Salir con “la otra”


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Hay momentos en nuestras vidas, en que nos arrebatan la atención y el tiempo de nuestra persona amada. A veces tratamos de competir o de destruir a la competencia. Sin embargo, he aprendido con el tiempo que acercarme a la otra ha sido muy satisfactorio tanto para mí, como para mi esposo. Pero antes de que su imaginación se dispare hasta los cielos, debo recalcar que “la otra” no es una persona, sino un deporte: La escalda. A continuación, les comparto mis diez razones para salir con “la otra”:

1.- Porque le tengo miedo a las alturas

Pues para aquellos desafiantes de las alturas o con temor a ellas, este es un deporte que te ayuda a enfrentarlas. Recuerdo que hace 10 años, cuando empecé a practicarlo, lo hacía sin entender por qué le llaman “extremo”, hasta que descendiendo en rappel resbalé y quedé colgando como un mono volador que se detiene de su cola en las ramas para no caer (5 segundos me bastaron para pensar que era muy joven para morir).

Por fortuna, no solté mi cuerda de la vida y, debido a que soy propensa a accidentes en donde nadie pensaba que podria existir alguno, 20 metros  abajo de mí había el pie de un angel. (así se le llama a la persona que detiene tu cuerda de la vida en caso de que tu la sueltes).

Así que seguiré escalando y seguiré llenando mi cuerpo de adrenalina hasta que un día se me quite ese miedo. Y si no pasa, jamás tendré el placer de subirme al la torre llamada KILAWUEA de Six Flags.

2. Porque me gusta la naturaleza

Es increíble la cantitad de lugares que encuentras para escalar en roca, cada lugar es diferente, algunos llenos de más insectos que otros, pero en general, te ayudan a despejarte de la cotidianidad y de la ciudad. De hecho, te relaja estar en estos lugares, hay mucha paz.

El único problema es cuando tienes que ir al baño y tienes que buscar el arbusto más cercano. O cuando oscurece y me da miedo que me persiga el hombre enmascarado que sale en Halloween la película.

3. Porque la escalda es la amante de mi esposo

Yo comencé a escalar porque a mi novio le gustaba escalar. Cuando nos separamos (si, mi historia de amor tiene sus respectivas separaciones) dejé de practicarlo. Mientras tanto, el ahora esposo lo siguió practicando, se volvió más fuerte y más pro. Y yo: me volví… mmm… más miedosa y menos pro.

Antes de casarnos, él “entrenaba” 3 a 4 veces por semana por más de 3 horas, lo disfrutaba pues para él es su desestres. Entonces, comenzamos a vivir juntos en “Santo Matrimonio” y como esposo increíble que es, lo redujo a 2 veces por semana. Al ver la pasión con que lo hace, me he puesto celosa de “la otra”, así que decidí volver a ser parte de ella y ahora voy con él, no todas las veces que él va al gimnasio, pero trato de hacerlo con frecuencia. Cuando salimos a roca natural obviamente no pienso dejarlo solo con “la otra”, así que nos vamos juntos los tres muy felices ¡para hacer un trío!

4. Por la “climbing secret society”

Esta sociedad me encanta!, en la “climbing secret society” hablan de sus rutas, de sus nuevas y más técnicas”gatillas” (nombre común de los zapatos de escalada en México). Pero lo que más me gusta de esta sociedad es que todos te apoyan aunque te tardes 3 horas en una ruta de 10 minutos (sí, lo digo por mí). Cuando vas al gimansio de escalada, es como si entraras a una fraternidad, todos se conocen por sus nombres, a todos les interesa saber como te ha ido o porque hace mucho que no te ven.

Lo que más me gusta de esta sociedad es que todos se apoyan entre sí, cuando estas al final de una ruta y crees que ya no puedes más, siempre es muy padre escuchar a un Alemán diciendote “vamos, tu puedes” en español.

5. Porque me gusta el diálogo que entablo conmigo misma

Pues sí, quién no habla consigo mismo y se responde a si mismo con la respuesta correcta. Yo sí lo hago y créanme, lo hago muchas veces. Cuando escalo, lo hago para entender que yo soy la única que puede seguir o detenerse, que aunque me duelan las manos, los dedos o los pies, soy yo la que puede decidir si continuar o quedarse. Así que hay días en los que el diálogo conmigo misma termina en que debo de parar ¡porque ya no puedo más!  (así es, no siempre termino la ruta).

Hay otros días, más recurrentes cada vez, en los que cuando me quiero dar por vencida recuerdo que siempre se puede más y que ya falta menos que cuando empecé. Así, al terminar me doy cuenta que todo está en la cabeza (suena a libro motivacional, pero es la verdad). Este deporte si algo me ha enseñado es que todos tus límites están en tu cabeza.

