente a ignorarlo, llamadas, mensajes, más llamadas, más mensajes que ni siquiera abrí por varios días, hasta que al final vi un mensaje que iniciaba diciendo: “¿Me odias verdad?”, a lo que yo respondí con certeza: “No, si te odiara significaría que aún algo de ti me importa, y no es así, me doy cuenta que eres el tipo de persona que no merece mi odio, pero no lo tomes personal, tal vez es porque mi naturaleza es no odiar y la tuya es ser un cretino y al fin lo comprendí, no te odio, solo soy indiferente, para mi no existe más”.

Por ahí leí que ignorar es mas duro que odiar, porque cuando odias aún le das un valor a la persona, situación o cosa, pero cuando simplemente la ignoras, simplemente no existe, y eso siempre termina por doler más. Quizás en algún punto, volvamos a hablar por la causa que sea, o no, no tengo certeza de eso en absoluto, pero lo que si sé, es que, no siento ningún tipo de pena, más bien me sentí hasta ligera, fue como por fin decirle: “adiós”.

 

 

Comentarios
Lena S

Me gusta bailar y ser narradora de historias al mismo tiempo que vivo la mía, también acariciar gatos y perros y estoy convencida de que mi sangre tiene mas partículas de oxígeno que glóbulos blancos… No soy malhumorada y tengo hábitos cuestionables, pero todos placenteros.


Lena S

Me gusta bailar y ser narradora de historias al mismo tiempo que vivo la mía, también acariciar gatos y perros y estoy convencida de que mi sangre tiene mas partículas de oxígeno que glóbulos blancos... No soy malhumorada y tengo hábitos cuestionables, pero todos placenteros.