Ser padre: 5 momentos épicos entre él y yo.


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papa

Mamá sólo hay una y Papá también. Por más que las mujeres solteras y con hijos se empeñen en decir que no necesitan de un hombre para sus críos, crecer con una figura masculina presente marca una diferencia tangible en la historia de cada uno de nosotros, igual que no tenerla… o contar con un padre castrante.

En mi caso, Huguis, mi papá, es realmente una figura de afecto y amor bárbara. Creo que desde el momento en que nací nos conectamos en niveles bien profundos. Tanto que, según me cuenta mi madre porque aún era un bebé y no me acuerdo de esto, no me dormía hasta que llegara a casa de trabajar. Los primeros recuerdos que tengo de él son las siestas que nos aventábamos en mi camita, donde me arrullaba su axila que olía al condimento de sus pollos rostizados, sudor de trabajo y perfume Cartier (jajaja ¡Qué rico!).

Es por esto que, en el mes del padre, quise recapitular los 5 momentos épicos en nuestra historia:

1. ¿Qué pedo con tus lunches gigantezcos, papá?
Supongo que es generalizado el modo en que, los papás y mamás que aman un chingo a sus hijos, les dan de comer. Me he percatado que el amor es directamente proporcional a la comida y por eso, mi papá me hacía lunches de adulto cuando apenas iba en primero de primaria. Sandwich triple de huevo, fruta, verdura, tepache, licuado… creo que pesaba más el lunch que mi mochila. Nunca me los acabé y muchos terminaron en el bote de la escuela. (¡¡¡PERDONAME, PA!!!)

2. Las mañanas con Héctor Martínez Serrano.
Don Huguis se despertaba a las 5 am a preparame el desayuno (igual de enorme que el lunch) e invariablemente prendía el radio en el programa de Héctor Martínez Serrano. Hasta los 17, me pasé las mañanas escuchando las quejas de señoras que llamaban al programa para que “los especialistas” les resolvieran la vida. Fue gracias a este show que conocí lo que significa el sexo oral y me encantó la idea de escuchar los issues de la gente. Hoy soy terapeuta 🙂

3. La primera vez que peleamos horrible.
Era mi fiesta de 16 años y me fui a un bar a celebrar. Cuando pasaron por mi, el papá se dio cuenta que invité a varios “hombres”. Me gritoneó horrible en el carro y estoy casi segura de que me dijo que me estaba comportando como una puta. Se le botó la canica mamón y a mi también. Creo que le dije maldito alcohólico (No bebe mas que vino tinto en las fiestas, muuuy de vez en cuando). Fue un festival de exageraciones que terminó en muchas disculpas por ambos lados y un abrazo de lo siento. En la pelea empezamos a sentir más respeto el uno por el otro, como adultos.

4. Lo siento hija: no estoy bien para ti.
Cuando se divorció de mi mamá, Huguis se rompió. Después de un accidente donde casi se muere y recién salido del hospital, habló conmigo muy seriamente. No lo he visto en una situación más vulnerable… en esos momentos me pidió disculpas mientras me decía: Hija, estoy en el peor momento de mi vida. Me siento muy mal y desafortunadamente no estoy en condiciones de apoyarte emocionalmente y estar aquí para ti. ¿Podríamos tomar unas sesiones terapéuticas juntos? ¿Me apoyas en eso?

Así lo hicimos. Conocer su lado más triste me hizo darme cuenta de su fuerza emocional, física y espiritual, de que también es un ser humano. Me pidió que lo acompañara, que estuviera yo ahí para él. Después de eso lo amé más.

5. ¿Entonces, te vas?
Soy la última de sus 4 hijas, “su chiquita”. Ya se imaginarán su reacción cuando le dije que me iría a vivir con mi novio (con el que apenas llevaba 2 meses andando). Creo que se quería morir otra vez. Estábamos en el Sanborn’s de Azulejos cuando Esposo y yo les dimos la noticia a él y a su stranged wife.

“Maricela ¿Estás de acuerdo con esto?” Jajaja, me acuerdo de sus caras y no puedo parar de reír. Creo que no le importaba recurrir a su peor enemiga en ese momento para salvar a su hijita de las garras de ese hombre malo que se la quería quitar.

¿Sabes que este niño no tiene nada que ofrecerte? ¿Estás conciente del impacto que esta decisión tiene para tus sueños?
¿Estás segura? Como dije que sí a todo, no tuvo mas remedio que aceptar la situación.

Se disculpó, salió a fumar, regresó y pidió una jarra de clericot para brindar por la nueva vida. Mientras se acercaba a la mesa, discretamente se secaba los ojos. En la boda lloró como si no hubiera un mañana.

Hugo es un hombre bárbaro. Mi ídolo y superhéroe. Venir de él es una bendición y una responsabilidad de vida. Me ha enseñado tanto, que estos 5 momentos definitivamente no bastan. Creo que soy una buena persona y no es casualidad. Resulta que vengo de uno de los seres humanos más complejos y hermosos que he conocido y he tenido la fortuna de compartir la vida con él…  comparte esa naturaleza rebuscada y colorida con los vitrales de la iglesia donde nos refugiamos cada domingo para agradecerle a Dios, al destino, ser personas que comparten, más que los genes, el espíritu y el amor.

¡Feliz día Pa, gracias por ser y estar!

Comentarios
Jádisha Déciga
Psicoterapeuta humanista.
Fan de las cosas bonitas, de todas ellas.
Jádisha

Psicoterapeuta humanista. Fan de las cosas bonitas, de todas ellas.