6. Porque me gusta que me digan que no puedo

Pues sí, los seres humanos somos toda la vida como niños chiquitos: cuando más nos dicen no lo hagas, más te empeñas en hacerlo para probar que SÍ eres capaz. La verdad, en mi caso yo soy la única que me dice a mi misma no puedes, por eso me regocijo de felicidad cuando termino una ruta y me digo a mi misma.. “¿No que no?”

7. Porque cuando estoy arriba, quiero bajar.

Cuando estoy subiendo, ya quiero llegar al final, para terminar la ruta y bajarla inmediatamente, porque regreso al punto 1: ¡¡¡le tengo miedo a las alturas!!!

8. Porque juego a ser “Spider-woman”

Pues en el transcurso de mi diálogo interno, pienso que soy una superheroína a punto de rescatar a Gloria que se encuentra perdida  de miedo a muchos metros de altura esperando ser rescatada por Spiderwoman (mi Spider-man está abajo asegurándome).

9. Porque empiezo a rezar por mi vida

Soy una mujer católica y no me averguenzo de ello. No voy a convencer a nadie de que se vuelva católico o que rece por su vida, pero yo sí lo hago. Y me gusta hacerlo, así dependa o no mi vida de ello. Honestamente lo hago más veces cuando siento peligro por mi vida y  me ayuda muchisimo también. Veo señales divinas hasta en las abejitas que vuelan conmigo durante todo el camino hasta llegar a la cima. No sé si sean simplemente insectos, pero para mí es como si cada BZZZ fuera un ¡TU PUEDES, SIGUE ADELANTE!

LA ÚLTIMA ES UNA RAZÓN PARA ESCALAR, QUE PARA MÍ NO ES IMPORTANTE:

10. Haces ejercicio para mantenerte en forma

Para mí, ese no es el punto. Si eso fuera, creo que todos los días iría al gimnasio de escalada a entrenar la fuerza en mis brazos, pero el punto para mí es DIVERTIRME con ADRENALINA mi nueva amiga.

La verdad es que he conocido a personas increíbles, he superado limites que jamás pense que podrían existir y honestamente también hay otra cosa que disfruto mucho: es ver lo que hace mi esposo. A veces me pregunto si algún día seré capaz de hacer las cosas tan increíbles que él hace, lo admiro porque aunque se caiga, tiene una capacidad de reponerse ¡muy cañona! ¡Yo llevo 10 años tratando de reponerme de una caida chiquita!

Los invito a que se animen a salir con “la otra” (cualquiera que sea la pasión de su pareja), no les digo que cambien su forma de ser o se mimeticen con su ser amado, sino simplemente abran la puerta a la oportunidad de compartir momentos divertidos juntos.

Quien esté interesado en un deporte como este, les recomiendo que busquen expertos para que los asesoren. (les recomiendo a mis amigos de www.rutalterna.mx).

Comentarios
Gloria Martinez
Ingeniera por profesión, soñadora por convicción. (Y me vale que eso sea más trillado que las canciones de José José en la fiesta a las 4 de la mañana)
Dicen que hay tres hombres en la vida de una mujer: El amor de su vida, el hombre de su vida y con el que se casa. El caso de esta chica de cabello chino como tallarín, es una excepción. Recién casada con el amor y hombre de su vida, nos platicará las peripecias de lo que es vivir en un mundo paralelo.
Suele escalar y hacer yoga, se ha metido tremendos sustos y ganas de dejarlo y dedicarse a algo menos peligroso (obviamente hablamos del yoga).
Amante de la comida mexicana y orgullosamente chilanga, adora viajar, fiestear y es adicta a las palomitas y casi cualquier cosa que desborde Valentina.

Transmitiendo desde Kassel, Alemania – Gloria, la que habla de si misma en tercera persona.

Follow: @glow_mtz
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Ingeniera por profesión, soñadora por convicción. (Y me vale que eso sea más trillado que las canciones de José José en la fiesta a las 4 de la mañana) Dicen que hay tres hombres en la vida de una mujer: El amor de su vida, el hombre de su vida y con el que se casa. El caso de esta chica de cabello chino como tallarín, es una excepción. Recién casada con el amor y hombre de su vida, nos platicará las peripecias de lo que es vivir en un mundo paralelo. Suele escalar y hacer yoga, se ha metido tremendos sustos y ganas de dejarlo y dedicarse a algo menos peligroso (obviamente hablamos del yoga). Amante de la comida mexicana y orgullosamente chilanga, adora viajar, fiestear y es adicta a las palomitas y casi cualquier cosa que desborde Valentina. Transmitiendo desde Kassel, Alemania – Gloria, la que habla de si misma en tercera persona. Follow: @glow_mtz

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