Sé que volverás…


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No sé cómo, cuándo, por qué, en qué plan o con qué pretexto, pero sé que vas a regresar… Que puede ser un día cualquiera, espero que pronto, aunque sé que aún estás muy lejos…

Te amo y te espero, pero me fui porque sé que no podrías amar a alguien a quien no respetas, a quien no admiras… Y lo sé, porque aunque fui tu pareja en muchos o todos los sentidos, nunca fue una relación formal. Nunca dejaste atrás tus miedos, ni barreras, ni quisiste perder tu libertad…

Te concibes solo y crees que puedes prescindir de mí tan fácilmente, aunque hayas pensado en algún momento o en varios pequeños, que podías hacer una vida conmigo… Además, también tenías que sanar tus heridas… Por eso me alejé, nos di un tiempo, un “break” lejos para que puedas arreglar tu cabeza, saber lo que quieres y lo que verdaderamente sientes…

Sé que te da rabia, que te entristece y que no quieres demostrar nada. Te conozco tan bien que sé que más de una decena de veces te has quedado con ganas de marcarme, de insistirme, de preguntar por mí y no lo haces. Aún te dominan tu orgullo, tu miedo y tu soberbia, como a mí me dominaba el miedo de perderte, pero ¿cómo podrías amar a alguien así?

No, tú quizás podrías amar a alguien que tenga una vida aparte, que se ame más de lo que te ama a ti, que te ponga tus límites y se haga respetar por ti, que no se deje llevar por sus emociones, para que puedas confiar de lleno en ella. Por eso necesitaba alejarme. Demostrarte que soy esa mujer que puede caminar contigo y sin ti…

Alguna vez leí que, antes de estar buscando a la mujer ideal, uno debía más bien preocuparse por ser el hombre ideal para cuando ella llegue a su vida… Aquí es al revés y lo creo totalmente, quiero ser esa mujer que te enamore, quiero convertirme en ella.

No sabes cuánto deseo que pasados unos meses, cuando vuelvas, pueda platicarte todo lo que he hecho, los sueños que cumplí, lo mucho que cambié, que me convertí en una mejor persona por ti y para mí.

Quiero aún que seas el hombre de mi vida, porque tú has sido quien me enseña y me deja enseñarle, quien me quiere tal cual soy, quien tantas veces no me dejó ir, con quien quiero vivir, con quien siento esa química en tantos niveles distintos…

Pero ¡ojo! No te tardes, pues no te estaré esperando para siempre.
No te responderé tampoco, a menos que tengas algo importante que decirme. Ahora es tu papel convencerme de que vale la pena volver para amarte…
Pero si no, si llego a encontrar a alguien más en el camino, no me culpes, porque no es lo que yo lo buscara y quizá sí aparezca, lo sabes. Lo sé, porque no puedo estar cerrada ante la posibilidad de conocer a alguien nuevo, no puedo obsesionarme con la idea de que vas a volver y ponerle barreras al mundo exterior cada vez más infranqueables.

Quizá conozca a alguien que en ese momento me llene igual o más que tú y ahí sí me habrás perdido…

Te conozco tan bien que sé que lo intentarás con alguien más, que querrás hacerme rabiar, que querrás demostrarte a ti mismo que “hay muchos peces en el mar”, que cualquiera te amaría como yo, que con cualquiera sentirías lo que conmigo sentías… Y eso será enteramente cosa tuya, allá tú si quieres engañarte, porque yo no caeré en provocaciones, pues entonces me dirás que fui yo quien decidió dejarte. Y sí, no quiero ser otra, ni ocupar el lugar de otra, quiero un lugar para mí, que realmente me merezca.

Muchas veces me han dado ganas de escribirte que te extraño, que hagamos las cosas bien, pero eres tú quien no puede ofrecerme eso y no podrías amarme si te ruego. No quiero volver a lo mismo, a que me duela, a no saber qué esperar de ti y caminar en arenas movedizas… Por la misma razón no te contesto: si no puedes ofrecerme nada, no debo alimentar una ilusión. Si no has cambiado de idea, no puedo sentarme a esperar a que lo hagas…

Es como en los negocios: ya no te voy a comprar a un alto precio tan escasos sentimientos. Ofréceme lo justo o encontraré otro proveedor, más claro y honesto. Yo no compro desamor que no será redituable, pero si me ofreces amor, puedo hacerlo crecer y que nos beneficie con creces. Una relación ganar-ganar.

Mientras tanto, aprende que esto ya terminó, tuvo un fin y queda en ti si es que existe otro principio; pero si no has cambiado, si no sabes lo que quieres aún y no has dejado atrás tu soberbia… No me busques, por favor.

Ve también esto como una prueba de fuego, mientras yo te estoy extrañando, quizás tú me estés olvidando… O visceversa…

Quizás tampoco estamos destinados a estar juntos y no me obsesiona la idea, te quiero y me quiero, eso me da el impulso suficiente para seguir adelante…
Sueño, sí, quizás es boba la ilusión de pensar que volverás por mí, porque no quieres hacerlo… Y no importa, porque las ilusiones también se desvanecen con el tiempo…

Yo sé que volverás, y ruego porque no sea demasiado tarde, porque quiero vivirlo contigo, otra cosa, otra vida, juntos… Pero si no, gracias por esta nueva yo, por esta oportunidad de estar sola, de crecer como persona y de este tiempo… Gracias por haber sido mi inspiración para querer convertirme en la mejor mujer que puedo ser, que si no es para ti, podrá ser para alguien más, pero que esta vez la ame, la valore y se quede con ella sin chistar…

Comentarios
Gin Caballero

Amante del arte en todas sus facetas, noctámbula, cafeinómana, enamorada del amor, emocional, inteligente, lógica y valemadrista… Viviendo el aquí y el ahora…


Azul de luna

Amante del arte en todas sus facetas, noctámbula, cafeinómana, enamorada del amor, emocional, inteligente, lógica y valemadrista... Viviendo el aquí y el ahora...