Qué sí es y qué no es la depresión Parte IV – Los efectos físicos


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Obvio, insomnio. Obvio, dormir de más. En general un montón de desórdenes del sueño que no sólo alteran la percepción de cómo vemos lo que ya de por sí para nosotros está deformado.

El sábado me desperté muy temprano, me dormí tarde; el domingo más temprano aún. El lunes me costó mucho trabajo levantarme y me dormí a mi hora pero desperté a las 4:30 am del martes. Y sigo despierta. Y mi cuerpo está agotado, pero no tengo sueño. Tengo una especie de… sopor físico y mental que me obliga a no concentrarme en nada y preocuparme por todo.

A medio día tuve fiebre, mareo, sensación de vómito. Si hubiera estornudado… pero no. El hambre me va y me viene. Y más que hambre, la sensación de comer por compulsión algo. Un sandwich de queso, un yogur. A media tarde quise pan casi como si se me fuera la vida en ello. Bendito sea Dog Cheesus, Pam tenía una barra de frutas en su cajón.

La sintomatología de gripa o embarazo se me quitó luego de compartir por… séptima vez el recuerdo del trauma desde el miércoles pasado cuando lo recordé. Pude volver a caminar sin sentir que me caía y la cabeza me dejó de pesar.

He escrito cuatro veces ya el archivo que debo entregar ayer al cliente, no me gusta, no le entiendo, siento que dice nada. Me revuelve. Tengo miedo de no dormir y tengo miedo de meterme en la cama y no poder despertar para llegar a la oficina. Si tan sólo fuera viernes…

Ayer ritualicé mi desbloqueó del trauma que aparentemente generó gran parte de mis rasgos de personalidad, o locura clínica, o desórdenes emocionales o como sea que le quieran decir. Me tatúe por primera vez un diseño sólo para mí, que no rinde tributo a nadie, que no le promete nada a nadie. Me cuida y me vigila y nos cuidamos. Es un “Milefante”.

Lo tengo en la muñeca derecha y me ve directo cuando llevo la mano a la frente para descansar las ideas, cuando se te está cayendo el mundo. Ese elefante soy yo de niña. Es un elefante con cuernos aunque es bebé. Es un elefante porque tiene la piel dura, porque no es agresivo pero es poderoso. Porque necesita hacer el trabajo de un adulto para poder existir en un mundo rodeado de otros animales que no parecen elefantes.

En las orejas del elefante hay plumas. Es lo único que tiene de delicado. Lo único que se puede romper o deshacer. Es un elefante que ahora, después de haber recordado, se sabe vulnerable y lo acepta y lo muestra al mundo; aclara que, aunque sea un animal poderoso necesita ser tratado con cuidado.

 

Después de 32 años me acuerdo, ahora el reto es acostumbrarse a vivir sin la duda.

 

Post original en Echar el chal, publicado el 14 de marzo de 2012
Comentarios
Maríaisabel Mota
Vivo en eterno Social Media (rehab) y como de ello. Dirijo @PataPirata y por lo tanto, vivo entre animales. Escribo por necesidad de cordura, porque me gusta leerme. Soy padawan amateur, rescato Banthas, surfeo el caos.

Vivo en eterno Social Media (rehab) y como de ello. Dirijo @PataPirata y por lo tanto, vivo entre animales. Escribo por necesidad de cordura, porque me gusta leerme. Soy padawan amateur, rescato Banthas, surfeo el caos.