Redonda, suave y con celulitis


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La historia de mi amor propio es corta, pero dolorosa. Mi madre se encargo de destruir cualquier rastro de seguridad, autoestima y amor que pudiera sentir por mi y mi cuerpo. Ante sus ojos, siempre fui gorda, floja y nunca lo suficientemente bonita. Así crecí, haciendo menos mi cuerpo, intentando ocultarlo, haciendo mil dietas, pensando que si tan sólo podía llegar a cierto número en la báscula, entonces sería merecedora de amor, de ser vista, de un lugar en el mundo de la gente bonita. Mi mamá me comparaba con mis primas, con mis amigas. Más alta, más delgada, más atlética, con más fuerza de voluntad, con ojos más claros, con mejor pelo, con uñas más largas. Deseaba, en resumen, ser otra.

 

foto de steph adolescente

Y más o menos así viví hasta que cumplí 30. Entre dejar de fumar, anticonceptivos y antidepresivos, empecé a subir de peso como nunca antes. Pero al mismo tiempo, figuras como Tess Holliday, mi querida Andrea Ivich, BodyPosiPanda, entre otras, empezaron a entrar en mi vida. Dejé de pesarme, compré unos jeans más grandes y me empezó a valer tres kilos de riata lo que dijeran los demás. Empecé a sentirme feliz, a comer sin culpa. Dejé de intentar hacer dietas estúpidas y a cambiar los contenidos que consumo en redes.

¿Y tu salud, Stephanie? Déjenme decirles una cosa: cuando más delgada estuve, pesaba 68 kilos. 68. Para mi 1.76 de estatura. Todos me chuleaban, me decían lo maravillosa que me veía. NADIE se preocupaba por mi salud, y ¿saben? Pasé por una de las peores infecciones estomacales de la historia, que me hizo bajar 14 kilos en 4 meses. Estaba anémica, me quedaba dormida en todos lados (sí, incluso manejando) no podía comer nada porque todo me hacía daño. Pero me veía fabulosa. NOMAMEN. Ese pretexto de la salud es BULLSHIT. Lo que les molesta es ver cuerpos gordos felices, sin cubrirse, disfrutando da la vida. Yo no veo que se preocupen por la salud de sus amigos flacos que desayunan cocacola y cigarros. O de sus amigos flacos que toman redbull como si fuera agua. O de sus amigos flacos que no duermen bien. Esto es un pretexto de mierda.

Yo no digo que TODOS tengan que ser gordos para ser felices. Lo que digo es que cada quién su pedo, y como cada quién su pedo, yo soy gorda y soy feliz. Y he sido más feliz con estos kilos que cuando pesaba 68 y estaba anémica.

Oye, pero pues vas al gimnasio. Sí, pero no voy para bajar de peso.

Oye, pero eres vegetariana. Sí, pero no para bajar de peso.

¿Y qué pasa si bajo de peso mañana? También está bien. ¿Y si subes 10 kilos más? También esta bien y es muy mi asunto.

Aprender a verme sexy a mi misma, en este cuerpo, ha sido todo un reto. A mi me parecen muy sensuales los cuerpos grandes, pero en cuanto al mío se refiere, aún me faltaba dar ese paso. ¿Saben qué ayudó un chingo? Que alguien más me tomara fotos. En cuanto la bella Andrea me mandó el resultado de la sesión de fotos, no pude de amor. No me disculpo por nada, me amo por lo redonda, suave y con celulitis que me veo en esta foto. Y ya.

 

foto de chubby sexy steph

Gracias Andrea. Y pásenme dos rebanadas de cheesecake, que voy a celebrar lo sabrosa que me veo.

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Steph Reg
Experta en dejar las cosas a medias.
Treintona, diseñadora que no diseña, le gustan perros y gatos.
Todo lo que dice su Tinder es verdad.

Follow: @steph_regin
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Experta en dejar las cosas a medias. Treintona, diseñadora que no diseña, le gustan perros y gatos. Todo lo que dice su Tinder es verdad. Follow: @steph_regin

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